jueves, septiembre 07, 2006

Supergili (¡Clemente selección!)


Queridos amigos:

la cosa pintaba ayer de narices. Mi señora se fue por ahí de picos pardos con una amiga y a los machotes de la casa, es decir, mi Rodrigo y yo, se nos quedó el campo libre para hacer lo que los machotes de la casa sabemos hacer cuando nos quedamos solos: dar argumentos al ministerio de Sanidad para hacer campañas publicitarias para gilis: fumarnos unos puros, tomarnos unas cervezas y ver el jurgol. Vida, amigos y amigas, con las ventanas abiertas recibiendo en la cara a caño gordo, por fin, el frescor de la tormenta veraniega que, como la selección, amenazaba a chaparrón con aparato eléctrico del copón de la baraja y se quedó en pedillo de electricidad estática. Una mierda.

Mi niño se me quedó dormidito en el sofá y no eran ni las diez (ni siquiera se acabó la parte alicuota del cigarro que le atribuye el Ministerio de Sanidad) harto de que Fernando Torres, su ídolo, no rascara bola; cansado del tiqui-tiqui inútil de la selección española que hizo ayer un fútbol supergili, con mucho gilicórner e intentando, como una mosca en la ventana, entrar todo el tiempo por el centro. Debe de ser que para Luis Aragonés, las bandas es eso que llevan las misses sobre las tetas. Concretamente, la banda derecha se la dejó el de Hortaleza para el PP, que será cosa de fachas lo de penetrar por la derecha o no sé, porque el de ayer era un partido para Joaquín. Casi me alegré de la victoria de Irlanda del Norte, porque nos dio una lección: el tiqui-tiqui valdanista, el juego de Menotti, está bien y es muy bonito si tienes un par de cracs que definan, pero para el caso concreto de España, de vez en cuando, un poquito de patapún parriba, Clemente selección y Bilardo (¡Pisálo, pisálo!), mezclado con un desarrollo técnico al estilo Carlos Aimar-David Vidal, es decir, cuatro hostias y cinco insultos bien colocados en su momento, y a correr, coño, que el fútbol es un deporte en el que once tíos fundamentalmente lo que hacen es correr en calzoncillos y el tiqui-tiqui está bien, pero los norirlandeses nos comieron los huevos a base de correr, correr y correr, con un juego correoso, atento al rechace (que eran todos suyos) y defendiendo todos como si España fuera Inglaterra. La canción de siempre: esperábamos una victoria fácil e hicimos el gili. Quiero recordar, para más abundamiento, que los tres goles de Irlanda del Norte, precisamente, los marcó un tipo que se llama Healy... Superhealy.

En el desesperante descuento, con Pujol de delantero centro, España seguía tiqui-tiqui-tiqui construyendo. ¡Tranquilos que hay tiempo! Es cierto que los defensas irlandeses eran cuatro animales, cuatro gañanes que parecía que se estaban relamiendo de haberse comido a otros tantos niños recién nacidos, con la sangre encostrada pegada aún a los morros, pero si quedan quince minutos de partido y vas perdiendo, qué menos que un poquito de presión, algún balón a la olla, algo que inquiete un poco, que lo mismo le cae un balón muerto a los pies a Villa o a ese otro que nunca hace nada... Pero, no, hijos míos, otro gilicórner más y otro más y a sufrir.

Terminado el asunto, a punto de irme a la cama, hice el zapping de rigor y me di de bruces con un reality show estilo Operación Tufo, emitido por esa cadena superchic que es Cuatro que, por lo que veo, se ha metido en el mismo rollo que los demás, porque la cultura y el culturetismo son muy cool, pero las teles tienen que ganar dinero. La cosa va de supergilis, que debería ser el nombre del programa. Encierran un tiempo indeterminado a doce niñas guapas en un centro para enseñarlas a ser modelo profesional y las someten a torturas denunciables en el Tribunal Internacional de La Haya como cortarles el pelo. ¡Dios mío! El cuarto de hora que soporte parecía estar patrocinado por Kleenex. Si Alejandro Quiroga pudiera entrar en el sitio no se cansaría de repartir sugus y collejas. El rollo es que a las concursantes les atribuyen una cuota de neuronas al principio del programa que ellas van perdiendo según se enfrascan en diálogos banales y malentendidos estilo Mister Bean, de estos que se solucionarían si alguien dijera algo inteligente, corto y contundente, pero, no, es imposible. Al final, de las doce que empezaron, la ganadora se queda con la neurona de las demás, con lo cual, tenemos una supermodel: una tía buena con doce neuronas.

Son el estilo de chica a las que hay que explicar frases sublimes como "los besos que no dejan embarazada son los que se dan en la nuca" (¡LO CASQUÉ!)... Yo les recomiendo vivamente que vean este programa, pero sin volumen, porque ellas, la verdad, están muy bien.

X. Bea-Murguía (en Madrid, me gusta el jurgol y un poco de machismo tópico landista).

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Entre los once de la selección más el Sabio de Hortaleza (a saber quién fue el sabio que le buscó el mote) no hacen ni una modelo perdedora.

El fútbol es ansí.

Gaitero

08 septiembre, 2006 08:14  
Anonymous lfb said...

l.o del tópico Landista, es por Landis?????
Raul,. bota de oro

08 septiembre, 2006 13:40  
Blogger Wells & Bea-Murguía said...

No, hombre, es por la canción de Pablo Milanés:

"Yolanda, yolanda,
me llamo Alfredo Landa"

¡Ese prohombre!

Javier

08 septiembre, 2006 14:37  

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