jueves, abril 24, 2008

El día de los libros


Queridos amigos,

nunca he negado que soy un hombre con prejuicios e, incluso, en alguna ocasión he alabado su función de filtro. Hay prejuicios que son, sin duda, absurdos, pero los que son útiles, entendiendo el prejuicio como el juicio antes del conocimiento. Viene ligado con lo que dije ayer en "La teoría de la relatividad de los Federicos" y, como ayer pudo parecer que criticaba, pues hoy me desnudo un poco para compensar.

Yo no sé qué tiene Internet que la gente se lo toma todo siempre demasiado en serio. Mi única pretensión, normalmente, es provocar y decir gilipolleces una tras otra. No he querido, ni es mi intención, sentar cátedra ni que me den un sillón en la Academia (están todos demasiado llenos de caspa, además) ni, mucho menos, buscarme enemistades, como si la vida no se encargara ya lo suficiente de este cometido por sí sola.

Ayer fue el día del libro, aunque el día del libro debería ser todos los días, y todo el mundo hablaba de libros. Todo el mundo hablaba de UN LIBRO. Por eso era el día del libro, de ese libro, sino lo habrían llamado el día de LOS libros. Yo venía escuchando "La radio de Julia"... ¿Les he dicho alguna vez que me encanta Julia Otero? Pues me encanta Julia Otero. Venía a casa... Perdón... Rectifico... Cuando iba al Mercadona a por leche, naranjas, patatas, cocacolas, ensaladas, azúcar y pan... escuchando por la radio el gabinete en el que Pilar Rahola, Alfredo Urdaci y Antón Reixa hablaban de libros, pero, sobre todo de UN LIBRO.

Yo no sé qué tiene "La sombra del viento", aparte de levedad. Lo he leído, que conste, que no va por ahí mi prejuicio, pero no me gustó ni el título, que me parece una ocurrencia. No pienso comprar ni leer (que no me lo regale nadie, por favor) el nuevo libro de Carlos Ruiz Zafón, como se titule, que mira que han bombardeado con su promoción y no me he quedado ni con el título, porque, y este sí que es mi prejuicio, el simple hecho de que un libro venda millones de ejemplares ya me indica que su calidad literaria es limitada, por no decir inexistente.

Es un prejuicio elitista y snob. Lo admito. Pero la buena literatura, la de verdad, es un entretenimiento delicioso y enriquecedor que requiere de un esfuerzo intelectual que, por norma general, la masa no está dispuesta a hacer. No se trata de juntar cuatro letras con gracia ni de crear una trama intrigante, con una resolución imprevista. Esto lo hace cualquiera. Lo que yo busco en un libro es que sea el libro quien me busque a mí; quiero que me elija, entre y se quede; quiero que el libro me cambie, me mejore, me complete.

Si pasa por mis manos como el viento, sin dejar ni sombra, no me interesa. En este prejuicio, pueden ustedes incluir cualquier best-seller. Cualquiera. Ha llegado un momento en mi vida en que prefiero poco, pero bueno. Y no creo que, en mi caso, puedan decir "que uno no tenga sombra, no da derecho a criticar a quienes sí la tienen".

¿Qué me dicen? ¿Leyeron "La sombra del viento"? ¿Les gustó? ¿No creen que la delirante campaña de promoción que han orquestando para el nuevo libro de Ruiz Zafón eclipsa de manera totalmente injusta a otros autores? ¿Ha leído usted algo de Malraux, Gide, Faulkner, Joyce, Conrad, Moravia o Muñoz Robledano?

Y tuteándonos (que no sé por qué os trato de usted, si este blog lo leen mi madre, mi tía Carmen y cuatro amigos)...

¿Qué buscas tú en un libro?

X. Bea-Murguía (de nuevo, apasionadamente entregado a Ana Karenina, el mejor libro del mundo que saltó a mis manos, el otro día, desde la librería del pueblo).

Julia, ayer, al salir del trabajo, fui a hacer la compra al Mercadona, poca cosa, sin lista, sin que me mandara mi mujer, porque yo sabía qué era lo que necesitábamos, aunque desde allí la llamé por teléfono por si a ella se le ocurría alguna cosa más que fuera necesaria; llegué a casa, bañé a mi hija Ana (cuatro meses), le eché sus cremas, le mordí el culo un rato, le puse el pijama; empujé a mi hijo Rodrigo (siete años) a la ducha (se ducha solo, pero a ciertas horas hay que apretarle un poco); hice la colada de la niña, que sabes que hay que frotar a mano con jabón del tximbo porque hay manchas que no se van por mucho nombre en inglés que le pongan al detergente; puse el programa corto de la lavadora; hice la cena a mi hijo y estuve jugando un rato con él a la Wii mientras cenaba; lo acosté y, después, como mi mujer todavía estaba dando el pecho y durmiendo a Ana, hice la cena de los dos. Y ahora te dejo, que antes de que se levante la tropa, tengo que dejar la cocina recogida y el desayuno hecho, incluido el zumo de naranja fresco de mi mujer.

No pretendo ser ejemplo de nada. Entiendo que esto es lo corriente en todos los hombres de mi generación ¿no?

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19 Comments:

Blogger David Torres said...

Yo a un libro le busco labios, tetas, culo, sexo en definitiva. Que esté vivo, que se deje vivir, que pueda palparse, que te haga daño, como una mala novia.

Yo lo que quiero en un libro es que me muerda la oreja.

24 abril, 2008 09:18  
Anonymous Anónimo said...

Busco que no sea un modo de pasar el tiempo sino de enfrentarse a él, que sea tan real como el cigarro, el vino o el trabajo, que me destroce y me haga alzarme.
En fin, yo en un libro busco pelea.
Muchas gracias por mencionarme, pero no soy digno de figurar en tan excelsa nómina.
Fdo: William Faulkner

24 abril, 2008 10:55  
Anonymous Anónimo said...

Pues yo en libro busco que me entretenga y si, además, me hace reflexionar pues mejor.

De todos modos no coincido contigo, Javier, en una cosa.

Hay libros que se han convertido en bestsellers sin haber nacido para ello (o mejor dicho, sin haber sido diseñados, ni estructurados, ni empaquetados, ni pensados para ello).

Por ejemplo, El Señor de los Anillos.

24 abril, 2008 12:44  
Anonymous Anónimo said...

David, perdona que me salte tu comentario. Es que me descojono con el de William Faulkner...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

¡Qué bueno!

Por lo demás, coincido contigo. Todas las cosas buenas de la vida te muerden la oreja.

Íbero, como mi opinión es la de un mero lector, no de un crítico ni de un experto, sino de una persona a la que la literatura le gusta, pues vale lo que vale, que es poco. Sé, por tu blog, que a ti, como a mis hermanos, te gusta mucho Tolkien. Por aquí vendrá alguno más que refrendará tu opinión, a no tardar mucho. Pero a mí, no me gusta nada. Me aburre soberanamente.

Como digo, es cuestión de gustos.

Un abrazo a los tres, especialmente a William Faulkner, que me gustó mucho "Luz de agosto", a ver si quedamos a comer y me lo firmas.

Javier

24 abril, 2008 14:02  
Anonymous Anónimo said...

Sirius dice:

Pues a mi "La sombra del viento" me gustó, me decepcionó un poco el final, pero vamos no está mal.

No me gustan nada los elitistas-culturetas que desprecian lo que se han leído un millón de personas, creo que ellos, como lectores tan capaces como tú, se merecen un respeto.

Tú quieres libros que te enseñen algo, que te cuesten un esfuerzo. Yo quiero libros que me hagan reír, llorar, dolor de estómago o viajar por medio mundo, olvidándo así, mi curro, mi suegra, mis kilos de más...

Sí, me gusta ELTON JOHN y soy fan de Harry Potter, ¿me invitaréis algún día a comer con el selecto club de los culturetas-lectores?

por cierto Ana Karenina es uno de mis libros favoritos, pero es un drama terriblem en fin: amor, dolor de estómago, lágrimas... ¿de verdad crees que eres tan distinto a mi?

24 abril, 2008 15:05  
Anonymous Anónimo said...

Entiendo perfectamente que te aburra Tolkien, a mi me pasó lo mismo la primera vez que leí El Señor de los Anillos. Y si insistí fue más por cuestión de mi entorno (club de rol en aquellos hermosos años) que por mi propio criterio.

Pero oye, me gustó más a la segunda. Posteriormente, con los años, empecé a profundizar tanto en la "aparentemente escasa" obra literaria de Tolkien como en su labor como filólogo.

Y ahí descubría una serie de cuestiones que me han permitido enlazar con un mundo literario-filosófico al que no habría llegado de otro modo (Chesterton, Auden, Lewis, Newman, etc.).

Pero entiendo que te aburra. De todos modos, si un día tienes tiempo y te apetece, me atrevería a recomendarte dos obritas suyas.

Por un lado el irónico Egidio, el granjero de Ham y por otro lado su ensayo Los monstruos y los críticos.

Y si la pifio mucho me veré obligado a invitarte a tomar alguna cosilla el día que, Dios lo quiera, nos conozcamos en barriga. :P

24 abril, 2008 15:39  
Anonymous Anónimo said...

Sirius,

a mí no me gustó "La sombra del viento". Con esto expreso mi opinión, muy mía y muy particular, que, por supuesto, no significa en absoluto desprecio a nadie.

Cada uno que lea lo que quiera y lo que le guste y olé sí Ruiz Zafón vende diez millones de ejemplares del siguiente libro. Yo, encantado.

A mi mujer le gustó mucho "La sombra del viento", ¿no insinuarás que la estoy despreciando?

Yo he dicho lo que a mí me gusta: me gusta que una frase del libro, una página, sólo una, me dé un puñetazo en el jetuño, que me descoloque, que me rompa las estructuras mentales. Y no lo hago por aprender, que no. Lo hago porque eso es lo que me gusta.

Hotel Honolulu, de Paul Theroux, recomiendación del año de H.Wells & X.Bea-Murguía.

Un beso, Sirius (guau guau)

Íbero, mándame un email y quedamos a comer cuando quieras y donde quieras.

Un abrazo

Javier

24 abril, 2008 16:18  
Blogger Martha Torres said...

De un libro busco que no me haga bostezar, lo demás, lo busco en el libro.
Me gusto bastante “La sombra del viento”, aunque el final me decepcionó un poco. Pasa con muchos “finales” y no me importa, porque eso quiere decir que he pensado más allá de lo que leía; cuando el final es lo que esperas, gusta, pero como es lo esperado no le das más vueltas.
He leído por ahí que alguien es fan de Harry Potter. Yo más, jooer, sobre todo los cuatro primeros libros, los devoré y Anna Karenina, una pasada.
Y lo siento, pero el Señor de los Anillos, me hace bostezar, infumable, creo que no he pasado nunca, después de varios intentos, en varias etapas de mi vida, de la página 100, y lo mismo con El Hobbit, bueno creo que con este no he llegado ni a la 50, que tiesta por dios!
Seda, El Ocho, Los pilares de la Tierra, Los reglones torcidos de dios, La vida sale al encuentro, El metro de platino iridiado… si me acuerdo de ellos ahora mismo, por algo será…

24 abril, 2008 16:45  
Anonymous Anónimo said...

¡Ay, Martha, como te entiendo!

El Señor de los Anillos hasta el capítulo de El Concilio de Elrond es bastante peliagudo y árido. Pero te reto, con todo el cariño del mundo, a que avances y descubras lo que hay más allá de los "hobbitadas" del principio.

Personajes como Saruman, Faramir o Denethor no te dejarán indiferentes porque son el reflejo de actitudes, creencias y doctrinas muy vigentes hoy en día para bien o para mal.

Y de El Hobbit poco te diré ya que, en origen, se concibió como un cuento infantil que, poco a poco, se fue enredando en una mitología compleja y relacionada con la tradición heróica septentrional que tanto fascinaba a Tolkien.

Y me callo, que me embalo y no es este el lugar dónde desbordarme (aunque se está muy a gusto, la verdad).

Lo de quedar a comer, yo lo tengo muy complicado pero se puede mirar en un par de semanas. Te digo por mail.

24 abril, 2008 17:32  
Anonymous Anónimo said...

Hombre, señor Sirius, si no le invito a comer no es porque yo sea elitista, sino porque a estas alturas de mes no tengo ni un chavo. Si quiere unas tapas a medias...
Por cierto, Faulkner tiene razón. No es digno de figurar en tal nómina.
Fdo: Alberto Moravia

24 abril, 2008 20:06  
Blogger QJones said...

Coño! Hablando de libros... ¿no me había tocado a mí uno de nosequién?
'La memoria de los peces', creo recordar.
O 'Donde Dije Digo, Digo Diego'.O 'No sé de qué me hablas, Charles Boyer'.
Amos anda.

24 abril, 2008 20:27  
Anonymous Anónimo said...

Pues como en este mundo tiene que haber de todo, yo soy adicta a Ana Karenina (pero por supuesto a Levin, porque a Ana la empujaría yo misma a la vía del tren) y también al Señor de los Anillos (a los tres tomos, de principio a fin). La Sombra del Viento la leí,y me entretuvo mucho durante la lectura, pero coincido con Javier en que el título me da cien patadas, y en que es el tipo de libro que hace pasar el rato pero no llega más allá. Pero lo que me ha encantado es que Martha mencione ¨La vida sale al encuentro¨, creí que sólo yo tendría ese pedazo de dramón de adolescencia supermegacursiñoñoyrequetecatólico en la memoria, pero no, hay más frikis como yo por ahí que todavía se acuerdan! Y lo que lloré cuando se moría el hermanito! Martha, ahora dime que también leíste en su día ¨Un sexo llamado débil¨, y entonces sí que me has matado, porque ese sí que fue todo un hito en mi adolescencia...

24 abril, 2008 20:29  
Anonymous Anónimo said...

Un poco tarde por culpa del blogero, que cada día se demora un poco más, siento no haber podido entrar ayer en mi tema preferido. ¿Por qué teneis que buscar algo en los libros? Dejad que sean ellos los que elijan -como apuntaba, me parece, David Torres-. Me perdonan, ¿verdad? que diga que me considero experto en esas cosas: treinta años de crítica de libros, otros tantos -no años sino libros, sin contar los editados, introducidos y anotados por mí- publicados y, pido perdón de nuevo, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, algo se me habrá pegado. Incluso me permito anunciaros que, cuanto termine la Biblioteca Leyes y Letras del Colegio de Abogados de Madrid -50 volúmenes, de la que me faltan dos- me pondré a desbrozar los 1.500 folios pare dejarlo en
600, más o menos, de un librote que titulo, provisionalmente, "Literatura y existencia".("Ensayo metodológico de Literatura Comparada"), en el que la Estética de la Recepción (el rol del lector en la obra que lee) ocupa plaza de protagonista.
Pongamos dos años para que la obra esté donde debe estar, aunque mucho me temo que no venda diez millones de ejemplares. Lo de Ruiz Zafón tiene gracia: yo fui el primero que conocí su obra... y me gustó. Fue, creo recordar, en 1991. Me había presentado yo al Premio EDEBÉ de Literatura Juvenil; me llamaron de Barcelona porque la noche del 31 de enero mi libro iba a competir con otro que había llegado a la final. Primer o segundo premio (3 y 1 millón de pesetas respectivamente), uno de ellos ya era mío. Al final, mi libro "Memorias de un gato tonto", que lleva 13 ediciones bien cumplidas, quedó finalista. Lógicamente, me interesó muchísimo leer el primer Premio, "El príncipe de la niebla", de un tal Ruiz Zafón. Me gustó. Este tío dará guerra, me dije. Ese fue mi trato con él, el saludo, doble o triple en la cena del fallo. Su mal carácter no me ha permitido mayor proximidad. Después, me pasa lo que a otros: me gusta leer literatura, sólo literatura...
Por cierto, y termino: me suenan y he leído obras de todos los autores que cita Javier, meno uno, un tal Muñoz Robledano. ¿Quién es y por qué no lo conozco? Mi perplejidad sube enteros cuando veo que David Torres abre su "Niños de tiza" con una cita del tal Muñoz Robledano. Yangtse.

25 abril, 2008 09:29  
Anonymous Anónimo said...

Estimado Señor Yangtse:
Es un honor para todos nosotros que el nombre de Muñoz Robledano figure junto al nuestro, aunque la verdad, no entiendo por qué debo compartir espacio con Faulkner y Moravia, esos engreídos.
Fdo: Joseph Conrad

25 abril, 2008 12:35  
Anonymous Anónimo said...

No le hagas caso, Joseph, que te está tomando el pelo.

Fdo: Saint-John Perse

25 abril, 2008 12:42  
Anonymous Anónimo said...

¡Cagoendiez! Se me ha colado un polaco disfrazado de capitan de la marina inglesa y no me he enterao. Yo, que tengo "salvoconductos" para todo... Uno de ellos, la edad.
Y, para colmo, tengo hasta dedicatorias. Claro que los hay que no tienen sentido del humor, como el payo ese que sale en mi defensa(?) díciéndole al borrachín de Faulner que no haga caso -¿de qué?, ¿es que también me he metido con Willy?-, que estoy de broma. y, por fin, asoman Conrad y Saint-John Perse. ¿Hemos vuelto a clase de Literatura o es una exhibición de nombres nada más? No me loarece mal el repaso, siempre que se aporte algo más que el nombre. A veces, para hacerlo, hay que leer cosas del autor o, por lo menos, hay que relearlas. Y eso mola. Yangtse.

27 abril, 2008 13:16  
Anonymous Anónimo said...

¡Kagoendiez! La K que se me ha kaido en Faulkner me sale ahora por todas partes. Exkúsenme.Además es domingo y hace una mañana de k. Yangtse

27 abril, 2008 13:21  
Anonymous Anónimo said...

Me he perdido.
Si alguien fuera tan amable de indicarme el asunto del que están tratando...
¿Quién es Faulkner? ¿Y Conrad?
Fdo: Muñoz Robledano

28 abril, 2008 10:11  
Blogger oakleyses said...

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05 noviembre, 2015 03:11  

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