miércoles, febrero 28, 2007

Toroya qué turuño jorroñas que jorroñas


Queridos amigos:

el cine es capaz de ofrecer grandes satisfacciones, incluso en ocasiones en las que uno no se lo espera, pero, al mismo tiempo, puede provocar picores severos en el hipotálamo, lo cual es una putada porque a ver cómo se rasca uno el hipotálamo. Las referencias que tenía yo de esta película no era excepcionales, desde luego, porque venían de un par de amigos con los que, generalmente, no coincido. Lo que a mí me parece bueno, a ellos les duerme y después solemos discutir durante horas alrededor del tema "Sobre gustos no hay nada escrito". Para mí, esto es una falacia. Nunca el bien y el mal estuvo tan nítidamente separado que en cuestiones de gusto y "Troya" es una película de un mal gusto manifiesto. Muy mala. Malísima. ¿Qué director de cine puede tener tan mal gusto aparte de Almodóvar? Si Almodovar hubiera dirigido "Troya", el caballo habría sido de colores chillones; Troya, un lupanar y Helena la putita que hace striptease; Héctor, el portero; Menelao y Agamenón, dos matones; Ayax, la señora de la limpieza; Criseida, un travestí; Ulises, un yonqui iluminado y Aquiles y Patroclo, los maricas del barrio (y aquí, de coña, pero acertaría) y, como esencia de una película de griegos desubicada, habría sodomía a tutiplén y Chus Lampreave haciendo de la vieja del anuncio del yogur griego de Danone: "Jorroñas que jorroñas".

Me callo porque no quiero dar ideas.

Desde luego, no es que yo estuviera esperando una reproducción exacta de la Ilíada cuando, el viernes por la noche, por fin, pude ver "Troya". No creo que haya que ser un purista, ni buscar en una película el desarrollo exacto de un libro, hexámetro por hexámetro. Si, de un libro bueno, hacen una buena película, aunque nada o poco tenga que ver con el original, el resultado son dos satisfacciones distintas sacadas de una misma historia. Pero, "Troya"...

¡Madre mía!

¡Qué payásida!

¡Qué versión para memos!

¡Qué fraude!

¡Qué idiotez!

¡Qué cantidad de dinero derrochado sólo para que Brad Pitt salga con el torrrrso descubierto haciendo posturitas en la lucha a espadas! A ver, tú, el rubito, que esto no es una película de kung-fú, que es una de griegos, que no te enteras.

Para adaptaciones clásicas con guapo de moda, mucho mejor "O brother" de los Cohen, que es una versión libre de la Odisea con un George Clooney que no se dedica toda la peli a posar. Es más, da hasta asquillo, con la redecilla esa del pelo que se pone. Y no es que yo le tenga manía a Pitt, ni mucho menos. "El club de la lucha" (con San Edward Norton), "Seven" o "Doce monos" son películas que me gustaron mucho en su día y que no explotan comercialmente la faceta de guapo del actor, porque cuando lo ponen de maniquí, en plan "Siete años en el cine", es insoportable, es el equivalente a una película protagonizada por Pamela Anderson, que ninguna mujer dirá nunca que es buena actriz... Bueno, ni ningún hombre, aunque nosotros sí podemos apreciar en ella una, digamos, tensión dramática plausible. Yo se lo recomiendo, eso sí, con el volumen a cero.

X. Bea-Murguía

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lunes, febrero 26, 2007

Carlos tenía prisa

¡Qué pasa, Gordo!

cualquier diría que hasta que no lo has conseguido, no has parado ¿verdad?. Y, ahora, resulta que esta vez no, que simplemente el sábado era tu día, era la tarde en que saliste de casa con la papeleta perdedora y ya está. Mira tú, la muerte es así. Por una vez en tu corta vida, ésa que viviste como un funambulista sobre la puta línea, ibas despacio, de ley, y con el casco puesto, que es obligatorio porque salva vidas.

Me desperté el domingo con la noticia y, te voy a ser sincero, pensé que te tenía que llegar. Tantas veces has regateado a la muerte que no me extrañó que, por una vez, la definitiva, la muerte hubiera sido más rápida que tú que eras un trazo blanco y distorsionado en la carretera de Vitoriano. Aún así, deseé darme la vuelta, volver a taparme con las mantas hasta las orejas y aferrarme al sueño, no despertar a la vida, como si con eso pudiéramos volver atrás y darte la oportunidad de que fueras como tú ibas siempre: adelantando por el arcén, sin casco y a toda hostia por las calles de Chiclana. ¿No era ésa tu forma de hacer las cosas? ¿No era así como vivías deprisa, más veloz que la muerte que nunca antes consiguió alcanzarte? Pero no, tenías que ir despacio, tenías que llevar el puto casco, ¿verdad? ¿Cuál era tu razón?

Y, así, he consumido un domingo aciago pensando en ti, en el tiempo que hemos pasado juntos en Murguía, aquellos días en que éramos inmortales y nos tirábamos con la goitibera por las cuestas de Oro sin pensarlo dos veces, en todos esos veranos en que tus seis primos te seguimos incondicionalmente hasta que sentimos el vértigo de tu prisa en vivir.

Ahora me doy cuenta de que tenías razón, de que has sido coherente contigo mismo porque tú sabías que el futuro no existe y, por eso, viviste siempre un segundo por delante del presente, tan intensamente como quisiste, sin pensar más que en el hoy que se queda atrás agarrado a las líneas de la carretera.

Así que vas por delante, Carlos, como siempre te han dicho, a lo bruto, pero noble, todo corazón y nada de cabeza. Así has vivido y así has muerto. Creo que no voy a poder ir a despedirme de ti a Murguía, pero cuenta con que voy a hacerlo a mi manera.

Un abrazo, primo.

Javier

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viernes, febrero 23, 2007

El plan es que no hay plan

Queridos amigos:

les recuerdo a todos que mañana hay una manifestación contra el ruido de los aviones, a las 11.30 horas en Tres Cantos. Lo digo para que vengan, claro.

De aquí a una semana, es decir, lo que vienen siendo siete días, siete, me piro a Escocia, un país donde los tíos llevan falda y cuyos habitantes son descendientes de los pictos y los escotos. El chiste es fácil, ¿verdad? Me voy a resistir... No, no me resisto. Nunca puedo hacerlo cuando se trata de un chiste tan fácil: ¡todos venimos de un picto y de un escoto! ¡Todos somos escoceses!

Es un poco malo. Lo sé.

Les voy a contar el plan que llevamos: no hay plan. De hecho, el sábado pasado quedamos para comer los tres componentes de la expedición y, salvo echarnos unas risas y dejar en el mapa algún cerco de vaso (juro que yo no fui), poco más planeamos. Un bosquejo. Hasta hoy, y esto es probablemente lo mejor, sabemos que el día 2 estamos en Edimburgo, que esa noche pernoctamos allí y que el día 3 nos dan un coche, un Mercury Monterrey del 78 descapotable, para traernos impregnada en el pelo la niebla de Escocia.

El sábado o el domingo, dependiendo de lo que de sí Edimburgo (es decir, probablemente el domingo), tiraremos hacia el norte. Mis amigos no quieren para en Kirkcaldy, porque, aparte de que no parece que haya nada interesante, no creen que sea suficiente motivo que los duques de Kirkcaldy fueran mentados en una canción de los Beatles. Es más: opinan, después de la experiencia de Central Park, que es un motivo para no ir. Son majetes, pero son un poco setos. En protesta, me voy a pasar todo el viaje cantando "Cry baby, cry".

Vamos hacia Stonehaven, en la costa nordeste de Escocia, donde veremos el castillo de Dunnottar (en la foto). No queda mucho de él, pero a ver qué podemos hacer. Para eso llevamos un experto en pizarras. Uno de los objetivos del viaje puede ser, se me ocurre ahora, cuando veamos un sitio donde se necesite una reforma, un alicatado bien hecho, un trabajo profesional, dejar tarjetas de Construcciones Dos Patás. Pedro, dame tarjetas, que te hago el business. O... O... Digo yo... Proponer a Gallardón para alcalde y exportarlo a cambio de whisky de malta.

Después, ese día, o el siguiente, dependiendo de lo cansados que estemos, vamos a tirar hacia el interior, a visitar un par de castillos que parece que merecen la pena, para, seguidamente, girar a la derecha, hacia Elgin. Según dicen, en esta zona es donde está el meollo. En un pueblo llamado Dufftown, está Glenfiddich, una destilería que, dice la guía, merece la pena. Lo gracioso del asunto es que ayer estuve con el Glenfiddich Ambassador en una cena y me preguntó por el día en que tenemos intención de ir a visitar la destilería, para darnos un trato especial (jejejeje... Estas risitas las van a entender muy bien Fran González Nieto, Rodrigo y Cristóbal). Estuve a punto de decirle, "¡No! ¡Deja, deja! ¡Tuuuuuuuuuuuuuso!", pero le dije la verdad:

-- Vamos a ir, creo, el día que lleguemos, que será concretamente uno que esté entre el 2 y el 9 de marzo, aproximadamente.

Y el pobre hombre, me examinaba exoftálmico... Lo llamaré. Seguro. Hoy mismo.

¿Cuántos días llevo ya en Escocia? No sé. Tres o cuatro. La cuestión es que nos iremos hacia el oeste, pasando por delante de Inverness (sin parar) hacia el lago Ness, donde si, finalmente, no hay monstruo, ya lo pondremos nosotros. Seguidamente, tiraremos hacia Dornie, último pueblo antes de la isla de Skye, donde el Eilean-Donan Castle va necesitando otra reforma, un niqueladito de profesional y, probablemente ese mismo día, o al siguiente, haremos un recorrido por la isla, incluida la destilería de Talisker.

Ya no hemos planeado más. No sabemos cuántos días no llevará hacer este recorrido, ni si tendremos que volver pitando a Edimburgo para coger el avión. Tampoco hay que agobiarse. Bastante agobiados están ya mis compañeros, que llevan semanas buscando en el ropero las antiguas faldas del colegio de sus hermanas.

Bueno, de vuelta a Edimburgo, vamos a parar en Stirling, pero nada más. Si alguien quiere hacer alguna sugerencia, que aproveche la oportunidad. Se agradecerá. Haremos dos millones de fotos. Ya les aburriremos con ellas.

X. McBea-Murguía

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El Temita del Viernes




Pues nada,que disfruten este tema de Electroplasma,banda de Vigo del incombustible Nico Pastoriza (ex-La Marabunta).

Es lo que le digo a Ingel:que si quiere saber lo que es la electricidad...,dice que no entiende mis chistes... .
Lo del enchufe si lo pilla,claro...,es universal.

Abrazos a todos.

Hormon Wells


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jueves, febrero 22, 2007

The Police,el regreso


Leo en la prensa que The Police regresa y me emociono como cuando con 14 empezaba a tocar los tambores escuchando una y otra vez "Walking on the Moon".The Police es un mito del rock, tal vez el último de los mitos del rock que ha dejado paso a un atajo de bandas de diseño que ofrecen pases de moda en sus actuaciones en la MTV.

Sting parece ser que se ha cansado de hacer el músico serio y jazzista de pacotilla,y posiblemente la casa de discos le haya pegado un toque por el fracaso comercial de su último trabajo que intentaba recuperar piezas del renacimiento inglés tocadas para bandurria, con la lírica a cargo de un poeta maldito de la época , algo que aunque ha sido publicado por la prestigiosa Deutsche Grammophon no deja de ser un coñazo en toda regla. No duden..., Sabina, ese icono de la modernidad más poligonera y suburbana, hace también cosas parecidas escribiendo sonetos, la diferencia es que Sting tiene tratamiento de Sir y Sabina es un gualtrapa que pelotea a los príncipes de Asturias porque en el fondo le gustaría pasar a la historia de la literatura y que le hicieran una calle en alguna zona cochambrosa de Madrid.

Aunque el famoso es Sting, Stewart Copeland es el profesional reconocido por la crítica por su dominio de fusión de los ritmos jamaicanos y el rock, y en gran parte el artífice del triunfo de la banda, debido a su hermano Miles Copeland, productor musical que ha mantenido un juicio por haber sacado demasiado dinero de forma rara de los derechos de The Police. Stewart Copeland es un mito de la batería que ha llegado incluso a tocar con los refundados The Doors.

De los tres Police, Andy Summers no destaca por popularidad,tal vez porque sea un tipo normal alejado del Show Bussiness y de viajar al Amazonas con todos los gastos pagados para entrevistarse con un Guachapanga y luego dejarse el pelo largo y decir que se debe acabar con la tala indiscriminada de árboles.No obstante, Andy Summers es un niño prodigio que con tan sólo 18 años ya grababa algunas de las guitarras del Tubular Bells de Mike Olfield.

Los que andan por EEUU tienen la posibilidad de ver a Police esta primavera, para los UE será en otoño cuando podamos disfrutar de esta pedazo de banda.

Disfruten de Synchronicity II, toda una oda contra la alineación de las familias escocesas.

Hormon Wells

Desde Da Costa Kade 212.



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Pensamiento crítico Miss Albacete


Queridos amigos:

una de las comparaciones más hilarantes que he oído en los últimos meses puso en balanza el pensamiento crítico de Rosa Regás con el de Miss Albacete, dicho sea con todos mis respetos a Miss Albacete (que lo mismo es la futura Madame Curie pero en biquini), a los albaceteños y, por supuesto, al queso manchego, por el que siento una veneración rayana en la idolatría. Me hizo tanta gracia que se lo he encasquetado ya como mote: la directora de la Biblioteca Nacional es Miss Albacete. Y es que esa manera de pensar (¿pensar? ¿He dicho pensar? Perdón, quise decir repetir proclamas gastadas), en mi opinión, no hace ningún favor a la causa de la igualdad mujer-hombre, pero se extiende como un cotilleo morboso porque no requiere ningún esfuerzo intelectual y, además, quedas bien siempre de cara al público. Es como la comida ultracongelada, que la prepara cualquier piernas de los fogones (como yo), no cuesta ningún trabajo y, además, en muchas ocasiones, hasta da el pego. Donde estén unos sustanciosos judiones de La Granja, con su chorizo y su oreja, tieeeernos y espeeeesos porque llevan toda la mañana, plop, plop, plop, que se quite el langostino Pescanova.

Así, Miss Albacete y su insuperable filosofía Maggi (te quiere ayudar) destaca, de un libro de cuentos escritos por varios autores, que lo importante es que Vodafone, la empresa patrocinadora, ha contado para su elaboración con el mismo número de escritoras que de escritores. Si este hubiera sido el criterio principal para la selección de autores, sería una mierda pinchada en un móvil.

Este tipo de comentarios, para mi gusto, hace más daño a la causa de la igualdad que los concursos de misses, donde, por lo menos, se admira a las mujeres por una razón, la belleza... Además, están buenas (¡qué coño!). Si para Miss Albacete lo más importante es haber nacido mujer, no la calidad literaria de los autores, no entiendo por qué está en contra del concurso de Miss España, donde todas son mujeres.

Como siempre digo, este tipo de pensamiento acrítico es tan hueco que no puede evitar caer en contradicciones constantemente, porque hay veces que no les queda más remedio que elegir entre lo políticamente correcto o lo correcto políticamente. Por ejemplo: Miss Cantabria va a ser descalificada por ser madre, como saben, porque las reglas del concurso lo prohíben, pero el Instituto de la Mujer y el gobierno progresista lo critican, lo tachan de discriminatorio y piden que se cambie esa regla estúpida para que esta buena madre pueda decir que cree en la Paz en el Mundo. Pero... Vamos a ver... ¿No hemos quedado en que TODO el concurso es estúpido, discriminatorio y vejatorio para con la mujer? ¡No me jodas! ¿No está toda la progresía febril y feminista en contra del concurso Miss España? Entonces, ¿qué más les da? Para mí que todo esto es una estrategia para presentarse ellas al concurso (les corroe la envidia).

Además, si las normas del concurso dicen que es sólo para solteras, pues es sólo para solteras. Es como si yo me empeño en entrar en las atracciones infantiles del McDonalds, me dicen que no puedo porque me paso de peso y yo protesto por discriminación contra los obesos.

O que alguien organice un concurso Missis España Madre. O Miss Arruga es bella. O Miss Pensamientos son flores de un día... O Miss Feminista... O Miss Escritora... O Miss Directora de la Biblioteca Nacional...

El año pasado, en un golpe simpático, gracioso, delirante, Izquiera Unida de Sevilla protestó porque, al parecer, la Macarena lleva como complemento de su atuendo festivo el fajín de Queipo de Llano y exigió que se lo quitaran. Lo primero que hay que decir es que son torpes, porque eso no lo sabía casi nadie y ahora lo sabe toda España. Además, ¿no es IU anticlerical y atea? Entonces, ¿qué cojones les importa lo que lleve la Macarena?

Es como si yo protesto por las normas del golf. O como cuando un partido de izquierdas aboga por suprimir el celibato sacerdotal. Son pequeños detalles que demuestran el escaso fondo que tiene el tipo de pensamiento acrítico Miss Albacete, que se resume en una serie de principios amorfos y abstractos a los que se puede recurrir según lo precise la ocasión para quedar bien con la audiencia.

Miss Bea-Murguía (por la paz mundial y el buen rollo entre los pueblos, por la hermandad entre hombres y mujeres y por el incesto).

Además, los concursos de misses son una mierda porque las chicas aparecen con demasiada ropa. Hablando de misses, hoy es el cumpleaños de Nuria Esther, soltera, diez veces consecutivas merecedora de la corona de Miss Piedrahita (no se presentó nunca por no arrasar). ¡Felicidades! Y ya que he hablado del celibato sacerdotal, también es el cumpleaños de Don Miguel, cura de pueblo.

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miércoles, febrero 21, 2007

Un motivo para la paz

Queridos amigos:

odio las manifestaciones. Nunca me han gustado. El clamor en masa de un buen sentimiento compartido por muchas voces siempre me ha dado repelús, vergüenza ajena, ganas de esconderme, de separarme, como si tuviera miedo a identificarme con tanta gente al mismo tiempo.

El otro día, por ponerles un ejemplo, fui a la celebración del Día de la Paz al colegio de mi hijo. Seiscientas personas allí cantando por la paz eran 599 más de las que yo podía soportar. El ridículo colectivo me invade y me sonroja, me siento nervioso y empujado a huir o a decir tonterías una tras otra, como una cadena de disimulo. "La paz no existe", le dije a mi mujer que ya me miraba con un careto de tragedia griega, "y estamos aquí asistiendo con sonrisa bobalicona a un lavado de cerebro comunitario digno de Kruschov, con el que parece que quieran convertir a nuestro hijo en un hippie trasnochado o que queramos batir el récord Guiness de vómito colectivo". Los niños agitaban unas palomas hechas de papel... "Son ratas voladoras", decía... y unas ramitas de olivo... "La Unión Europeda va a arrancarlos todos, como si quisiera desgarrar la paz de la tierra. No van a dejar ni uno, altivo o sumiso", apostillaba.

La exaltación colectiva de la paz sólo puede dar como resultado la peor canción de John Lennon (a quien yo adoro) porque la paz es un estado individual, no masificado, y es perfectamente alcanzable en tiempos de guerra. Meter una estupidez en la cabeza de unos niños, para que adquieran un sentimiento bueno y firme, sólo útil para postular a Miss España y decir algo ante el jurado, es crear un ejército de ZPs. La historia de la humanidad se divide en periodo de guerra y de entreguerras y lo demás es mala literatura.

Y, sin embargo, allí estaba yo porque tenía un buen motivo. Sentía que era mi obligación como padre saludar a mi niño con la manita, sonreír, admirarme y no esconderme ni huir, que es lo que me apetecía.

Por eso, aunque odio las manifestaciones, el sábado voy a ir a una que se ha convocado contra el ruido de los aviones. Voy a estar sonrojado, huyendo de las proclamas colectivas y de los ripios coreados, escondido entre la gente pero voy a unir mi presencia a la de las personas que están peleando por recuperar una paz verdadera e individual, la de un hogar antes tranquilo, hoy agitado por el ensordecedor ruido de los aviones.

Si lo piensan ustedes bien, seguro que encuentran su motivo para unirse a nosotros. Les voy a echar una mano:

1.- Está usted directamente afectado por el ruido de los aviones, en Tres Cantos o en cualquier otro sitio.
2.- Siente usted solidaridad para con aquellos a los que, sin comerlo ni beberlo, sin oportunidad de defenderse, les han encasquetado el rebufo ruidoso de un avión cada tres minutos.
3.- Cree usted en que merece la pena pelear por la Paz en el Mundo, la Igualdad y la Hermandad.
4.- No tiene nada mejor que hacer el sábado por la mañana.
5.- Es usted de familia numerosa y en las manifestaciones se siente como en casa.
6.- Necesita un desahogo por un problema con Hacienda y cree poder encontrarlo gritando como un loco en la calle.
7.- Es una oportunidad para magrear un culo disimuladamente (siempre que seamos muchos).
8.- Es aficionado a las manifestaciones por ideología progresista.
9.- Le ha dicho el médico que se dé un paseo diario y le da igual dárselo en Tres Cantos que en el Retiro.
10.- Está usted en contra de Iberia o de Polonio Airways o de Elal o de los aviones en general.
11.- Guarda la esperanza de encontrarse con una azafata dispuesta o disponible. O con un piloto... O con un piloto homosexual... O con una pilota gay (no quiero excluir a nadie, todos ustedes son necesarios).
12.- Encuentra usted que es la oportunidad perfecta para desempolvar la bandera del Atleti.
13.- Al contrario que a este bloguero, la exaltación en masa le pone.
14.- Tiene ganas de ver el jetuño del bloguero (será uno que ande por ahí sonrojado y con una cámara de fotos).

Encuentre su razón y únase a nosotros. Será el sábado, a las 11.30 horas, en la avenida de Colmenar Viejo, en Tres Cantos. La manifestación comienza en la rotonda que hay entre Foresta y Escultores.

X. Bea-Murguía (Creo que hay una manifestación de la AVT convocada para ese mismo día. No se lo piensen, vengan a la nuestra, que las de la AVT son casi todas las semanas).

No quiero dejar de dar la bienvenida al mundo a un nuevo miembro del clan Medina, Jimena, que nació el domingo. Enhorabuena Gonzalo, Patricia. Ojito con Jimena que mi hijo se llama Rodrigo y ha salido a su padre (siempre quise entroncar con los Medina).

Además, hoy hay dos cumpleaños: el de mi cuñado Diego... ¡MUCHAS FELICIDADES! Luego nos hacemos un Skype y que te felicite tu sobrino... Y el de Virginia, que tiene esa manera tan magnífica y castellana de parecer borde, que espero que no se le pase con la edad. Me encanta (incluso cuando lo es conmigo). Felicidades, Virginia.

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martes, febrero 20, 2007

Viva la acracia, fuera las normas


Pues sí, deseamos vivir sin normas, sin ataduras, sin dirigismos, pero en una sociedad en la que la corrección política –incoherente en muchas ocasiones- encarrile los pasos de los seres humanos que habitamos este planeta llamado Tierra.

Entonces lo lógico sería gritar ¡Viva la Acracia¡, pues ya que los curas católicos quieren ser sacerdotes, pero incumplir la norma del celibato; los obispos protestantes desean ser obispos, aunque sean mujeres; los guardias civiles no quieren estar militarizados, en un cuerpo cuyos estatutos lo son, y hasta las “misses” quieren presentarse a un concurso a pesar de que no cumplen las normas del mismo.

Y a continuación se cumplen los requisitos de la corrección política en forma de apoyos partidistas, asociaciones de señoras/señoritas, institutos de las mujeres, etc, etc, etc.

¿Pero en que mundo queremos vivir?

Yo me pregunto si llegaremos a mantener en el frontispicio de nuestros castillos la frase marxista “yo jamás pertenecería a un club que me aceptara como socio”. La ideología del absurdo marxista (de Groucho, por favor, ¿en qué habían pensado nuestros amigos y otros lectores?) es lo que está imperando en nuestras sociedades donde todos queremos ser algo para lo que o no cumplimos las condiciones o no las conocemos... pues entonces que no existan condiciones.

Una respetabilísima señora paseó su palmito en una pasarela con diferentes atuendos (vestido de noche, bañador, etc). Le hacía ilusión llegar al concurso nacional (la corrección político-social nos aconsejaría escribir “estatal”, pero a mí me enseñaron en la Universidad, con mayúscula, que el Estado es otra cosa) que acoge las elegidas en los terruños respectivos e incluso ser seleccionada entre todas las “guapas oficiales” como la numero One.

Pero hete aquí que es una madre respetabilísima y los estatutos del concurso, que ella afirma conocía, no lo permiten... pero –insiste- creyó que esa norma no la iban a tener en cuenta.
Y es que nos hemos acostumbrado a eso: a pasar por alto las normas y ahora los niños pasan de curso sin aprobar las asignaturas; los conductores conducen sin puntos porque no hay una estructura administrativa que ejecute las sanciones; a los niños no hay que darles cachetes, pero si hay que darles premios, no se vayan a traumatizar.

Pues sí. Existen las normas y una sociedad que no las tiene no funciona mejor o habremos de defender la acracia (ausencia de autoridad) o nos pondremos de parte de las prohibiciones cautelares de las hamburguesas, el vino, el tabaco...

Ángel García Muñoz

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Cosmopaletismo español


El caso es que nos juntamos en el restaurante argentino La Luna en la Linden Straat Pascal,Estella,los dos Antonios andaluces,Delphine que estaba maravillosa y ausente,y finalmente Ana Roca cada día mas alta y maja y buena persona y buena amiga pero que se olvida de decirme los conciertos de su marido Stephen.

Hacía mucho tiempo que no contemplaba un show tan bizarro: imaginen a un guitarrista argentino salido como de un casting para una nueva formación de los Bordon 4 que tiene voz de almeja y ejecución instrumental de un colegio de monjas provocando a los comensales con una canción de Juan Luis Guerra,exactamente esa que habla del pez en el agua.El simbolísmo es claro e intento explicarlo detenidamente a Delphine: la nariz en la pecera hace una referencia clara a un trabajo oral denominado cunnilingus eufemísticamente.

Imaginen a un grupo de individuos sexagenarios enchispados con vino tinto,de vacaciones en Amsterdam que escuchan el tema mencionado, ademas de una barra libre de boleros y valsitos varios de Los Panchos.Lo peor es que el grupo de sexagenarios nos mira con recelo,claro, hay mas comensales from Spain en otra mesa,y concretamente una mujer salida como del espacio exterior,cuerpo perro logrado durante muchas temporadas de chorizo y huevos fritos se marca unos bailes pseudo-flamencos ante la concurrencia holandesa que logra la admiración de la sala y el descojone integral de nuestro grupo.

Luego la gente dice que los turistas alemanes van a Mallorca sólo para emborracharse,el enchuzarse en la edad madura de vacaciones es algo universal,lo que no es tan frecuente es acabar pillando el micro del cantante e intentar afinar con una de Joan Manuel Serrat completamente cocida y con el marido diciendo Viva España !!!,voz en grito, reivindicando la unidad territorial.

Con estas cosas se alimentan los lugares comunes y los prejuicios relativos al español medio,cosa por otra parte de la que no me acomplejo porque somos una gente que gusta del cachondeo,de la comida y de la bebida y cuando viajamos logramos una cosmovisión particular e intensa:el cosmopaletismo hispano.

No se pierdan este tema.No tiene precio.



Hormon Wells

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Ahora resulta que soy rojo


Queridos amigos:

Antes de su sermón diario, quiero recordarles que este sábado hay manifestación en Tres Cantos, a las 11.30 horas, en la avenida de Colmenar Viejo, contra el ruido de los aviones. Sé que ustedes encuentran en su interior mil razones para acudir, además de que puedan ser parte afectada o que sientan solidaridad con los que lo sufren.

Lo que les estaba diciendo: soy rojo y resentido de mayo del 68. Es lo que nos pasa a los tibios, que para algunos, los más frioleros, somos agua fría y para los calurosos, agua termal. Durante toda mi vida me he aprovechado de esta pequeña ventaja, que para mí lo es, de no ser mucho de nada y un poco de todo, de ser camaleónico en la manera de pensar y de intentar siempre comprender, aún en la lógica más delirante, la parte de razón que siempre corresponde a tu intelocutor. Así he conformado mi propia forma de pensar, acertada o equivocada pero libre y díficilmente clasificable en cualquier cliché que se me quiera encasillar. Así, en cualquier discusión, sé que corro el riesgo de ser etiquetado por descarte: mi interlocutor, en tanto que le llevo la contraria, suele identificarme con lo que él o ella no es.

Tengo mis apasionamientos, sin duda, y mi puntito erre que erre, por supuesto, pero con los años he aprendido a disimularlos bastante. Antes lo era mucho más.

El sábado, cenando con mis amigos, tuve el enémiso enfrentamiento verbal con mi Pepe, el chico de Costalillo. Me encantan estas discusiones porque vamos en paralelo en nuestros respectivos razonamientos y, sin embargo, nos queremos. Algún capítulo un poco cruento sí hemos atravesado, pero se solucionó tan pronto como nos dimos cuenta de que nuestra amistad merece la pena. Por lo menos, a mí.

Yo atacaba el neoliberalismo que practican los gobiernos (progresistas y conservadores, lo que no deja de resultar curioso) que han descubierto un filón con las bajadas de IRPF. Se han dado cuenta de que tienen buena prensa, hacen ganar votos, la gente dispone de más dinero, gasta más, compra más cosas que no valen para nada y, a través de los impuestos indirectos, el Estado acaba recaudando más, con menos esfuerzo y recortando el fraude fiscal. Es un círculo vicioso que, para mí, resulta tremendamente injusto, porque en un sistema como el nuestro, las diferencias sociales se amortiguan, en parte, con esa función en la que el que más tiene, más paga y menos derecho tiene a disfrutar de los servicios públicos. Mientras, los impuestos indirectos, que gravan incluso bienes de primera necesidad, son iguales para todos.

Pepe defendía un tipo único de IRPF, digamos que todo el mundo pagara el 20% de su renta al Estado independientemente de sus ingresos, de forma que, según él, el que más se lo currara, más tendría.

Esto sería verdad, decía yo, en el mundo ideal de ZP, Epi, Blas y los demás o, sobre el papel, en los koljoses y los planes quinquenales leninistas, si no fuera porque la vida es así, corazones, y no siempre coincide que el esfuerzo obtenga su premio ni la desidia, castigo. Todos hemos visto a esta pava del barrio de Bilbao, cuyo nombre no recuerdo ahora, pero que atesora un brillante curriculum (doctora en telebasura y licenciada en me casé con Jesulín) moviendo el culo en una parodia chusca de Madonna en Tenerife y todos sospechamos que por ese agotador trabajo, resultado de años y años de preparación, de infatigable ensayo y de esforzado estudio, se ha levantado unos millones que yo, que muevo el culo mil veces mejor que ella, por más que... (la Esteban, que me ha venido ahora como una eyaculación precoz de rabia)... curro como un león pa'poder llenar la olla con pobreza francisca, no reuniré en años.

Alguno de los que estaba en la comida, no Pepe, dijo entonces:

-- ¡Coño! ¡A ver si ahora vas a ser rojo! -aunque probablemente lo dijo de guasa.
-- Depende de con quien me compares -respondí-. Desde luego, aunque creo que el comunismo en la historia sólo ha generado dictadores, pobreza y muerte, lo soy más que Ana Manuel y Víctor Belén juntos.

Pero a mí lo que me pasa es que las matemáticas me apasionan. Si un tipo gana al año 12 millones de euros, que los hay, y Hacienda le quita la mitad, todavía le quedan 6 millones. Una miseria para malvivir. Y la cuestión no es si se los merece o no o si genera riqueza o la deja de generar, sino que en estas cantidades intervienen variantes como la suerte, el don de la oportunidad o una herencia familiar que son no meritorias y hacen que la diferencia sea profundamente injusta.

Como ven, rojo perdido. Además, voy a manifestaciones. La próxima, el 24 de febrero, sábado, a las 11.30 horas, en la avenida de Colmenar Viejo en Tres Cantos.

X. Bea-Murguía (en pie famélica legión).

En la foto, Belén Esteban trabajando duramente y generando riqueza a su alrededor. Es un mujer de un mérito admirable: entre el quirófano y el photoshop, la han dejado niquelada.

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lunes, febrero 19, 2007

Esas personas invisibles


Hoy he tenido suerte. Hoy visto a una persona invisible e incluso hasta le he hablado. Y no me tachen de loco los lectores de esta magnifica web-blog-no-se-cuantas-cosas-más. No, no estoy loco.

Yo de siempre he sabido que esas personas invisibles existen. De hecho yo fui una de ellas allá por el año 67 del siglo pasado cuando vivía en París y demás era “un menor” pues apenas llegaba a los 18 años y en aquel entonces en la España de Franco solo eras “mayor de edad” a los 21.

Pues eso, a ver si me dejo de disgresiones y sigo con el tema de que yo fui una persona invisible hace muchos años, pero es que desde entonces yo siempre he visto a las personas que nadie ve e incluso las he saludado, de muchas de ellas sé sus nombres y les suelo comentar algún chascarrillo con bueno humor.

Yo en aquellos años no tenía apenas dinero y mi viaje a Francia estuvo subvencionado con algún trabajillo y una colección de monedas de “dos reales” (cincuenta céntimos se diría hoy) de aquellas que tenían un agujerito en medio que hasta ese momento eran propiedad de mi hermana Rosa Mari.

Para sobrevivir en París tuve que ponerme a trabajar en una cosa muy común por aquellos años para argelinos, tunecinos y ... españoles: de señora de la limpieza. Cuando un franco francés se cambiaba por 12,5 pesetas.

Y allí, cerca de los Campos Elíseos, fue donde descubrí la existencia de esos seres invisibles que son los que cumplen tareas auxiliares en los edificios de las grandes empresas.

Eso éramos la cuadrilla de la limpieza que trabajábamos hasta las 08,00 de la mañana, hora en que entraban empleados con chaqueta y corbata, señoras y señoritas con zapatos de tacón y ejecutivos con chofer.

Absolutamente invisibles para ellos nos los cruzábamos por los pasillos (trotoirs); atravesaban nuestros cuerpos con sus miradas cuando salíamos de los despachos al llegar ellos.

La verdad es que al principio era un cierto desazón mañanero (cuando yo llevaba trabajando desde las 05,00 de la mañana y habría de repetir turno de 18,00 a 22,00) eso de ser invisible, pero acabé acostumbrándome y hasta tenía cierto morbo mirar a las señoras que te gustaban sabiendo que tú para ellas eras invisible dentro de ese edificio.

Pero volviendo al inicio diré que hoy me he cruzado con un chico nuevo del servicio de mantenimiento de nuestras oficinas y como llevaba un bocadillo en la mano simplemente le he dicho: “¡¡buen apetito¡¡” y el muchacho sorprendido –sin duda porque ya se ha acostumbrado a ser invisible- me ha respondido con un “gracias” exclamativo.

La verdad es que hace cuarenta años que yo veo a esas personas invisibles.

Angel García Muñoz

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Antes muerta que sencilla, ay que sencilla


Queridos amigos:

como soy un poco sieso, jamás me ha gustado disfrazarme. Lo he hecho en contadas ocasiones, y obligado por las circunstancias, pero es que esa manera de desinhibirse no es para mí, ni me gusta ese tipo de protagonismo ni acaparar la atención de una manera especial ni tengo un interés por mostrarme como algo que no soy (ni por dar a conocer mi yo interior). Supongo que éstas son razones, excusas, que me he dado a posteriori para justificarme, desde que a los tres años mi madre, o mi abuela o quien fuera, me vistió del Athletic de Bilbao, me calzó una boina hasta la sombra de los ojos, me embutió en una camiseta rojiblanca, que más parecía un colchón de plumas que un deportista, y me subió los pantaloncitos negros hasta más arriba del ombligo. No contentos con proyectar sus frustraciones de manera tan cruel sobre un pobre niño indefenso, perpetraron una sesión fotográfia a costa de mi buen nombre y exhibieron las fotografías en mi casa, sometiéndome, durante años, al escarnio público. Por cierto, me gustaría recuperar esa foto.

Llegados los carnavales, siempre me sorprende la facilidad, o tal vez es la naturalidad, con que algunos se presentan en sociedad vestidos de lo que no son, pero fácilmente reconocibles, como si, en verdad, lejos de representar una ficción, lo de disfrazarse fuera una mera excusa para, por una noche, dar rienda suelta a su verdadero yo.

Yo no digo que sean todos, pero no me pueden negar que, en alguna ocasión, cuando se han encontrado a un compañero suyo de trabajo disfrazado de pirata, han pensado que el traje le queda que ni pintado. Y quien dice pirata, dice "enfermera guarrona". Me lo puedo imaginar, además, en el baile de carnaval con los labios choriceros, los ojos pintados como un Paul Klee y todos los complementos: bata abierta, medias de rejilla, liga, liguero y, si me apuran, hasta bragas. Antes muerta que sencilla. Sí, señor. Sé que ustedes lo están viendo tan bien como yo, actuando, totalmente metido en su papel que, en verdad, esconde una justificación para liberar un ansia que aprisiona a una mujer metida, 364 días al año, en un cuerpo de hombre: besar a todos los hombres que se le ponen a tiro.

El carnaval es, para muchos, un día para el travestismo legal. Nada más. Una noche para dar rienda suelta al verdadero instinto que permanece dolorosamente aprisionado el resto del año. No es que piense que todos los hombres que se disfrazan de mujer sean homosexuales latentes. Hay hombres, como Kike Mendoza (cuyas tetas de palo fueron objeto del impulso irrefrenable de un licántropo), que simplemente se disfrazan y punto: no abrazan con lascivia, no besan, no pellizcan, no soban... Por lo que yo tengo visto, hay una serie de tipos, casi siempre los mismos, que en cuanto la agenda social les brinda la oportunidad, se ponen en público las ropas de su madre, pero no se comportan como una verdadera mujer, sino como una buscona. Hacen en público lo que, día a día, sólo se atreven a hacer ante el espejo del cuarto de baño de su casa. Entonces se da uno cuenta de que, para muchos, carnaval es todo el año, cuando esconden su verdadero ego bajo una indumentaria que no se corresponde con su realidad.

Generalizar sería equivocarse, pero ¿qué me dicen de una mujer que, porque es carnaval, aprovecha para rellenarse el sujetador con papeles de periódico y hace ostentación de ello?

X. Bea-Murguía, que en carnaval se disfrazó del clásico aguafiestas que se pasa la noche deseando irse a la cama pero no tiene llaves de casa.
A las 12.25 horas, una persona que se da por aludida, me manda esta bonita instantánea que yo, para que no hagan un esfuerzo severo de imaginación (no les vaya a dar un infarto cerebral), procedo a hacer pública.

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viernes, febrero 16, 2007

La Islandesa,la sauna y los acentos



Chusma del Sur:

Esta entrada no tendra acentos como pueden comprobar debido a la configuracion del teclado,ahora ando tomandome una cerveza en un bareto y paso de andar haciendo el frikie.Asi que si no leen cogno en vez de lo propio no se alteren.

Mi llegada ha sido triunfal,durante el viaje mi nueva compaigne,una canadiense que se llama Isabel me hablaba de la Biblia y concretamente de la interpretacion del evangelio de San Juan a lo que no hacia mucho caso puesto que habia conocido minutos antes a una joven de Islandia cuyo nombre es Ingel.

Ingel fue la comprobacion de la existencia de habitantes en esa isla y que tienen brazos y piernas,en concreto Ingel no tiene piernas,tiene las piernas.La minima tira roja que sobresale de su pantalon me hace admirar la moda actual,que reduce costes innecesarios.Isabel me hablaba del apocalipsis y yo pensaba en la Biblia pero en el viejo testamento y especialmente en el Genesis:Eva debio ser como Ingel.

Mi llegada ha sido triunfal como digo porque precisamente al dia siguiente mientras buscaba piso divise las mismas piernas y empece a pensar en una alteracion de mi libido,pero no, era Ingel que me saludaba al otro lado del canal mientras yo casi tengo el primer accidente de trafico como peaton con un "bicicletista" del lugar.

Ingel entonces me pregunta que hago por alli,y ella me contesta que va a la sauna del Kaizersgracht y me pregunta de nuevo por si quiero ir y entonces me da la risa floja y sin pensarlo,y sin pensar si llevo ropa interior apropiada le digo que si.

Durante los 58 minutos restantes apenas cruzamos una palabra bien porque yo me quedo completamente en estado de shock al ver la representacion de la belleza de la isla bien porque ella se queda medio dormida en la piscina climatizada.En cualquier caso empiezo a barajar sobre la posibilidad de 1) Es una Lumi 2)Dile algo 3) Bocado de perro.

Ella abre los ojos y me dice que le recuerdo a un primo suyo y me lo dice con esos ojos casi albinos que me hacen dudar sobre la procedencia terricola de este pedazo de ser humano.

(Continuara).



PS:

Guiseppe si lees esto deja tu e mail en una entrada,puedes escribirme a hormonwells@yahoo.es

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jueves, febrero 15, 2007

¿Qué quieres ser de mayor?

Queridos amigos:

antes de nada, me gustaría pedir disculpas a la profesora de mi hijo, Conchi, aunque ella jamás haya leído este blog ni tenga la más mínima noción de la falsa impresión que tenía de ella. Ayer, tras la reunión del cole, quedé convencido de que la opinión deriva del conocimiento (y no viceversa, como insisten los medios de comunicación en España): ninguna pega ni sobre ella ni sobre su trato con los niños. Todo muy bien, lo cual, no se crean que no, también me quita un peso de encima. Al final, esta señora está horas con lo que más quiero en el mundo, que es mi hijo.

Después de la reunión, estuvimos viendo los dibujos de los niños, que son muy graciosos, y pasamos un buen rato allí con una sonrisilla de medio lado, entre orgullosa y avergonzada, viendo cómo los pequeños retratan, y muy bien, su entorno. Lo cuentan todo, los capullos. Hay una rama de la psicología infantil que se dedica a estudiar las motivaciones que mueven a los niños pequeños a dibujar a sus padres de una manera determinada o a sí mismos, en línea, atrás, delante, altos, con el cuello largo, con mucho o poco detalle, con o sin fondo... En fin que nada en el dibujo de un niño es baladí, según la psicología, que todo responde a un motivo, a un referente o a un grado de madurez y que, bien interpretado, estos dibujos pueden ofrecer señales de una buena vida familiar o, por el contrario, pruebas de una circunstancia socialmente inaceptable.

En definitiva, que si ustedes quieren saber cómo les ven sus vástagos, jueguen con ellos a dibujar y luego lleven el material a un psicólogo... Si lo quieren saber, claro. Recuerden que los niños siempre dicen la verdad. Yo he salido bien parado, por cierto. Mi mujer, de pequeña, acababa los cuentos del cole con una tierna escena de lanzamiento de cacharros a la cabeza del marido, lo que no retrataba su entorno familiar, que era excelente, sino sus intenciones futuras. Esta información, ni que decir tiene, a mí me fue ocultada hasta después de la firma del contrato matrimonial. Hicieron mal, aunque no me importa mucho, lo que pasa es que si lo llego a saber, me caso con casco.

A la salida del aula, en uno de los tablones del pasillo, se exhibía uno de los últimos trabajos que han hecho. Habían pedido a los niños que dibujarán la respuesta a la clásica pregunta "¿Qué vas a ser de mayor?". Pasan los años, pero el rollo es el mismo: había futbolistas, profesoras, mucho poli con pistolón, alguno bombero, doctoras, granjeras, ninguna bailarina, ninguna princesa (¿cunde el republicanismo?)... Víctor, el amigo de Rodrigo, quiere ser pintor y jardinero. ¡Las dos cosas! Y se ha pintado él con su caballete y su cuadro... Muy gracioso.

Rodrigo... ¡PERIODISTA! Lo cual me enorgullece, por un lado porque se ve que tiene a sus padres por modelo, pero también me entristece (por lo que escribí ayer y que hoy reafirmo). Pero se ve que quiere ser periodista de los buenos, porque se ha pintado con un periódico y no con un plato de jamón en un cóctel.

Había un dibujo muy simpático de un niño que quiere ser químico, que abre esta entrada, del que se puede interpretar que el chaval lleva una carrera de empollón gafotas (vean las gafas de concha que se ha dibujado) y que tiene futuro bien como premio Nobel de química, bien como genio supermaléfico, con un plan para dominar el mundo... Le faltan las risotadas.


Aunque los dibujos del químico, del periodista y del pintor son geniales, el premio gordo se lo voy a dar a Miguel Blesa, cinco años recién cumplidos: de mayor quiere ser motero. Fíjense bien en el dibujo. Si hacen clic sobre él, lo verán en grande. ESTÁ GENIAL con su Harley. Auténtico y genuino.


X. Bea-Murguía (yo, de mayor, quiero ser Jesús Llano)

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miércoles, febrero 14, 2007

Calidad, sin censura


Queridos amigos:

será que ayer yo estuviera en Asturies todo el día y contagióseme algo de lo mucho bueno que allí tienen, pero, de pronto, dime cuenta de que estoy de acuerdo con una cosina que dijo Fernando Alonso, a quien en algunes entrades del pasado critiqué por "fachendoso". Es más, quedóse corto. Por cierto, estoy mucho mejor: pusiéronme un trozo buey muy jugoso, cocinado con un secador de pelo y mucha sal gorda en el restaurante Deloya de Oviedo y el puro, H. Upmann Magnum 46, fue bestial.

Al asunto. Dice Alonso que la prensa es poco profesional. Comparado con lo que yo pienso de muchos de los que ejercen mi profesión, esta declaración es casi un piropo. Decir de alguien que es "poco profesional" implica una pequeña porción, aunque sea mínima, de sensatez, sentido crítico, seriedad y buen hacer. En mi opinión, salvo honrosas excepciones, los periodistas son unos pillones desvergonzados que pertenecen a una fauna octópoda cuyo hábitat natural son los cócteles y el cohecho, conscientes de que el cuarto poder es coger; unos listillos de tres al cuarto, licenciados en cose y borda, copio-pegadores sin criterio, irresponsables, irrespetuosos, ignorantes y vendidos.

Salvo honrosas excepciones, repito.

En un ranking que podríamos llamar "Cuanto más te conozco, más me gustan las ratas" podemos colocar a la banda de metralleta que se explaya a gusto en algunos programas de televisión, que por estar en el machito son capaces de vender como noticia cualquier tontería o cualquier barbaridad sin cotejar, por supuesto, y sin tener en cuenta el buen nombre de las personas, ni su crédito personal, ni su honor, ni lo que pensarán sus hijos de él o ella. Lo de confirmar las noticias es una mariconada que ya no se lleva. Y lo de callar verdades, aunque sólo sea por respeto a los muertos, cuando son cosas privadas que a nadie interesan...

Los que dicen que los buitres están en peligro de extinción, desde luego, no ven la tele. La carroña mediática que mueve esta gente es de dos metros bajo tierra. Se han hecho especialistas en la muerte y basta con que un personajillo de medio pelo sucumba, para que se lancen como cuervos sobre sus tripas y se hagan collares con su intestino. Hemos descubierto grandes mentiras vestidas de medias verdades de gente que ha muerto y que no puede defenderse, con un bombardeo mediático tan inclemente que se hace imposible obviarlo. El colmo de la hipocresía son esos programas que, con la supuesta intención de criticarlo, llenan su parrilla de lo más selecto del despedazamiento inmoral de esta gentuza.

El último ejemplo ha sido la muerte de Erika Ortiz. Hasta a gente como yo, que soy cultural y no veo ni los documentales de La 2, nos han llegado los ecos de lo que es capaz de decir un subnormal investido de opinante catódico (con todo mi respeto a los pobres subnormales). Cuando a la gente como el tal Jorge Javier Vázquez, y la de las tetas que tiene sentada a su lado, se le llena la boca de supuestas exclusivas sin comprobar, de maledicencias de marujona malfollada, de heces, me da por pensar que, en el fondo, Hitler era un humanista.

Dicen que a la gente le gusta, que estos programas tienen una audiencia abrumadora, sin embargo, no me parece motivo suficiente para pasarse por el recto cualquier atisbo de ética y deontología profesional. Es más, lo correcto sería todo lo contrario. La gente seguiría viendo la televisión si las cadenas firmaran un acuerdo de autorregulación que impidiera contenidos de este tipo. Y no estamos hablando de censura, ni mucho menos, sino de calidad que no tiene por qué ser 24 horas al día de emisión de la reproducción asistida de los escorpiones.

Y lo peor de todo es que se creen estrellas. Han vulnerado todos los principios del periodismo, empezando por el primero: la noticia nunca es el periodista. ¡Que pena! Ya sé que todos ustedes dicen que no ven nunca estos programas, pero hagan un favor a la humanidad: no los vean. Cómprense el DVD de "Crash" o la saga de "El Padrino" o una temporada completa de "House" y disfruten de contenidos de calidad, sin censura (por supuesto) y dejen a Erika Ortiz descansar en paz.

X. Bea-Murguía (coño, que a gusto me he quedado)

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martes, febrero 13, 2007

El mosquito presocrático


Queridos amigos:

estoy atravesando mi segunda gripe en lo que va de año y me voy a cagar en Cristobal Colón. Me parece que tengo el ladrillo más pa'llá que pa'cá, así que vayan perdonando y comprendiendo los yerros. ¿Lo que trajo Colón de América fue la gripe o la sífilis? No, no. Fue la sífilis. Eso, la sífilis. El turismo sexual es lo que tiene. Lo mejor de todo es que hoy me voy a Oviedo a una cata de puros. Jejejeje... H. Upmann Magnum 46. Nada menos. Un purazo. Cepo 46. 143 mm de longitud. Vitola de galera: corona "golda". A los que tanto envidian mi trabajo, quisiera verles hoy en mi lugar.

Cuando me encuentro en este estado en que me da la sensación de que parpadeo al ralentí, siempre me da por pensar que hace unos días estaba tan ricamente. El viernes estuve tomando una cerveza de despedida con Hormon Wells, casi, casi ya emigrado. Le regalé un ejemplar de "Poderes terrenales" de Burgess que, por casualidad, llevaba en el coche. Y el sábado por la mañana, estuve con mi hijo en el Museo Joaquín Sorolla, el único pintor que rima. Mi hermano Mitxu, cuando le dije esta bobada, como es rápido el cabrón, enseguida me corrigió: ¿Y Goya? Pero Goya sólo rima para los yeístas.

Después del museo, como hacía una mañana increíble, nos fuimos al Retiro a tomar una cervecilla con aceitunas. ¡Qué placer! Las terrazas estaban abarrotadas, la cerveza, las aceitunas, una buena charla con un par de amigos, Vernia y Nuria... Vernia y yo estábamos de acuerdo: qué bien le sientan los pantalones a algunas. Repanchingado en la silla en una terraza del Retiro, en el mes de febrero, recibiendo el resolillo de invierno que me calentaba la cara y adormecía mis sentidos, pensé: ¡Viva el cambio climático! ¡Y otra aceituna para el coleto!

Cuando digo, y razono, que yo no creo en el cambio climático no estoy asegurando, ni mucho menos, que no sea verdad lo del calentamiento global del planeta y esas cosas. Todo esto será cierto, seguramente, pero descarto totalmente ese sentimiento apocalíptico que están insuflando en el personal con el asunto. Yo carezco de memoria meteorológica para comparar si este invierno ha sido más o menos extraño que el de hace dos años. Tengo que creerme el referente que me dan los medios de comunicación cuando me dicen que hemos pasado el otoño más seco en cincuenta años... Claro que, según parece, hace cincuenta años también padecieron el cambio climático.

Lo que me hace mucha gracia son las anécdotas que salpimentan el cataclismo cósmico. Por ejemplo, nos han contado que los osos no han hibernado este año. Y digo yo: ¡coño! ¡No tendrían sueño! Pero luego resulta que son los osos de no sé qué zoo, unos pobres bichos que están fuera de su hábitat natural, en una especie de Gran Hermano plantígrado. Y, claro, no se duermen porque sus cuidadores no se han leído el "Duérmete Bubu" de Pascual Estivill. O a lo mejor les pasa que las teorías del fin del mundo les quita el sueño.

¿Saben que han encontrado un mosquito anófeles en Andalucía? ¡Joder! ¡Con esta política de papeles para todos, no me extraña! Y lo peor, ya lo ha avisado Ángel Aveces, va a ser el efecto llamada. No. De verdad. Seamos serios: Anófeles es un nombre muy feo para un bicho, a no ser que sea un mosquito presocrático: Anaxímenes, Anaximandro y Anófeles... Es como de empollón de la clase.

-- A ver, Anófeles, ¿cuál es el argé de la creación?
-- Sí, señorita, el argé de todo es...

Con lo bonito que es "mosquito trompetero". Así, en españñññol. Mosquito anófeles, no me jodas, si parece francés. Pero me pica (nunca mejor dicho) la curiosidad algo sobre el hallazgo: ¿Acaso un prestigioso zoólogo de vacaciones en la Costa del Sol aplastó al mosquito contra los azulejos del cuarto de baño porque no le dejaba dormir y se percató de que, efectivamente, se trataba de un anófeles? ¿Vamos a extender, de nuevo, otro pánico pandémico: vacas locas, fiebre aftosa, pneumonía atípica, gripe del pollo y, ahora, paludismo? No se preocupen: el medicamento se llama Lariam, está indicado para la profilaxis de la malaria, es decir, que se toma de manera preventiva. Corran a la farmacia a hacer más ricas a las multinacionales. De todas formas, ¿han pensando en que, a lo mejor, la naturaleza es tan sabia que ha decidido mandar unas moscas tse-tse al zoo para que esos pobres osos concilien el sueño de una puta vez?

Los polos se están derritiendo... Tranquilos. Que no cunda el pánico. A no ser que sean ustedes accionistas de Frigo, no tienen por qué preocuparse. Además, mientras haya tiendas de chinos 24 horas, tendrán ustedes hielos para el cubata cuando los necesiten.

Piénsenlo bien, amigos. ¿Y si resulta que, después de tantos años de privaciones, de vida monacal, de renuncia a los placeres mundanos, de ejercicios gilipollescos en un gimnasio machacándose el cuerpo, de no beber, de comer sano e insípido, de no tomar pasteles ni dulces, de no fumarse un H. Upmann Magnum 46... va el mundo y estalla? Háganme caso: váyanse ahora mismo a un lupanar, que el cambio climático es una cosa muy chunga y después se me van a arrepentir.

X. Bea-Murguía (fíjense bien en la foto y si ven a ese sujeto, no dejen de avisar a la prensa: está armado y es peligroso)

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lunes, febrero 12, 2007

Lorca, la ballena asesina

Antes de comenzar este, su sermón diario, tres avances: la primera, recordar a todos los que puedan estar interesados que la manifestación contra el ruido de los aviones en Tres Cantos es el día 24 de febrero, sábado, a las 11.30 horas. Dará comienzo en la avenida de Colmenar Viejo, en la rotonda de Escultores-Foresta que no sé cómo se llama. No tendrá pérdida porque estaremos, según la organización, unos cuatro millones de personas y, según el Ayto., cuatro.

La segunda, confirmar que Hormon Wells ha suspendido su examen de torero y ha ido a reflexionar sobre el derrotero que ha tomado su vida en los Países Bajos. Va un poco engañado, porque todas le sacan dos cabezas, pero confiamos en que sepa estar a la altura del Landismo Tradición. ¡Ánimo, compañero!

Por último, puntualizar que mi expulsión del domingo en el partido del Racing Culebras fue totalmente injusta. Sé que les ha llegado la noticia y quiero salvar mi buen nombre.

Ahora sí.

Queridos amigos:

espero que ninguno de ustedes se sienta español, porque estoy a punto de hacer una declaración formal: ME CAGO EN LA PUTA ESPAÑA. Me cago en España y, además, me limpio con la bandera, de forma que mis zurrapas pringuen bien el escudo nacional.

No es que sienta todo lo que escribo (ni que lo deje de sentir), es que veo que últimamente esta opinión se subvenciona y la pasta, ya lo saben, es la única y verdadera libertad. La pasta es el progreso y, por eso, los que tienen más dinero son progresistas.

Nadie más que yo (o puede que sí) a favor de la libertad de expresión. De ella vivo, como saben, así que me trae a cuenta y tal y tal, Pascual, y también quiero la paz en el mundo y peleo por la desintegración de los desintegrados mediante una integración homogeneizadora que nos haga ser, por fin, a todos iguales pero en la diversidad (ya saben: todos somos diferentes menos yo). También creo en los Reyes Magos, en el Ratoncito Pérez, en que Rubianes es una víctima del neofascio liberal... Bueno, no, no... Esto se lo dejo a Miss Albacete. Rubianes es un culebra.

La obra de teatro "Lorca somos todos" pretende poner al mismo nivel la figura del poeta granadino con la de los miles de asesinados en la Guerra Civil. Con esto, ya se pueden figurar el bodrio. Hay una escena particularmente significativa en "El ingrediente secreto", de Vanessa Montfort, libro que les he recomendado (e insisto), en que se desvela, y yo estoy de acuerdo, que si en las mesas de los políticos y los generales la Guerra Civil pudo llegar a tener el ideal rango de cruzada (cruzada por Españñña vs cruzada por la libertaz), en el barro de las trincheras asuntos mucho más profanos influían en las decisiones de quienes llevaban el fusil al hombro: el hambre empujaba a cambiarse de bando porque los ideales no dan de comer; los asuntos personales y familiares se vestían de política para resolver venganzas, amores y propiedades e, incluso, en muchos casos, tan sólo el criterio arbitrario de un verdugo investido en juez era suficiente testimonio para acabar con una vida: te mato porque pareces rojo o porque tienes pinta de fascista. Háganse el favor de leer "El ingrediente secreto".

A Federico García Lorca lo mataron los fascistas. Sí. Verdad. Pero, ¿por qué lo fusilaron? ¿Por rojo? Esperen, que me recupere... JAJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA... Y yo soy el papa Benedicto XVI. Miguel Hernández sí que chupó cárcel y muerte por sus ideas y era un poeta enorme.

A mí me encanta que Rubianes diga lo que le dé la gana porque, aunque puedan no gustarme sus declaraciones, eso grantiza que yo puedo asegurar, sin haberla visto, que su obra huele a cultura con Q mayúscula (y, ahora, ustedes saquen la conclusión que prefieran). Me entran tiritonas cuando pienso en que, para muchos, hay libertad de expresión excepto para decir según qué cosas. No, no. De eso nada. La libertad de expresión está para que todos oigamos lo que no queremos escuchar. Tampoco me gusta que se retire una obra de teatro del Español por unas declaraciones de su autor. Es más, creo que el público, que tiene suficiente inteligencia, debería ser el verdadero filtro, el cedazo que decidiera si "Lorca somos todos" es mejor o peor que "Lorca, la ballena asesina".

Créanme cuando les digo que en mi familia hemos padecido, sobremanera, la idea que algunos tienen de la libertad de expresión.

Pero, ahora resulta que Rubianes, el muy culebra, se lleva crudos cinco kilos de tres ayuntamientos madrileños gobernados por el PSOE por representar su lo que sea en teatros municipales. No se aplica un criterio de calidad cultural en estos millones: lo que dijo, que Gallardón retirara la obra del Español y que "Lorca seamos todos" es suficiente motivo.

Así que me voy a ir cagando en España, en Pinto, en Alcorcón y en Getafe. Difúndanlo, por favor, a ver si, con lo que me den, me llega para pagar la multa del otro día.

X. Bea-Murguía (Mañana o pasado les hablaré de esa obra maestra del cine español que es "Devolver", subvencionada por tres entidades públicas y una televisión privada).

Lo que dijo Rubianes en la TV3, a la pregunta "Cuando dicen que la unidad de España está en peligro, ¿qué diría usted?" fue, literalmente: "A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás. Y que se se metan a España ya en el puto culo a ver si les explota dentro y les quedan los huevos colgando de los campanarios. [Aplausos y vítores] Que se vayan a cagar a la puta playa con la puta España, que llevo desde que nací con la puta España... ¡Vayan a la mierda ya y dejen de tocar los cojones! Siga por favor". ENLACE CON EL VIDEO

Como ven, son unas declaraciones de un calado intelectual sobresaliente.

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viernes, febrero 09, 2007

Que voy con lo que te doy


Chusma ignota:

La señorita de la agencia inmobiliaria que responde al nombre de José no puede reprimir una risa al escuchar mi dirección de correo electrónico,le sorprende lo de Hormon y tal vez recuerda sus pasadas vacaciones en algún lugar de la costa española bailando hasta el amanecer con los ritmos que se llevan en esos sitios tan bonitos como Torrevieja,Lloret de Mar,Gandía etc... .

José es una profesional del tema de las cuatro paredes,tiene una voz dulce como la mayoría de las holandesas, que únicamente se distorsiona al pronunciar los nombres de las calles de Amsterdam que suelen tener muchas g y muchas t, después de varias conversaciones telefónicas me atrevo a preguntarle el origen de su nombre, del que tengo claro que es español,pero intento de alguna manera que la conversación entre en un ambiente "landista".

Ella me contesta que por supuesto,su nombre es español,y profundiza aún más en el tema: al parecer, su madre veraneó durante muchos años en Torre del Mar,Málaga,y conocío a un autóctono que se llamaba José.

No puedo más que imaginar el cuadro y el que empieza a sonreir entonces soy yo.Me imagino al tal José con su Derbi o con su Mobilette de la época,camisa sin abotonar,pelambrera en pecho cortejando a la joven entre cante flamenco y paella y consumando el acto en alguna cala oculta a los ojos de los localizadores de exteriores de Verano Azul que se rodó por aquella zona.No obstante la historia acaba con la tal José hablando conmigo muchos años después por teléfono y entiendo que la madre quiso al padre muchísmo y llamó a su hija de ese modo para guardarle en la memoria por siempre.

No me atrevo a seguir preguntando sobre el devenir de su padre, sobre si hoy habla con él o si aún vive.Ella me pregunta sobre Madrid y le contesto que es una ciudad dónde los niños juegan a torear en las plazas y las niñas juegan a ser tonadilleras y que tenemos un Alcalde que no es de este planeta y un Presidente del Gobierno que pertenece a una nueva generación de cyborgs fruto de experimentos fallidos en la programación del Windows Vista.Cuando me pregunta sobre el motivo de mi estancia le contesto seriamente: "He suspendido mi examen para obtener el carnet de torero,necesito pensar".

Entonces ella se ríe y en perfecto castellano,el castellano de antes de que España se desmembrara y me dice:

-Los españoles son todos iguales,les gusta tomar el pelo a los demás.Me recuerdas a mi padre,eres todo un "Latin Lover".

No puedo más que continuar la conversación telefónica hablando de las dobles ventanas del apartamento.

Hormon Wells




PS: Están todos Ustedes invitados a una cerveza en el Bar Cecilio C/Fermín Caballero hoy Viernes 9 de Febrero de 2007 a partir de las 9.Hormon Wells seguirá escribiendo crónicas desde Amsterdam a partir de la semana que viene.

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No sería el primer Goliat de la historia


Queridos amigos:

Como supongo que les pasa a muchos de ustedes, en ocasiones, al hacer mis vaticinios sobre algún asunto por acontecer, se me hace difícil separar de manera nítida mis deseos de la inevitable realidad. No es algo que me defina como una persona optimista (que lo soy). Estoy convencido de que, en el fondo, los agoreros, los que profetizan todos los males del mundo, esconden, en verdad, un ansia de Apocalipsis, un deseo sucinto de que lo que va mal vaya a definitivamente peor, aunque sólo sea por el prurito de tener razón cuando la catástrofe es irremediable, aunque sólo sea por tener la oportunidad de decirte a la cara, a ti que eres un memo optimista: “¡Te lo dije!”. Un compañero mío, que es la persona más pesimista que conozco, hasta un punto de cenizo-alegría de la huerta que sirve de contrapeso para mi entusiasmo, se define a sí mismo como “realista informado”.

Este rollo sobre la personalidad de quien les aburre todas las mañanas, viene porque se acercan las elecciones municipales. En Madrid, parece, todo está dicho y nadie duda, y mucho menos los "realistas informados", de que la victoria de Alberto Ruiz Gallardón está cantada: más que una mayoría absoluta será una mayoría aplastante. Sin embargo, yo prefiero no estar tan seguro y ésta es la parte en que, como les decía, el deseo se mezcla con la realidad.

El otro día oí en la radio una cuña de publicidad del candidato del PSOE, Miguel Sebastián, a quien en los círculos del lumpen ya conoce por "Miguel Sevaahostiar", y me da la impresión de que los socialistas han dado el partido por perdido antes de empezar. ¡Qué pavo más anodino y pusilánime! La cuña dura quince segundos y el tío consigue que te duermas antes de que acabe, sobre todo cuando declama, con esa voz de robotijo indeciso, que le gusta que los niños jueguen en parques limpios y ver a los jóvenes hacer deporte. Nos quieren poner de alcalde a Leoncio el León y Tristón. Y digo yo que habrá en el mundo a quien le gusten las rubias con las tetas gordas, pero ese no es, en absoluto, motivo suficiente para elegir a un candidato... ¿O sí? Bueno, pensándolo bien, es un motivo cojonudo. El mejor motivo, porque, lo demás, son obras y yo estoy hasta los huevos de obras. Y no se confundan, las obras no van a acabar. Terminarán la pirámide y Keops la querrá más alta.

Nada hay decidido hasta que pita el árbitro y ya sabemos cómo son los equipos italianos, que siempre dicen que “Il Reale de Madride è una piu grande esquadra, molto potente, molto buoni centurioni” (¡Prego! ¡Questo è menzogna!) y, luego, en el descuento, Tasotti le rompe la tocha a Luis Enrique, meten un gol con el culo y, tacatá, España para casa, que se queda uno pensando: Verrá la morte e avrá i tui occhi. No sería Gallardón el primer Goliat de la historia, pero es que Sebastián tampoco es Roberto Baggio (ni mucho menos, Cesare Pavese).

Así andamos, que no sabe el deseo con qué realidad quedarse. Cuatro años más de gallardonismo pueden ser como vivir al lado del tío del martillo neumático, que más que un alcalde tenemos un buscador de tesoros; más que una ciudad, una excavación arqueológica. Por otro lado, tampoco quiero a un tipo que tiene por objetivo "ver a los jóvenes hacer deporte" y que lo que promete son más obras.
¿No hay por ahí alguna rubia con las tetas gordas que se quiera presentar a alcaldesa?
X. Bea-Murguía

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jueves, febrero 08, 2007

Un piloto de ojos verdes


Queridos amigos:

llevamos una semana con un volumen de visitas extraordinario, cosa que les agradecemos de corazón y que, sospecho, tiene que ver con que alguien ha hecho un reenvío masico de la promo de las mañanas. ¡Gracias! En justa correspondencia, voy a contar una historia que ustedes sabrán comprender. Voy a tratar de hacerla amena, pero va muy en serio.

Imaginen a una persona que, después de muchos años currando, está harta de los ruidos y del ajetreo de la gran ciudad, de los capullos que bloquean la calle para hacer el reparto, de los capullos que dan rienda suelta a sus frustraciones pitando como posesos, de lo capulla que, por resumir, se convierte la gente que pulula por las calles, que nunca acaba de comprender uno por qué la urbe deshumaniza tanto y pone a la peña de tan mala leche ya desde pronto por la mañanita. Madrid es un jardín de rosas, pero por florecer.


Así que esta persona, que lo que quieres es paz (pero, con libertad) comienza a buscar su locus amoenus. Con no poco esfuerzo financiero, y sí mucha valentía, se hipoteca hasta las cejas de nuevo, como en sus comienzos, para pagar un chalecito mono, nada necesariamente espectacular, pero apañado, con un jardín para el que albergan la idea de cultivar rosas, capullos que sí dejan de serlo, en un pueblo a 30 kilómetros del centro. Allende los atascos.

Nadie se lo ha regalado. Quiero decir que esta persona se lo ha ganado porque ha luchado por este que es el ideal de vida. Me asombró una vez un hombre sencillo que, en una tarde-noche de invierno en su casa, hipnotizado por el baile del fuego, me confesó que era feliz porque tener una chimenea era el anhelo de toda su vida de currante, lo que me confirma que no hay felicidad plena, si no niveles de exigencia. Pues hay gente normal, que no estamos hablando de las Koplowitz (como coño se escriba), cuyo anhelo es el chalet y en esa dirección, en la consecución de ese lugar ideal, enfocan todos sus esfuerzos.

El pueblo tiene la gran desventaja de la comunicación con la ciudad, donde hay que seguir yendo a currar, claro, porque la casa es un retiro, pero no una jubilación dorada. Se gana mucho en sosiego, qué duda cabe; disfruta, sobre todo en verano, de un jardín o de una piscina privada y, desde luego, las cenas estivales en la terraza son una auténtica delicia. En contrapartida, desperdicia gran cantidad de horas en atascos, está lejos de la ciudad, lejos de los amigos, le da más pereza ir al cine o al teatro... Aún así, le merece a usted la pena: renuncia a todo eso a cambio de la calma y de un cielo en el que, por fin, se ven las estrellas.

Un día, un señor encorbatado que no entiende de estas cosas, que está en su despacho tomando decisiones, en la mayoría de los casos partidistas o inducidas por intereses, decide joderle el plan. A tomar por el culo la tranquilidad, sin previo aviso. Se da cuenta afeitándose una mañana por el temblor de los frascos de colonia. Apaga la maquinilla para oír mejor. ¿Ha sido un terremoto? No. Ha sido un avión.


-- ¡Coño! ¡Un avión! ¡Qué raro!- pero a los tres minutos pasa otro animal de acero provocando un ruido ensordecedor. Y luego otro. Y otro más. Y otro más. Y así, lo raro, pasa a ser lo normal.

Ya no es sólo la pérdida de sosiego, o que los rosales se queden en capullos, que tiene su qué. Siendo pragmáticos, a usted, que no le sobra el dinero, la decisión del tío de la corbata, que beneficia a grandes compañías aéreas, le acaban de costar la inversión de su vida: los aviones despegan pero el precio de su casa cae en barrena.

Los políticos (todos) son de un populismo repugnante. Su mecánica cerebral no llega más lejos que esta frase: usted vive en un chalet, usted es rico, usted se jode. Como si todos los afectados por los ruidos de los aviones en Tres Cantos vivieran en chalets, como si los que viven en un chalet cagaran euros o como si tener un chalet fuera una razón de peso para joderte la vida. Si esa equivalencia tuviera sentido, además, cabría recordar que los que le han echado la mierda encima viven en un área residencial de un nivel mucho más elevado. El más elevado de Madrid.

De eso va PATRESCA, el enlace que puse en su día en el blog, donde ustedes pueden mostrar, si quieren, su solidaridad con los afectados por los ruidos de los aviones, haciendo clic aquí. Sé que muchos de ustedes pensarán que no es su problema, pero la experiencia de esta plataforma, ¿quién sabe?, después les podría ser de utilidad a ustedes si un día, y ojalá no suceda, una compañía aérea decide a ahorrar combustible a costa de su vivienda.

¿Existen rutas o maneras de despegue alternativas que disminuirían o, incluso, harían desaparecer el ruido, de forma que ya nadie, ni pobre ni rico ni mediopensionista, tendría que padecer la "cercanía" del aeropuerto? . Entrecomillo "cercanía" porque el aeropuerto está a no menos de 20 kilómetros, pero los aviones pasan aún tan incomprensiblemente bajos que se podría poner un menda a venderles kleenex o a lavarles el parabrisas.

¿Por qué no se ponen en práctica? ¿Qué intereses se están defendiendo? Los de los ciudadanos, no, desde luego. Esto ya lo dejo para quienes saben más del asunto.

X. Bea-Murguía (la azafata del vuelo de Iberia de los sábados a las 12.00 horas que va en dirección sur está liada con el piloto de los ojos verdes).

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miércoles, febrero 07, 2007

Moriatur anima mea cum philistiim

Queridos amigos:

me he cortado el pelo. Normalmente tengo el mismo motivo para cortármelo que para dejármelo largo (es decir, ninguno), aunque sí existen circunstancias clave que deben darse y que trataré de explicar. Sin embargo, en esta ocasión, sí que había una razón: la educación de mi hijo.

Nunca me ha preocupado especialmente mi aspecto. He llevado el pelo bastante largo o muy corto, pero jamás movido por una razón estética o de estilo, de lo que, como saben, carezco. Desde que me conozco, he seguido siempre la misma mecánica: me dejo el pelo crecer hasta que me lo corto.

En una ocasión, incluso, en que tenía el pelo bastante más largo que antes de ayer, llegué a casa de mi suegra, después de un agitado vermut de fiestas, y me dejé cortar el pelo. Yo creo que ni ella se esperaba que le dijera que sí. Entré en la casa y me dijo:

-- ¿Te corto el pelo?
-- Vale -contesté yo enseguida. Estaba harto del pelo largo.

Fuimos al corral, Pilar cogió unas tijeras y me dejó guapo... Tan guapo que cuando me vio mi mujer por poco le da un telele. Yo me miré al espejo y, ciertamente, parecía que me había comido el pelo un burro. Aquello no eran escalones, era la Calzada del Gigante.

Salvo esta excepción, la verdad es que soy bastante maniático para cortarme el pelo. Se tienen que dar unas circunstancias muy específicas que, si no se dan en un año, tienen como consecuencia una tupida melena. Mi mujer, a la que no le disgusta que lleve el pelo largo, me dice a menudo que vaya a la peluquería a arreglármelo un poco...

-- Aunque sea- me dice- a cortarte las puntas.
-- ¿Las puntas? No, joder. Las puntas es precisamente lo que yo me dejo. Yo me corto todo lo demás.

Y así estoy ahora, como Sansón después de Dalila, con las puntas, porque el lunes todas las circunstancias que han de darse, como si se tratara de un fenómeno astronómico, confluyeron. Primero, tenía tiempo y dinero en el bolsillo. Segundo, pasé por una peluquería de aspecto antiguo. Esto es fundamental. No soporto que me quieran vender un champú ni que me digan que tengo un poco de descamación o que con una melena tan monísima me harían una remanguillé, mientras me la magrean con las yemas de los dedos. Mi concepto de peluquería ideal es de otro siglo: el peluquero debe tirar más a barbero que a esteticien; el local debe parecer una peluquería y no una casa de lenocinio, aunque es obligatorio que en la sala de espera haya revistas psicalípticas que dan sabor al negocio; y, cuando estoy sentado en la esquila, la conversación no puede ser otra que la última derrota del Real Madrid.

Así que, si el Madrid pierde y yo paso esa semana por una peluquería y tengo tiempo y dinero en el bolsillo y el local cumple unas mínimas condiciones de casposidad, yo me corto el pelo.

Fácil, ¿no? Ahora la gente, cuando me ve, me dice: ¿Qué cambio de look? No me molesta, por supuesto y digo que sí, que sí, porque prefiero no explicarlo, pero, en realidad, yo nunca he tenido look, así que no veo de qué manera podría haberlo cambiado.

Este año, gracias a Dios, el Real Madrid de Capello me ha dado muchas oportunidades, pero, como he dicho, ha habido una razón extra y es que mi hijo Rodrigo, hace un par de meses, me dijo que llevar el pelo largo es de chicas.

-- ¿De chicas?- pensé. Tanto suprimir la Navidad y celebrar el Gili-día de la Paz en el colegio, que me dan ganas de decirle a mi hijo que la paz no existe (salvo La Paz que se encuentra en Bolivia), y me viene con que llevar el pelo largo es de chicas. Bonita educación, sí, señora directora, bonita educación ¿o tengo que pensar que ese axioma es consubstancial al hombre?

-- ¿Te parezco yo una chica?- le dije y decidí aguantar unos meses más, a pesar de que estaba hasta las narices de que el flequillo se me metiera en los ojos.

Así que tengo el pelo corto, y lo siento por mi Club de Fans (Amaya, Bárbara, Laura...), pero no os preocupéis, que esto es un bucle: el pelo volverá a crecer y, entonces, el Real Madrid volverá a perder y yo podré decir: "Muera yo con los filisteos" Jue. 16, 30.

X. Bea-Murguía (Esta noche tendré que contarle a mi hijo el cuento de Sansón).

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martes, febrero 06, 2007

El precio del chocolate


Queridos amigos:

hace tiempo ya que les relaté la historia de "Chasca, rechasca y requetechasca", que quizá ustedes ya no recuerden pero que versaba sobre el enfrentamiento culinario de un hombre del antiguo régimen con la nouvelle cuisine del sifonismo desestructurado más in. Si no lo recuerdan, y les apetece y tienen tiempo, ahí les he colocado el enlace. Creo que ver a un ex ministro de Franco comiendo algas caramelizadas es una experiencia en la vida que merece ser contada.

Ayer volví a comer con este hombre, cuya trayectoria profesional, archivo personal y memoria merecen, desde cualquier punto de vista, respeto y admiración, por lo menos, por mi parte. Él perteneció al gobierno del almirante Carrero Blanco, aquellos que llamaban los Tecnócratas, que modernizaron la España caduca y maltrecha que quedó como resultado de la Guerra Civil y de los años de represión dura del Franquismo, cosa que digo usando la cabeza y no el corazón: no estoy tratando de dar carta de naturaleza a ningún régimen autoritario, que detesto, sino constatando una realidad histórica comprobable.

Y, ¡Qué coño! No quiero justificar lo que digo. Que cada cual piense lo que le dé la gana.

Bueno, imaginen la situación, que me enredo. S.E. el Jefe del Estado (en adelante, El Muerto), despachando con los ministros a principios de los 70, final de los 60. Tenía el hombre ya cerca de 80 años y empezaba a oler un poco a 20N, era un corrupio encogido y la voz se le había esmerilado del todo hasta la categoría de regatillo silvestre.

Los ministros, que en sus respectivos ministerios serían gallos, en la mesa de madera noble de El Pardo no pasaban de polluelos. Todo esto, por supuesto, es aportación mía y no tiene por qué ser cierto, pero me gusta imaginar que lo único que se ve de Franco, al final de la larga mesa, es una cabeza blanquecina y dos manitas arrugadas pero firmes, lo suficiente como para no temblar en el desayuno ante sentencias de muerte, aferradas al canto, golpeando con el dedo índice la madera al ritmo de los latidos de sus colaboradores. Estos, tiesos, encorbatados o con todas sus medallas, con el culo más cerrado que el Club Social Barajas y los huevos encogidos, esperan su vez para dar el informe semanal.

Llega el turno de Laureano López Rodó, que aún no era ministro de Exteriores, sino comisario de Desarrollo, aunque con categoría de ministro. El hombre se había preparado un detalladísimo informe sobre el IPC del mes anterior, mucho más preciso que los actuales, lleno de datos, como le gustaban a S.E. el Muerto, rematado por un descomunal rosario de productos e incrementos porcentuales

-- ... las patatas han subido un 0'25%; el pan, un 0'16%; la leche, un 0'1%; el pollo, un 0'3%; la ternera, un 0'24%... - y, así, cien bienes de consumo más.

Cuando termina, satisfecho, cierra su carpetilla y se queda mirando al Muerto. Hay un silencio en el eco del consejo que se podría calificar de sepulcral. Todos los ministros están esperando a que la cabecita del final de la mesa haga su breve y tradicional comentario. Cualquiera diría que está hecho un viejo chocho, que no se entera de nada, pero saben que no, son conscientes de que él está enterado de todo.

-- ¿Y el chocolate? -suena la voz de silbato
-- Disculpe, Su Excelencia... -contesta López Rodó.
-- El chocolate... Que cuánto ha subido el chocolate.
-- ¿El chocolate? Sí, claro, claro... El chocolate -abre la carpetilla y empieza a repasar la larga lista, chupándose el dedo, escuchando los amagos de risa de sus detractores-. Chocolate... Chocolate... -dan ganas de decir: molinillo, corre,corre que te pillo- Chocolate... -pasa una hoja y otra y otra y el chocolate que no, que no está-. Disculpe, Su Excelencia, pero ahora mismo no... No lo sé, pero si quiere voy un momento a llamar...
-- Vaya, vaya.

Y López Rodó visiblemente apurado, intrigado y asustado, temiendo la visita inminente del motorista que llevaba los ceses desde El Pardo, sale del consejo a preguntar por el precio del chocolate, sin blasfemar, claro, por razones obvias, pero realmente fastidiado. ¿A quién coño le importa el chocolate?

Residencia oficial de los Franco. Esa misma mañana. Hora del desayuno.

El ayuda de cámara del Generalísimo Franco le lleva unos papeles para que firme mientras se toma el café. Carmen Polo unta mantequilla en la tostada y habla con su marido de algo que a él no le interesa. Está tratando de concentrarse en unas sentencias de muerte que tiene que firmar y su nieta no para de bailar alrededor de la mesa. (Soy consciente del anacronismo, pero reconozcan que tiene su gracia).

-- ¡Te quieres estar quieta, niña!
-- ¡Jo, abuelito! Es que quiero ser bailarina.
-- ¿Bailarina? ¡Carmen! ¿Quién le mete esas ideas a la niña en la cabeza?
-- No sé, Paco, pero no sabes cómo se ha puesto todo. Tienes que hacer algo...
-- A ver...-Franco deja de escuchar a su mujer y trata de concentrarse en la sentencia que tiene delante-. ¿Qué ha hecho este pieza? ¡Huy madre mía! Nada, nada. A muerte.
-- ...el café, la leche... ¡Todo! -tratando de que su marido le escuche, al final, grita-. ¡EL CHOCOLATE!
-- ¿Chocolate? -contesta Franco saliendo de su ensimismamiento.
-- Sí, el chocolate... El chocolate... Se ha puesto por las nubes.

X. Bea-Murguía

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sábado, febrero 03, 2007

Hicieron un desierto


Queridos amigos:

ha sido este un fin de semana poco agitado del que tengo poco que contar, salvo, quizá, los azulejos del cuarto de baño. Lo más reseñable es que estuve ayer en un cumpleaños de una niña de cuatro años, Claudia, que sigue a su padre en la siguiente cadena lógica:

EL PADRE: Mira, Claudia, esto es un cocido.
CLAUDIA: Cocido.
EL PADRE: El cocido es de Madrid, así que es madrileño.
CLAUDIA: Es madrileño.
EL PADRE: Así que, si tú eres de Madrid, tú eres...
CLAUDIA: Requeteguapísima.

Y, claro, la niña tiene razón. La niña ha adelantado a su padre pasando del silogismo al entimema: si el cocido y Claudia son madrileños y el primero es algo requeteguapísimo...

Estuve en el cine viendo la película "Bobby", que a mi señora le gustó, pero que a mí me pareció un episodio demasiado largo de la serie "Hotel". ¿Se acuerdan de aquella variante decadente de "Vacaciones en el mar" en la el principal defecto es que no contaba en su reparto con un negro sonriente con mostacho de Emiliano Zapata? En "Bobby" muchas historias comunes desembocan en un sólo hecho extraordinario: el asesinato de Robert F. Kennedy en el Hotel Ambassador de Los Ángeles. Esta estructura de película es la misma que la de grandes clásicos del cine de catástrofes: "El coloso en llamas", "Aeropuerto", "Avalancha"... Igualito. Al final, estás deseando que se lo carguen de una vez y cuando ves al futuro asesino, que se le reconoce perfectamente porque tiene cara de loco y de muy malo y porque suena una música de loco y de malo cuando, por fin, aparece, que tú piensas, porque se te ha pasado el efecto del Fortasec: "¡Dios! ¡Por fin se lo van a cargar! ¡Tengo que ir al cuarto de baño!".

Efectivamente, se lo cargan. Perdonen que les cuente el final de la película. Uno, cuando se enfrenta a este tipo de historias con final predeterminado, siempre espera que el director lo cambie, le dé un giro sorpresa al final. Pero, no. El malo, que hace un papelón, se acerca a él en las cocinas del hotel y le dice: "Kennedy, hijo de puta" y bang, bang, bang, le endiña una ensalada de tiros que lo manda para el otro barrio, que es el único momento de la película en que el tipo que está sentado a tu lado en el cine deja de oír tus borborigmos estomacales.

Después, mientras se acaban de coser las historias hilvanadas durante la preparación del asesinato, protagonizadas por rutilantes estrellas del nivel de Anthony Hopkins, Helen Hunt, Martin Sheen, Demi Moore, Sharon Stone, Emilio Estevez, Laurence Fishburne, Frodo Bolsom... Digo, perdón, Elijah Wood... (en lo único en que verdaderamente la película supera a un capítulo de la serie "Hotel" es el reparto y en el tiempo de duración)... suena de fondo un discurso de Bobby absolutamente maravilloso, sobre el sueño americano, el carácter compasivo de Estados Unidos, la igualdad, la hermandad de razas y, claro, la bandera. Si hubiera sonado el himno en ese momento, no habría tenido más remedio que levantarme con el puño en el pecho lo cual, en cierto estado estomacal, habría sido bastante arriesgado: podría haber perdido el control del esfinter duodenal. Aunque siempre le podía haber dicho al de al lado:

-- Perdona, hombre. Es por la emoción.

Lo único bueno, bueno de la película de verdad de la buena es que citan una frase de Tácito al principio que da que pensar y que se puede, incluso, aplicar al momento político actual: "Hicieron un desierto y lo llamaron paz".

X. Bea-Murguía (ahora ya, mucho mejor, por cierto, gracias).

Es que, por no hacer, ni te explican por qué se lo cargaron. ¿Alguien lo sabe o lo miro en Google?

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