martes, septiembre 30, 2008

Vosotros no habéis probado el cocido de mi Bea

Queridos amigos,

siempre he pensado que para encontrar la solución de un problema, lo esencial es un diagnóstico certero, delimitarlo para extirpar lo que es el problema y no lo que no lo es; analizar lo que dentro del problema no es problema y buscar lo que fuera de él, sí lo es. ¿Algún problema con esto?

En el caso del machismo, estamos ante un vale todo bastante perjudicial porque es indiscriminado y no ayuda a corregir actitudes que sí son antisociales. Es una presión tan terrible que la peña acaba cogiéndosela con papel de fumar por miedo a que le llamen machista. Así, en el imperio de los cursis, no se puede hacer un chiste (malo) con que la única habilidad de una mujer (de una cocretamente llamada Puri) es que cocina bien. ¡NO! Es más, no se puede hacer ninguna referencia a la mujer en la cocina.

Esto sucede porque no han probado el cocido de mi Bea. Hoy, mi mujer me va a hacer cocidito madrileño porque estoy convaleciente de una operación a corazón abierto a la que me acabo de someter. No debería decirlo, porque se me nota a la legua, pero como mi madre es de Bilbao, en cuanto me cosieron, me levanté de la camilla de un salto y le dije a la doctora: "Aivalahostiapues, que parece que la cosa ya va bien. Aúpa" y no me puse a cortar troncos porque no había un hacha a mano. Comparen el caso con el del lehendakari: dos días de hospital por un dolor de muelas de nada. Pero, hostias, Jonjo, no me jodas. ¡Por un puto dolor de muelas! ¡Que lo echen de Euskadi, lahostia! ¡Mecagoenlaos! ¡Menudo lehendakari nos hemos echao, joder! ¡Que pareces de Gibraltar, no me jodas, lahostia!

Esta mañana, leyendo elmundo.es me he encontrado con dos noticias de las que me gustan. La primera es un vídeo de "La Noria", ese programa cultural, didáctico y formativo, que presenta Jordi González. Estaban discutiendo sobre ETA los mismos que van a otros programas y que son ya como gladiadores herzianos. Un hartazgo, porque nadie tiene nada nuevo que decir, claro. Miguel Ángel Rodríguez, MAR para los amigos, el ronquillo que fue portavoz del primer gobierno Aznar (Ansar para el amigo) y María Antonia Iglesias, Eso de Stephen King, el Gregor Samsa de Kafka mirándose en los espejos del Callejón del Gato, se lían a mamporros verbales. Yo no voy a defender al Ronquillo, que me cae como una patada en los higadillos y que es más falso que un billete de 125 euros, pero Samsa le interrumpe (y por lo que se ve en el vídeo, más de una vez) increpándole "Estás mintiendo, estás mintiendo".

Coño, María Samsa, ¿no te han enseñado en casa que la frase correcta para señalar la posible falta a la verdad es "Eso no es cierto" o, mejor, "Eso no es exacto"?

Aunque por el vídeo no se puede saber, creo que Samsa en eso probablemente tuviera razón: que el Ronquillo estuviera mintiendo entra dentro del perfil del personaje.

Cansado de las interrupciones de Samsa, Ronquillo le contesta: "María Antonia, estás cada día peor. ¿Te has tomado la pastilla?", frase que es perfecta para la línea ética del programa "La Noria", pero, reconozcámoslo, no tiene puta gracia, es un tópico manido, un manifiesto desprecio por el contrario en una discusión y, por supuesto, de tal pobreza que define a quien la profiere como "gilipollas sin recursos dialécticos". Si le hubiera llamado "gilipollas", yo, por una vez, superando todos mis prejuicios respecto al Gregor Samsa tuneado, habría estado de acuerdo con ella.

Sin embargo, Samsa, que tampoco es que ande muy sobrada de recursos, lo interpreta como machismo. "Eres un machista", le dice. No sé, no sé. Entiendo yo que es un desprecio personal que se refiere a la actitud de una persona independientemente de su sexo. No creo que Ronquillo se refiera a que todas las mujeres de la tierra se tengan que tomar una pastilla.

Samsa sabe que calificándolo de machista tiene al público ganado, aunque de esa frase no se pueda deducir que Ronquillo tenga una actitud machista en su vida.

VIDEO

Disculpen que les haga tragarse a estas horas de la mañana a esta pareja tan desagradable, pero la conclusión a la que me gustaría llegar, la duda que me ha suscitado el vídeo y que me tiene en un sinvivir es ¿se puede uno comportar de forma machista con un bicho? Y si yo llamo bicho a María Antonia Iglesias, ¿soy machista? Respondan.

Bicho, bicho... Es que yo debo de ser machista... Pero qué desagradable es esta mujer. No todas las mujeres del mundo, eh... No, no. Sólo ésta... ¡OOOOS! ¡Os, os, os!

Por otro lado, siguiendo el mismo tema, la ministra Aído, a instancias de una senadora del PP, María Jesús Sáinz García, ha obligado al Ministerio de Hacienda a retirar una cuña publicitaria de radio por su mensaje sexista... Yo no voy a decir que no, ¿vale?

Mi mujer piensa que sí lo es.

Juzguen ustedes:

UNA MUJER: Como psicóloga te digo que deberías dejar ese trabajo y olvidarte de tu mujer, que te absorbe toda la energía positiva.
UN HOMBRE: ¿Dejar a mi Puri? ¡Pero tú estás loca, si mi Puri es lo más grande! Cómo se nota que no has probado las croquetas de mi Puri.
OTRA VOZ: Si tu vida es como tú eliges que sea, tu inversión ¿no debería ser igual?. Compra Letras del Tesoro. Tesoro Público. Gobierno de España.

Antes de nada, démosle la vuelta al mensaje, a ver si funciona igual.

UN HOMBRE: Como psicólogo te digo que deberías dejar ese trabajo y olvidarte de tu marido, que te absorbe toda la energía positiva.
UNA MUJER: ¿Dejar a mi Paco? ¡Pero tú estás loco, si mi Paco es lo más grande! Cómo se nota que no has probado el rabo de mi Paco.
OTRA VOZ: Si tu vida, tal y cual...

Aquí, lo de comer sería el rabo de su Paco, que le hace a su Puri un rabo de toro estofado para chuparse los dedos. El anuncio, al revés, funciona igual de mal. Lo que le pasa a la cuña es que nunca debería haber salido del Ministerio porque es muy mala.

Es cierto que se hace una referencia a una mujer que cocina bien e, incluso, parece que es su única habilidad, porque todo lo demás es negativo (le absorbe su energía positiva). Es cierto que esa única habilidad es la razón por la que el hombre, a pesar del mal que le ocasiona, no quiere dejar a su Puri, pero ¿hay que entender el caso como un sentir general? Yo creo que un mensaje sexista sería más del estilo:

UNA MUJER: Como psicóloga te digo que deberías dejar ese trabajo y olvidarte de tu mujer, que te absorbe toda la energía positiva.
UN HOMBRE: ¿Dejar a mi Puri? ¡Pero tú estás loca, si mi Puri es lo más grande! ¡Una mujer como está mandado que cocina, lava, plancha, friega, me cuida a la prole y me tiene como a un rey! ¡Anda, anda, anda! ¡Vete a fregar! Me tenía que haber salido de la consulta en cuanto vi que eras una tía. Si ya me lo decía mi padre, las mujeres a la cocina, coño, y a la pata quebrá.
OTRA VOZ: Si tu vida es tal y cual...

Esto es un mensaje machista.

El mayor error del anuncio, que, insisto, es muy malo, es la palabra "croquetas"... Si es que no se puede dejar a los publicitarios solos. Hay un anuncio en la tele en el que la voz en off dice: "Traza un círculo alrededor tuyo"... ¡Ay, ay, ay, ay! ¡Ese posesivo! Lo correcto es "a tu alrededor" o "alrededor de ti". Pues en esta cuña, lo mismo: ¿cómo que croquetas? ¡Se dice "CO-CRE-TAS", coño! ¡Corrijan ya el diccionario! ¡CO-CRE-TAS! De toda la vida, oiga.

Y, por cierto, como machista que soy, voy a decir que como las cocretas de la Encarna, ninguna.

X. Bea-Murguía (busco respuestas).

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miércoles, junio 11, 2008

Aído pero no avolvido

Queridos amigos,

antes de nada, debo dar la razón a los madridistas. Se ponen muy pesados, es verdad, ellos y su prensa adicta, pero cuando tienen razón, la tienen y es de ley y de justicia que se les dé: ¡qué bien Raúl ayer! ¡Qué bueno es el tío! Marcó tres goles, estuvo en su sitio... Un crac. No como el Fernando Torres, que es un paquete.

Fin del comentario futbolístico. Hoy, política (ficción).

Ya sabía yo que la ministra Bibiana Aído, pero no avolvido, nos iba a dar más de una alegría. Normal: es de Cádiz y ésa es, probablemente, la ciudad más alegre de España, con su carnaval, su chirigota y su habla tan zaleroza.



El lunes, oí en Onda Cero a Pilar Cernuda contar algo que define muy bien el espíritu de este nuevo gobierno no paritario de Zapatero: el vacío absoluto (de programa, iniciativa, inventiva e ideas). Resulta que si uno va a la web del Ministerio de Igualdad, ese pedazo de ministerio flamante y absolutamente necesario, no existe. Existe un poco, nada más. Vean, vean.

CLIC

Salen los jetuños de todos los ministros (y ministras, dice). Hagan clic en cualquiera y, después, hagan clic en Bibiana Aído. No sale nada. No hagan clic en Rubalcaba que sale un monstruo feo y les da un susto. Si hacen clic en Bermejo, su ordenador no les canta la Internacional, no. Como es rojo a mucha honra él, lo que aparece es su señora, vestida a lo Isabel Presley , mostrando cómo les ha quedado el pisito después de la reforma de los 40 millones de pelas. Y les dan un Ferrero Rocher.

Decía Pilar Cernuda, como siempre anda esta mujer recogiendo información confidencial por las tuberías y por debajo de la mesa, que alguien importante del PSOE (no dijo su nombre, claro) le aclaró la cuestión: "Es que el ministerio de Igualdad es Bibiana Aído y su móvil".

Es decir: de nuevo, el vacío. Demagogia. Grandes palabras, grandes gestos y, por debajo, nada de nada. El ministerio de Igualdad es una memez, todos lo pensamos, pero crearlo sólo para poner un nombre en la puerta, irse de viaje amazónico a Mali y colocarse una etiqueta de presidente feminista es una crueldad.

No voy a criticar a Aído por su intervención en la Comisión de Igualdad. Me parece que se están pasando mucho con ella, total, por un quitáme allá esas pajas (perdón, por un quítame allá esos dedos, no seamos machistas). ¡Para una miembra del gobierna que imaginaciona e tiene iniciativa! Lejos de eso, como su propuesta de instalar un teléfono de desahogo para aquellos maltratadores que estén a punto de soltar una mano de hostias a su señora ha causado espanto, yo le voy a dar otras ideas para propuestas realistas que pueden ayudar a dar con la solución, de una vez por todas, de la violencia de género:

1.- Repartir poción mágica de Panorámix entre todas las mujeres. Seguro que la industria farmacéutica vota a favor.
2.- Regalar trajes acolchados a las mujeres maltratadas de forma que el marido de turno se pueda desahogar fostiando a su señora hasta la extenuación sin que le cause daño alguno (y sin que se generen gastos sanitarios).
3.- Ofrecer un servicio gratuito de masoquismo a domicilio. Si no podemos evitar que el maltratador pegue que, al menos, atice a alguien que disfrute recibiendo. El que me roba la antena del coche, por ejemplo, se prestaría voluntario.
4.- Romper los dos brazos a todos los que sean acusados de maltrato a su mujer. Así, de primeras, después ya se verá si lo son o no lo son, pero es que en este asunto, más vale prevenir.

Es exagerado tanto revuelo por tan poca cosa. Además, hay que tener en cuenta que ser ministra sin competencias es estar en una permanente tormenta de ideas. Antes de que a Galileo Galilei le diera por descubrir que el mundo es redondo, esa idea tan luminosa, se le pasaron por la cabeza cientos de ideas peregrinas: voy a inventar un telescopio, voy a escribir las leyes del movimiento, voy a montar una sala de conciertos en Madrid... A nadie se le ocurrió hacer escarnio de él, todo el día con el puto péndulo como el profesor Tornasol, y al final ¡pum!, la idea: ¡Coño, el mundo es redondo!

Si lo hubieran desanimado con sus risas o con unos autos de fe, seguiríamos pensando que el mundo es plano.

Hay que darle una oportunidad a la chica, joer, que tiene ilusión y eso es lo importante.

Eso sí: para la siguiente comparecencia, sugiero a la ministra que cambie la fórmula "miembros y miembras", que es muy poco acertada y ha causado tanta hilaridad, por la de "miembros y vulvas".

X. Beo-Murguío (machisto redomado)

A loro a la Ley de Igualdad de Trato que pretende eliminar por decreto el racismo y la discriminación en España. Estoy deseando leer el borrador. Va a ser de mear y no echar gota. No sé a qué esperan para hacer una ley que acabe, de una vez por todas, con los atascos, con el hambre, la guerra y la enfermedad. O mejor: una ley que apruebe, por fin, la paz mundial.

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lunes, abril 07, 2008

Chati, anda, tráeme una cerveza...

...que esta conversación es demasiado complicada para ti.

Queridos amigos,

lunes de nuevo, ese pedazo de lunes en el que no quiero ni pensar. Menos mal que mañana ya es martes. Esta frase con la que he inaugurado el blog de hoy es digna de mí y no me importa que ustedes puedan pensar que soy machista: siempre he pensado que en un mundo propiedad de las mujeres y regulado por las normas que ellas dictan, cierta dosis de machismo (no exacerbado ni violento) es, en un porcentaje muy elevado de casos, sólo un recurso de autodefensa, un grito sordo de libertad, una reafirmación de mi condición de hombre.

Tranquilas, fieras, que me explico. Qué guapas os ponéis cuando os enfadáis. Os aparco el coche cuando queráis. Sobre todo el coche grande, que es demasiado complicado para vosotras, chicas.

Así que hicimos una barbacoa el sábado en Galapagar, una barbacoa tradicional: Pablo cocina, es decir, los hombres cocinamos (¡VAMOS MACHOTES!) y las mujeres hacen todo lo demás que, además, lo saben hacer mucho mejor que nosotros.

Y cuando me trae la cervecita, con la niña en brazos y sin dejar de azuzar a Rodrigo para que coma, se da la vuelta y, plaf, palmadita en el culo.

¡Uh! ¡Qué cerdo machista! Pues sí. Mucho más delante de los amigotes, que es cuando hay que decir a la mujer: "Anda, tráeme una cervecita, que esta conversación es demasiado complicada para ti, chati". Y esa palmadita en el culo, que es la guinda de la autocomplacencia.

Y es que era la puta verdad: hay conversaciones entre hombres que las mujeres no deberían escuchar (y puedo llegar a admitir que viceversa es lo mismo). En ese momento en que Beatriz irrumpió en nuestra charla machota, por alguna tontería del tipo "Javier, tu hijo está pegando saltos sobre la ensalada", Pablo me estaba contando que los guantes de fregar que le compra su mujer, Marga, son una porquería y se le están destrozando las manos, Nacho le estaba recomendando una crema noruega que, al parecer, es buenísima y los Javieres, además, estábamos sumergidos en la típica conversación varonil "mi niño hace caca; pues mi niña hace pis". Joaquín no había llegado (estaría repasando los cristales). Ernesto no vino (tendría tarea en casa).

Por la noche, Pablo y yo decidimos preguntar a nuestras mujeres si nos apetecía o no ir al concierto de los Malditos Mojarras. Nacho no tuvo ese problema porque Begoña se ha marchado a la playa con la niña diez días. Pablo estuvo poco tiempo... Suponemos que Marga le dijo que sí abiertamente delante de los amigotes, pero, después, en el coche camino a casa, puntualizó:

-- Pero a las doce te quiero de vuelta.

Nacho y yo estuvimos todo el concierto, con Eclipse Mountain, que no tiene que pedir permiso en casa, claro. Estuvo muy bien aunque faltaste tú (a ver si la próxima vez te animas), como faltaron Vernia, el Frutero y el Pescaílla, que libremente decidieron que esa noche TAMPOCO tenían ganas y se quedarían repasando el libro de autoayuda conyugal "¡Cállate, coño!" que todos presumen de haber escrito, aunque, en verdad, las autoras son ellas.

Entre los temas que tocaron, esta canción de Stevie Wonder que me encanta. La sutil diferencia entre los Mojarras y Wonder, además de que el cantante de la Motown no haría jamás escarnio público de las tetas de los amigos, es que la faldita de las coristas a Murga le quedaría mucho, mucho mejor.



X. Bea-Murguía (de treinta y tantos a perpetua, así que permítanme, al menos, el prurito).

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