Álvaro Muñoz Robledano (entrevistas parásitas)
Discover Liza Minnelli!
aunque siempre lo explico, que viene a ser parte ya del ritual, lo voy a volver a hacer para que se entere Maleni Álvarez. Entrevistas parásitas aprovecha las preguntas de una entrevista ya hecha y publicada, borra las respuestas y, tal cual, sin tocar una coma (estén en su sitio o no), se las hace a un amiguete.
Con el personaje de hoy, Álvaro Muñoz Robledano, lo he tenido difícil, aunque, en verdad, era bien fácil y no hacía falta pensarlo tanto, porque hubiera dado lo mismo el personaje: con cualquier entrevista parásita, Álvaro habría triunfado. He barajado a Miliki, a Luis Aragonés, a noséquién y a nosécuál y, al final, me decidí por Lolo Rico (Magazine de El Mundo de este fin de semana), la creadora de "La bola de cristal" y poco más, esa serie de televisión infantil tan sobrevalorada (para mi gusto, donde esté el cantajuego del Tallarín, todo rebozado con un poco de aceite y un poco de sal...). A algunos habituales de este blog, lo sé, no me insulten, les entusiasmaba. Pues para ellos.
La entrevista es la más larga que se ha hecho jamás en Entrevistas Parásitas, pero creo que tratándose de Álvaro Muñoz Robledano, poeta con PO mayúscula (aunque él lo niegue), ustedes lo van a agradecer. Es más: van a lamentar que acabe. Se la van a leer dos veces. No he querido hacerla más corta porque había que llegar a una pregunta que era la clave, la que hacía que todas las demás estuvieran hechas para él. Mi Álvaro, como es listo, listo, listo como ninguno y bien preparado y de buenísima familia (amén de culto, alto, guapo y elegante), me ha pillado a la primera.
Disfruten. No se lo pierdan. Álvaro, completamente desnudo, produce tanta hilaridad como vestido. Que le den un programa de radio o algo, ya.
Wells & Bea-Murguía.- ¿Cómo se ve el mundo desde esas zapatillas?
Álvaro Muñoz Robledano.- En cuanto me pongo las zapatillas me tumbo en el sillón con los pies en alto; es un gesto instintivo, pero, debido a la postura, las zapatillas me impiden ver el mundo.
W&BM.- ¿Cuál es su lema en la vida?
AMR.- Ha sido por mi culpa.
W&BM.- Dice que está cansada de ser diferente.
AMR.- Si usted lo dice, lo habré dicho; no voy a dejarle en mal lugar. Es absurdo querer ser diferente; cada fin de semana veo a miles de tipos leyendo los mismos suplementos dominicales con la esperanza de que sus consejos les ayuden a diferenciarse del resto, sin percatarse de que ellos también son el resto.
W&BM.- ¿Y eso cansa?
AMR.- No sé si cansa, pero es vulgar. De hecho, la única gente vulgar que conozco es la que se emperra en ser diferente.
W&BM.- ¿Qué es lo que más aprecia en una mujer?
AMR.- Que se entregue con entusiasmo a la realización de mis más abyectos, oscuros y morbosos deseos sexuales. También que tenga estilo, verdadero estilo, quiero decir inteligencia en vez de piltrafas carísimas recomendadas por revistas un tanto lerdas. Uno de los dos casos no se ha dado nunca en mi vida. El otro lo encarna mi mujer.
W&BM.- ¿Y en un hombre?
AMR.- Que no sea César Vidal.
W&BM.- ¿Qué es lo primero que le mira?
AMR.- Cuando me despierto, los dos querubines de un cuadrito que tengo sobre la cabecera de la cama.
W&BM.- Cuélguese una medalla.
AMR.- Yo sobreviví al Katrina, aunque es cierto que estaba muy lejos. También salvé a una persona que se ahogaba en el mar.
W&BM.- ¿Qué rasgo de su apariencia cambiaría si pudiese?
AMR.- ¿No va a incluir foto? Porque si hay foto, la pregunta sobra.
W&BM.- ¿Envejecer duele?
AMR.- A mí, sí. A Hugh Feffner, no creo.
W&BM.- ¿En qué consiste la felicidad?
AMR.- En llegar a casa, ver a la familia y saber que ha valido la pena aguantar todas las putadas de un día laborable.
W&BM.- Y la suya, ¿dónde anida?
AMR.- En mi mujer, en mis hijos, en algunos amigos que plagian las preguntas...
W&BM.- ¿Qué le aburre?
AMR.- El futbol, la modernidad, y las películas con Penélope Cruz.
W&BM.- Algo a lo que jamás renunciaría.
AMR.- Al frío un sábado por la tarde.
W&BM.- ¿Qué hecho histórico le hubiese gustado vivir?
AMR.- El 6 de junio de 1944, el momento en que un montón de bebedores de té, mascadores de chicle y exiliados de toda índole saltaron al agua para acabar con el monstruo en su guarida.
W&BM.- Comida y bebida favoritas.
AMR.- Ostras, steak tartar y vino alsaciano.
W&BM.- Un disco o una canción.
AMR.- La banda sonora de "Cabaret".
W&BM.- Una película.
AMR.- "Cabaret".
W&BM.- Un libro.
AMR.- "Anábasis" de Saint John Perse.
W&BM.- ¿Cuál es su personaje de ficción favorito?
AMR.- Carlos Deza.
W&BM.- Y en la vida real ¿tiene héroes?
AMR.- Yo mismo, y todos los que me aguantan.
W&BM.- ¿Qué le hubiese gustado ser?
AMR.- Poeta.
W&BM.- ¿Dónde le gustaría dejar huella?
AMR.- En el despacho de un presidente de banco, y en la cara del susodicho presidente.
W&BM.- ¿Cuál es la china en su zapato?
AMR.- Los pies, tan abundantes en lesiones que raro es el día que no cojeo.
W&BM.- ¿A quién le gustaría poner en sus zapatos?
AMR.- A alguien como yo pero con los pies sanos.
W&BM.- ¿Cuál cree usted que es la virtud más sobrevalorada socialmente?
AMR.- La modernidad, cuando, en realidad, suele ser sinónimo de paletismo.
W&BM.- “La bola de cristal” triunfó con valores ¿cómo la recuerda?
AMR.- No la recuerdo, porque por aquellos años yo ya trabajaba en el comercio, y los sábados por la mañana estaba muy ocupado.
W&BM.- ¿La ha vuelto a ver?
AMR.- Entre dvd y youtube, sí, y he de reconocer que lo único bueno de nuestra juventud fue que éramos jóvenes, si bien tengo para mí que así ha sucedido con cuantas juventudes han sido en el mundo.
W&BM.- En un capítulo de sus memorias juega con la idea de ser castigada a divertirse ¿cómo es eso?
AMR.- Permítame que le saque de dos errores: ni soy mujer, ni he escrito mis memorias, pero entiendo por donde va ¿su? pregunta. Estoy en contra de la pena de muerte salvo para los tipos que me miran con desdén cuando me preguntan si pienso pasarme todo el verano tumbado a la sombra y leyendo. Otro síntoma de la odiosa modernidad: creer que escapar del tiempo es valioso. Yo me di cuenta de que tal argumento es falaz a tiempo, incluso pronto, por suerte.
W&BM.- ¿Usted obligó a muchos niños a divertirse?
AMR.- Nunca en mis días, ni he consentido que los niños me obliguen a divertirlos. El sadismo que los niños ejercen contra los adultos cuando les chantajean gimiendo que se aburren nunca ha funcionado conmigo. Soy el padre de mis hijos, no su coleguita, y mi tiempo libre es mío.
W&BM.- Un trauma del cole.
AMR.- María José Ruiz, bellísima y precoz. Me enamoré platónicamente de ella y ella se enrolló muy aristotélicamente con un tipo de un instituto. Si lee esto, que lo dudo, que sepa que aún hoy en día se me viene de vez en cuando su rostro a la mente.
W&BM.- ¿Qué defecto le resulta más fácil de perdonar?
AMR.- Cualquiera de un habitante de la Patagonia, por las escasas repercusiones que tienen en mí.
W&BM.- ¿Qué le hace reír?
AMR.- Casi todo. El humor es mi línea de defensa. Me gusta ser grosero e irrespetuoso, y no, no me molesta que lo sean conmigo.
W&BM.- ¿Cuándo lloró por última vez?
AMR.- Ayer, cuando comprobé que aún no había cobrado ciertos artículos. También se me han caído unas pocas lágrimas esta semana, viendo Ocho y Medio. De algún modo tenía que reaccionar ante tanta belleza.
W&BM.- Un buen insulto.
AMR.- Es de Carlos Rojas: “los hijos de éste serán hijos de puta por parte de padre”.
W&BM.- Una locura que hizo por amor.
AMR.- Cruzar la zona inundada de Valencia cuando reventó la presa de Tous; rechazar un trabajo como lector en la Universidad de Toronto; escaparme de unas maniobras durante la mili y caminar seis kilómetros para llamarla por teléfono el día de nuestro aniversario...
W&BM.- ¿Hay algo que no haya hecho y que le gustaría hacer?
AMR.- Mirarme con un poco de indulgencia.
W&BM.- ¿Aún escribe, entonces, algo más que sus memorias?
AMR.- Me parece que toda esta entrevista no pretendía más que llegar a esta pregunta. No escribo mis memorias, ni pienso hacerlo; nada más valioso que mi presente. En cuanto a escribir otras cosas, ya sé que en cierta ocasión anuncié pública y solemnemente que abandonaba la creación literaria; bien, puede que ya me haya traicionado y que haya vuelto a escribir, pero por ahora no tengo interés en poner lo escrito por escrito.
W&BM.- ¿Cómo le gustaría morirse?
AMR.- Después de usted, caballero.
Álvaro Muñoz Robledano, que es como si Homer Simpson fuera capaz de publicar una edición crítica de los "Ensayos" de Montaigne, es, sobre todo, poeta, autor de "Fotografía junto al pecio", que no va de buceo, "Hoteles", "Cuarteles de invierno" y "Salvoconductos". Si quieren estremecerse, corran a comprarlos.
Lea otras Entrevistas Parásitas (si quiere, claro):
Ángel Antonio García Muñoz
Antonio Lucas
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Reig
David Torres
Etiquetas: Alvaro Muñoz Robledano, Entrevistas Parásitas






