lunes, septiembre 04, 2006

Mis vacaciones (por José Luis)


Toc toc... ¿Hola?

Lo prometido es deuda. Es 4 de septiembre, cumpleaños de mi hermano Mitxu , alias "El Químico" (por si hay algún kurdo entre ustedes, les diré que yo no soy Sadam) quien, como no lee el blog, no se dará cuenta de que hoy reúne 31 tacos. Así que, fiel a mi promesa, vuelvo a escribir a diario o, por lo menos, a intentarlo. A lo largo de estos dos meses, he hecho un par de incursiones en el blog, por imperiosa necesidad de contar mis experiencias a alguien, aunque he procurado leerlo a diario salvo, claro está, cuando me encontraba en un punto concreto del mapa que aún escapa a la Red por sus minúsculos instersticios. Ya lo ven ustedes, urbanitas, Internet no es un cedazo tan fino.

Quiero animarles a participen en el concurso "Sé lo que hicisteis el último verano" contándonos de forma breve y directa una anécdota de sus vacaciones. Tanto Hormon como la reina, el príncipe, la princesa, las infantas y yo mismo estamos sorprendidos del alto nivel de visitas que recibimos y de lecturas, que han sobrepasado, desde una humildad, todo lo esperado. Sin embargo, nuestro reto ahora es conseguir que ustedes participen en el blog, como lo han hecho este verano Tinku Magallanes o Saccodi Roma, y para eso no hace falta ser Lázaro Carreter ni Cervantes ni Cela ni Dan Brown. Ni siquiera Rosamund Pilcher. No importa si ustedes creen que no saben puntuar ni si dudan si de "hechar se hecha la hache" porque lo único que se echan ustedes es cañas al coleto. Lo importante es echar unas risas.

Vamos a colgar todos los relatos que nos lleguen, como este de José Luis Correchano, de siete años (¡SIETE AÑOS!, un futuro Muñoz Molina), que como pueden ver es corto y contundente:

MIS VACACIONES,
por José Luis Correchano

Cuando se acabó el cole, mis papás y yo nos fuimos a la playa solos, porque Sultán tenía que trabajar y por eso lo dejamos en un prado, para que cuidara a unas vacas que había. Estuvimos en la playa y fue muy divertido, porque hicimos castillos y cogimos un montón de camarones para la cena y luego mi mamá le dijo a mi papá que se iba a caer dentro de unas señoras que estaban allí enseñando las tetas porque mi papá no dejaba de mirarlas. Y luego fuimos al pueblo y eran las fiestas y había mucho ruido y mis amigos y yo tiramos petardos y los poníamos en los timbres y también había toros. Mi mamá me dijo que el toro estaba fingiendo, pero mi papá dijo que el torero, que era muy bajito y gordo, lo estaba haciendo filetes porque lo pinchó un montón de veces. Luego mi papá se pasó dos días en la cama porque me dijo mi mamá que se había puesto malito porque le había dado mucho el aire en los toros, pero la abuela me dijo que lo que le pasaba a papá es que llevaba un pedo de colores. Cuando mi papá se levantó, nos vinimos a Madrid y mi papá dijo muchos tacos en la carretera y se metió con todos porque no tienen ni puta idea de conducir y dijo que él ni carnet por puntos ni hostias que los metía a todos en la cárcel porque eran todos unos asesinos y mi mamá le dijo que él es un cafre, aunque no sé lo que es eso, pero mi papá se enfadó y se metió con la abuela y así estuvieron las cinco horas de atasco. Sultán sigue trabajando. Me ha dicho mi papá que igual no vuelve, pero yo lo echo de menos. Ya.

X. Bea-Murguía (enviado especial a la vuelta al cole)

1 Comments:

Anonymous Hormon Wells said...

A si salen los niños luego, pastillómanos y drogadictomános...,muy bueno...,por cierto tu buzón está lleno...., a currar gandul.

Hormon

04 septiembre, 2006 11:04  

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