viernes, enero 13, 2006

Petete lo intenta en solitario


Queridos y queridas amigos y amigas,

la cantidad de tinta que malgastamos, con lo que eso supone para el ecosistema y la supervivencia de los calamares, por miedo a que algunos colectivos humanos se sientan excluidos o insultados, pero, sobre todo, por ese temor faja a que el resto del mundo nos etiquete o encasille, por causa de nuestra manera de hablar, en una tendencia política o una actitud socialmente rechazable. Uno que siempre ha pensado que no insultan las palabras sino las personas y que el lenguaje sirve para comunicarse y para unir, no entiende cómo nos dejamos llevar al huerto por los políticos, cuyo juicio lingüístico es siempre (¡SIEMPRE!) interesado. Disculpen este intrincado inicio que ni yo entiendo, pero ya saben que soy tan amante del buen rollo que no me avergüenzo en confesar que aún lloro cuando recuerdo a Heidi volviendo a casa del Abuelito.

Tengo el firme convencimiento de que estas fórmulas tan correctas no pasan de ser eufemismos recauchutados y nada más, circunloquios que tienen su origen en los propios prejuicios de quienes los usan. Evitan llamar a las cosas por su nombre porque los nuevos tabúes sociales los tienen agarrotados y no son capaces de superar sus propios complejos, pero, sobre todo, son expertos en nadar y guardar la ropa.

Este tipo de eufemismo moderno es de abuso habitual de todo políticastro que se precie. A esta peña le gusta decir que "regula" cuando en verdad "prohíbe", porque prohibir está feo, es más propiamente fascista que mayo68ista. Y con esto, mis queridos amigos ni se me sulfuren ni me hagan corros, me refiero a toda la clase política.

He de confesar que cuando era joven y vigoroso, más por la imprudencia propia del púber que, aunque acaba de llegar, se cree que se lo sabe todo, tenía mucha tendencia a ser Petete y corregía el error en cuanto lo oía. Hoy ya he llegado yo mismo conmigo mismo a la conclusión de que nadie soy, no más que un mero.... Un mero. Es como si Petete se hubiera enfurrañado con Carolina y estuviera intentando la aventura en solitario, que es lo que se lleva. "Los años con Carol han sido muy buenos y enriquecedores pero ya no podía crecer más como artista (ni como pájaro)". Es lo que tiene.

Lo que no puedo evitar es reírme de quienes presumen de haberse liberado de sus prejuicios y, a la primera, se acogen a esta serie de fórmulas correctas, demostrando que quizá sea cierto que no son racistas ni fascistas ni nada que acabe en "-ista", pero que siguen cargaditos de otro tipo de prejuicio moderno que aflora en cuanto se ven en la tesitura.

Voy a ir al grano porque a estas alturas ya se deben de estar preguntando qué coño quiero decir...

Y es que, como dice Pedro Ramos, aquí, mi contraria, es presidente de la comunidad de vecinos (y lo está haciendo tan bien que ya la aclaman en los descansillos pidiéndole que renueve su cargo) y hace un rato a una pájara que pululaba por el edificio, a cuento de algo que nada aporta a la historia, le he dicho:

-- "Como mi mujer es la presidente de la...".
-- "¡Será la presidentA!"... Y ya la hemos jodido con la lista que tolosabe. Yo me muerdo los labios para no ir de Petete por la vida... Por supuesto ni he rectificado ni he intentado sacarla de su, a mi juicio, error, porque ya se sabe que en estas cosas la "contumacia popular parodia a la sabiduría popular de la misma manera que la estupidez intelectual parodia a la inteligencia" (¡toma cita de Malraux que no sabía dónde ni cómo meter!). La verdad es que me he quedado con las ganas. De ahí, este desahogo.

Al menos yo, cuando digo presidente me refiero a la persona que ejerce la presidencia y, con ello, no trato de excluir al género femenino, sino todo lo contrario. Si la mujer que ejerce la presidencia fuera la "presidenta", tendríamos que aceptar que una fémina que ama fuera la "amanta"; que la que demanda, la "demandanta"; la que denuncia, la "dicenta"; y, por supuesto, que Ana Manuel fuera actriz y "cantanta". Haiga paz, señora. Diga usted sus cosas como le venga en gana y déjeme a mí que, equivocado o no, diga que Beatriz es la presidente de mi vida.

X. Bea-Murguía

Buff, lo que me ha costado escribir esto, la de vueltas que le he dado, madre mía, para que nadie se sienta ofendido.

1 Comments:

Blogger H.Wells y X.Bea-Murguía said...

Tu rollo siempre es bienvenido aquí, y los rollos de todos, y no sabes lo que te agradezco que leas mis "rollos".
Yo sí creo en el compromiso político, como tú, pero me es muy duro identificarme con las siglas actuales que hay en el mercado. Muy, muy duro. Estilo más "un dime que piensas que me opongo" y un nihilismo inconformista de mecagüento porque el nivel de los políticos nuestros de hoy es bajito, bajito, bajito.

XBM

17 enero, 2006 11:31  

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