miércoles, abril 02, 2008

702, en apoyo a Hormon Wells

Querido Hormon,

no tienes por qué disculparte. Esto del blog es un divertimento, no una obligación. El día en que yo sienta que es una obligación, te juro que lo dejo: ya tengo la cartera demasiado llena como para ponerme una más. Así que sobran las disculpas. Sólo estaba un poco preocupado. Bueno, y un poco solo.



Lo que me pasaba es que yo te hacía ya en Australia y, bueno, ya sabes... Tú, allí; yo, aquí; no me llamas, no me escribes... Estaba preocupado. Pensaba que ya no me querías o que te habías comprado un chabolo maorí, una lata de betún de Judea, una peluca afro y un taparrabos y te habías mimetizado con el entorno. Te imaginaba aprendiendo a lanzar el boomerang con la carita llena de moko y lavándote el culito en el río, provocando a los cocodrilos. Como tú no te lo ves, Hormon, a veces no pareces consciente del culito que gastas.

Pero veo que sólo es el amor que, una vez más, ha llamado a tu puerta... ¡Ay! (Suspiro). Yo no puedo, porque ya tengo un bagaje en Madrid, pero si pudiera me iba contigo a Australia mañana mismo. Sin pensarlo. De hecho, estaba esperando a que me dijeras que estás instalado para contar pesetas con mi señora e irnos a hacerte una visita (con un futón verbenero para los dos en una esquinita del living tendríamos de sobra). El Pescaílla del Guadiana está en las mismas que nosotros, aunque este lo que quiere es ir a bucear a la Gran Barrera... Bueno, nosotros también, claro. Lo que pasa es que si voy con él, no comparto futón que será pescaílla pero ronca como una orca sisina. Él, si se viene, que duerma en una esterilla en el suelo que es muy extremeño y es a lo que está acostumbrado.

Así que, ya sabes, avisa cuando tengas la choza lista y, por favor, que el amor no te borre del mundo. Y recuerda que los maoríes practican una especie de poligamia muy entretenida, de esas que parecen una comedia de enredo: si entras en casa de una, es sexo sin amor, pero si una se te cuela en casa, date por casado. ¿Crees que sería conveniente llevar regalos al jefe? ¿Qué podríamos llevarle? ¿Un taparrabos para ir a misa? ¿Una batidora? ¿Una tele de plasma? ¿Crees que podremos instaurar el baile del chiki chiki como parte del rito de la fecundidad?

¿Podremos ir sin llaves? Se me ocurre que le puedes decir esto... Sobre todo lo del polen que hay que espacir.



X. Bea-Murguía (para mayo, ¿seguirás en Amsterdam? Voy para allá el 14)

Sin llaves. El último de la fila.

La vida que espero y esperaré
a la sombra en el oasis que me inventé.
Como el sabio en las cumbres del saber,
soy alga en el mar de la calma;
soy tabla de mi propia salvación.
Me quiero y me protejo de mi misma voz.
Llévame, con mi corazón yo suelo hablar,
donde reine un tibio sol
a la luz de una espiga donde calentar
mis pies descalzos, o quizá
donde andar.
Quien duda no espera
remanso en el agua fiera.
Qué pienso, si siento,
anhelos del sentimiento.
Mi risa, mi tiempo,
que crezcan ansiosos por enamorar.
Llévame, con mi corazón yo suelo ir,
al lugar donde nací
a buscar caracolas al fondo del mar
que inunden mi paladar.
Despliego mis velas que hay que partir,
ahora canta el jilgero junto al rosal.
El alma remonta, quiere volar,
hoy es un gavilán en celo.
Candiles de aceite habrá que encender,
pintores holandeses mis manos mancharán.
En este altar antiguo que levanté
a lo alto de mis horas quiero subir,
como polen nuevo me quiero esparcir
en total abandono.
Candiles de aceite habrá que encender
sin llaves, a las puertas del instante estoy.

Etiquetas: , , ,

viernes, febrero 29, 2008

Galerías despreciados (IV)

Queridos amigos,

somos un blog global, ya hemos despejado toda duda. Fíjense bien que, con un sólo golpe maestro, hemos tumbado el Tratado de Tordesillas para repartirnos el globo: Hormon Wells reina ya en el hemisferio sur, desde su base de Australia, un enorme territorio para conquistar, aunque ya no se pueda decir virgen, una tierra de promisión para él et semini eius... y yo me he quedado con el hemisferio norte con base en la exótica tierra de Tres Cantos.

Si sumamos a este reparto global que ambos tenemos forma de globo hinchado hace tres días, es decir, ya no tan redondeado ni terso, sino más bien dado de sí y flojón, nos hemos ganado de sobra el título de "Blog global", dicho en palíndromo portugués "O blog golbo". Hormon, compañero, habrá que buscar la manera de incluirlo. Sugiero un lema global estilo "Hormon Wells & X.Bea-Murguía: un blogo, dos blogos, tres blogos" o, si lo prefieres, por ganar audiencia, "H.Wells & X.Bea-Murguía: dos hemisferios de un mismo culo".

Ten cuidado con las canguras no te vayan a meter en el marsupio. O no lo tengas, que igual te mola ir ahí dentro calentico y con la cabecita asomada.

Yo no sé cómo cojones se llama este artilugio, cuyo uso (pero no su abuso) es recomendable como lenitivo de la neurosis. Ustedes saben de qué les hablo, ¿no? Se trata de un juguete absurdo que consiste en seis pequeñas tablas unidas con cintas de colores que, con un sencillo juego de muñeca, hace un efecto óptico de caída perpetua. Un mal sueño, vamos, una pesadilla, se lo digo yo, que cuando engancho uno de estos me veo a mí mismo entregado, mudo y absorto (y de rodillas, como se adora a un Dios ante su altar), dándole que te pego al giro de muñeca una y otra vez, con la misma mirada modorra de un tonto ante un derrumbe, observando la interminable cascada (con perdón) de madera y escuchando sus rítmicos chasquidos de claqué... Clac, clac, clac, clac, clac (siempre son cinco), como un tonto de Faulkner, un Eck Snopes candil en mano buscando el cadáver de un niño perdido dentro de un depósito de queroseno casi vacío (si no fuera por lo gases).

Un comecocos tremendamente atractivo, sin duda, porque es relajante, aunque al cabo de las cinco horas de darle que te pego quisieras tirarlo por la ventana. Si no lo he hecho hasta ahora es porque pertenece a mi mujer, pero ahí está en MI museo de los horrores esperando su veredicto: amnistía o muerte.

Desconozco el nombre de este artilugio ideado por el mismísimo Mefistófeles (si alguien lo sabe, por favor, que haga su aportación) que, sin embargo, se topó con la Iglesia: a mi hijo Rodrigo, con dos o tres años, el juego de las maderitas no le duró ni medio asalto. Lo descojonó en un abrir y cerrar los ojos (como pueden ver en la foto).

Si entero es diabólico, descojonado ya no se pueden ni imaginar. Como saben, soy una persona tremendamente habilidosa con las manos, el clásico manitas al que ya llama la policía para desactivar bombas: si yo digo que hay que cortar el cable rojo, cortan el verde y respiran. Así que a la hora de romperme el tarro para componerlo, me hice la picha un lío, corté el cable rojo y, bum, ahí quedó: roto, inútil, abandonado en la estantería.

En su favor, para que no digan que mi exposición trata, como de costumbre, de manipular su buen criterio, les diré que probablemente con algo de loctite se pueda arreglar (si se sabe cómo) y que su presencia en esta casa siempre estará relacionada con mi mujer.

Ustedes dirán: ¿amnistía o muerte?

Pasen buen fin de semana.

X. Bea-Murguía (Hormon instálate que preparo el desembarcoooooo).

Etiquetas: , , ,