lunes, mayo 22, 2006

¡Castilla Comunera!


Queridos amigos:

como ya dije una vez, hace unos meses, en una entrada que titulé "Progresismo banderil", a mí la bandera de España me gusta, creo que representa muchas cosas buenas e importantes para mí, como mi familia, mis amigos, mi forma de vivir, de entender la vida... Y no hago de ello una ideología ni una ofensa para nadie y, tampoco, me define este sentimiento como una persona intolerante, retrógrada, poco respetuosa con los demás ni, por supuesto, pienso utilizar jamás el trapo como trinchera. Vamos, que si todos decidiéramos cambiarla por una con forma de soutain-rouge (con encaje) me parecería bien (y original).

El tema de las banderas se volvió, de pronto, rabiosa actualidad porque, algunos, no todos (y, desde luego, no yo) se sintieron ofendidos por la ausencia de banderas españolas en la victoria del Barcelona, pero esto es una cuestión de lectura nada más. Con un sofisma puramente zapateril, podríamos decir que como Cataluña está en España (y uso el verbo "estar" y no el verbo "ser" para caminar por el terreno de la realidad y no por el de los sentimientos), en el fondo, la senyera es una bandera española. Luego, el estadio estaba lleno de banderas españolas.

Toda teoría política merece mi respeto siempre que se pueda discutir en una sobremesa sin disparar a nadie. Aunque la charla no me lleve a otra parte que a flipar con el revisionismo histórico retorcido nacionalista, aderezado por su victimismo recreado para sujetarse a la idea, única que cabe, del país ocupado por una potencia extranjera. En el fondo, su hecho diferencial no es otra cosa que la defensa de la pureza de la raza, de la lengua y de las costumbres supuestamente centenarias, y eso me da un poco de yuyu. Con lo bonito que es mezclarse. Sólo la defensa de la pureza explica términos despectivos como maketo o xarnego para referirse al de fuera. A esto yo lo llamo racismo.

Recuerdo una conversación con un nacionalista vasco, de nombre Alfredo (no sé si he hablado de ella ya aquí, pero es que me dejó muy marcado) que defendía SU Euskadi atribuyéndose ser descendiente directo de austrigones, caristios, bárdulos y vascones... ¡Con dos cojones! Unos pueblos prerrománicos que, a buen seguro, se mataban entre ellos y que representaban cuatro hechos diferenciales, amalgamados en una sola estirpe de sangre pura y RH negativo. Esto es tan absurdo como negar la romanización (por no decir el colaboracionismo vasco con Roma para dominar la cordillera Cantábrica) o la influencia musulmana. Si no fuera por el mestizaje, si fuera verdad que la nación vasca tiene su génesis directa en estos pueblos, difícilmente sería Bilbao lo que es ahora, porque no habrían salido de la cueva. Por cierto, que Bilbao está precioso. Vayan a conocerlo.

Cuando voy por Castilla, para jorobar, que me encanta, siempre les digo que España es Euskadi y que el resto es territorio reconquistado y repoblado y que sólo así se explica la afición que hay en Segovia por la pelota-mano o el hecho de que en cada pueblo haya, por lo menos, un trinquete o nombres como Aranda de Duero, de etimología puramente vascuence (aran=valle). Esta mezcla hace de Castilla un sitio fantástico, impuro, mezclado, variopinto, abierto y, por tanto, tan diferencial y de costumbres tan centenarias como las otras. Se lo dice uno que es mestizo, medio gallego y medio vasco.

La pregunta que yo me hago es: ¿por qué en Castilla no hay nacionalismo? Si tienen su propio idioma, sus costumbres centenarias, sus banderas (mucho más antigua que la que se inventó Sabino Arana). ¿Por qué no se reclama la unión de las Castillas o territorios que tradicionalmente le han pertenecido, como Madrid o Cantabria? ¿Acaso no tienen más razones los castellanos para quejarse que las superindustrializadas comunidades supuestamente históricas? ¿Acaso no se puede decir que si ellos han comido pan ha sido por el trigo de Castilla? Que si los vascos tienen la batalla de Arrigorriaga y los catalanes a Wilfredo el Piloso dibujando con sus dedos ensangrentados la senyera en la arena de la playa, y ambas cosas son más leyenda que realidad, en Castilla están Numancia, el Cid y Villalar de los Comuneros, con tres héroes reales e históricos: Juan Bravo, Juan de Padilla y Francisco Maldonado.

Después de este ramalazo castellano, sólo me queda cantarles a ustedes una jota comunera:

En la puerta de tu casa
Auri no quiero besarte
En la puerta de tu casa
porque me han dicho en tu pueblo
que te llamas José Aurelio
Que te llamas José Aurelio
Auri no quiero besarte

Almorzando en la siega
bajo la higuera
se llenaba de moscas
tu faltriquera

X. Alvar-Fáñez

14 Comments:

Anonymous Anónimo said...

No me lo digas Javier. El fin de semana has ido al pueblo. Por cierto ¿cual es el idioma Castellano?

22 mayo, 2006 08:14  
Blogger Wells & Bea-Murguía said...

¿Dices sin contar con este en que me replicas? La Gacería. Hay que salir más del pueblo... Por cierto, ¿quién eres?

Javier

22 mayo, 2006 08:29  
Anonymous Hormon Wells said...

Autonomía para Segovia ya !!!.

Hormon

22 mayo, 2006 09:15  
Blogger Wells & Bea-Murguía said...

Jajajaajajajajajaja

Tú sí que me entiendes, compañero!

Javier

22 mayo, 2006 09:32  
Blogger murga said...

Javi, te has olvidado de otros héroes castellanos que con el tiempo se convertirán en leyenda, como José Luis Perales, Pedro Almodóvar o Concha Velasco.

Uno por hacer un barco para ZP (libertad), otro por hacer películas propagandísticas de la política de ZP y la tercera por pertenecer a la cruz roja.

Aaaaaaaaaaaaaaadiós.

22 mayo, 2006 10:43  
Blogger Wells & Bea-Murguía said...

Claro, toda una ONG... Conchitas sin fronteras... Que se lo digan a un argentino

Javier

22 mayo, 2006 11:31  
Anonymous Hormon said...

Conchitas, ummmmmmmmmm. Es lo más interesante de que tiene Sud y Centroamérica

22 mayo, 2006 16:49  
Anonymous José Luis said...

Una corrección, en castilla si existe nacionalismo aunque sea muy minoritario. Puedes buscar las webs de los partidos tierracomunera o izquierda castellana (de centro y extemaizquierda respectivamente).

Saludos desde Madrid (Castilla)

22 mayo, 2006 19:47  
Blogger Wells & Bea-Murguía said...

José Luis,

te acepto la corrección, porque es cierto lo que tú dices, tal cual. Conozco el nacionalismo de Tierra Comunera, pero no lo considero ni minoritario. Es una cosa que ronda entre el folklore y la llorera clásica de los nacionalismo. Sin embargo, es tan ridículo como BNG o ERC: nacionalismo de izquierdas... ¡Qué incongruencia! Con estas cosas alucino.

Claro que también me acuerdo de cuando en Galicia todo el mundo se tomaba el BNG de coña y mira ahora.

Este texto está hecho en plan gracia. NO se te ocurra tomártelo en serio.

Javier

22 mayo, 2006 20:27  
Blogger Rifris said...

Ehhhhhhh! A mi chica ye-ye ni tocarla! Y ya que estamos.....metamos en el saco a Rocio Durcal por ser Rocio de la Mancha, menuda interpretación!, qué? que no viene a cuento! bueno....era para anunciaros que el 17 de junio la hacen un homenaje en el Irish Rover!!! sabía que estabais interesadíiiiisimos.........

22 mayo, 2006 21:53  
Anonymous Anónimo said...

No me lo pierdo... ¿Hay barra libre? ¿Va ella?

23 mayo, 2006 14:50  
Anonymous Ernie said...

No se si es por falta de información o por despiste, pero has cometido un error que, en el lugar en que me encuentro sería motivo de gran crispación: ¿Y León? En León está creciendo cada vez más el sentimiento nacionalista (Vease Unión del Pueblo Leonés). Aquí no se quieren separar de España, solo se quieren separar de Castilla, de Castilla y Leon. Sus motivos son como los de todos los motivos políticos: Económicos. En este momento Valladolid se está llevando practicamente toda la inversión en Castilla y LEON.

23 mayo, 2006 16:42  
Blogger Wells & Bea-Murguía said...

Yo lo entiendo. Nada hay más hambriento que un León...

Javier

23 mayo, 2006 17:41  
Anonymous Anónimo said...

Que conste que si no es por Cuellar en estos momentos Segovia es independiente.

Cuando León quiso separarse hace unos añitos (ya lleva tiempo con el tema) de Castilla, Segovia opinaba que si León no era Castilla, Segovia era independiente. Los municipios votaron y empataron. No hubo independencia (o intento) porque Cuellar quedaba por votar y se inclinó la balanza hacia la sensatez.

26 mayo, 2006 13:07  

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