miércoles, mayo 07, 2008

Cosas que jamás creerías

Queridos amigos,

estoy consternado, hecho polvo, destrozado, me siento muy mal...

¡Lo del "Lalalá" fue un enjuague franquista!

¡No me jodáis más la vida que no puedo ya con ella! ¿Qué hacemos, amigos? ¿Nos pimplamos dos botellas de anís y nos tiramos por la ventana? Cuarenta años aguantando a la Massiel de las narices y resulta que aquello fue un apaño de Franco... ¡De Franco en persona! ¡Qué cabrón! Compró a los jurados, entre pantano y pantano, ofreciéndoles apartamentos en Torremolinos. Encima, como daño colateral quedó ese gran hombre que ya no levantó cabeza desde entonces, humillado y segundón para toda su vida: nada menos que Cliff Richards.



¿Qué va a ser lo siguiente de lo que nos enteremos? ¿Que otros tongos fascistas? Seguro que van a por el gol de Marcelino, ese glorioso triunfo contra el comunismo...



¡O no! No, no, no... ¡Eso no! ¿Las seis copas de Europa del Real Madrid también compradas? ¡DIOS! ¡NO! Lo temíamos. ¡Dios Santo! Toda la vida soportando a los madridistas con el cuento de las seis copas de Europa y resulta que es otra herencia del franquismo... Bueno, esto no es noticia. Ya lo sabíamos, como pasa con la mayoría de las 31 ligas.

La prensa británica está forrándose a vender periódicos con el antiespañolismo, que les funciona muy bien, y ZP está pensando en mandar para allá a Moratinos, aka "el Buenismo", porque la cosa huele ya a conflicto internacional, Gibraltar español y llamada a consultas de embajadores. La prensa popular británica es dura de pelar, lo sabemos, pero Moratinos tiene ya el lomo pelado de llevar a buen puerto gestiones de casi ingeniería diplomática, por su elevadísima finura y categoría, con gente de una calaña mucho peor (si cabe): los piratas somalíes, Yasir Arafat, José María Aznar... En fin. Moratinos es un hacha. Él lo va a arreglar (y esta vez, gratis).

El franquismo fue una dictadura de mierda que debemos condenar por muchas razones, pero ahora mucho más por habernos condenado a 40 años de Massiel. Esto casi da al traste con la transición.

También he alucinado en colores con esta otra noticia:

Expertos de la Universidad de Yale, sin más prueba que las curvas femeninas con que los artistas de la época lo retrataron en las estatuas, concluyen que el famoso faraón Aken Aton, el que intentó establecer el monoteísmo en el antiguo Egipto, padre del más famoso aún Tut Ankh Amon, era hermafrodito.

Más importante aún: sin quererlo, han demostrado que, efectivamente, los antiguos egipcios caminaban de perfil, mirando a un lado y con los brazos haciendo el gili. ¡Qué fuerte! ¿Verdad?

¡Con las mismas pruebas hubieran podido demostrar que Sánchez Drayó tiene un ego que es descendiente directo del de Ramses II y Cayo Calígula, por la misma regla de tres, ya que sabemos que estos dos soberanos borraron las huellas de dioses y antecesores para poner su jetuño ególatra en todo el estatuaje de sus repectivos imperios. ¿Qué otra prueba se necesita?

En serio. Dicen que toda conclusión científica de peso abre una puerta, que lejos de resolver un enigma, suscita nuevas preguntas. Vale, Aken Aton era hermafrodito. Aceptado. Ahora, a mí se me ocurren unas cuantas:

1.- ¿Y?
2.- ¿De verdad les pagan por esto a esta gente?
3.- ¿Cuántos minutos de sesuda investigación han invertido para llegar a tan profunda conclusión?
4.- ¿Le importa a alguien un carajo el sexo de Aken Aton?
5.- ¿Acaso es que esta gente se aburre y no tiene otra cosa más seria que hacer, algo con una aplicación práctica?
6.- ¿Es Massiel un replicante?

Sinceramente, creo que esta terna de investigadores alberga la secreta esperanza de forrarse yendo a un programa de corazón a contar las guarrerías de la vida privada de Aken Aton, por supuesto con Massiel de colaboradora experta en egiptología del lalalá.

Son cosas que uno jamás creería, y por eso hoy os propongo un juego, pequeño homenaje al parlamento final de Rudge Hauer en "Blade runner" que es, les recuerdo: "Yo he visto cosas que tú jamás creerías. Atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhauser. Ahora todos esos momentos se perderán, como lagrimas en la lluvia. Es hora de morir".

Por ejemplo: "Yo he visto cosas que tú jamás creerías. A mi cuñado Miguel llegar a bolas imposibles más allá de Orión, he visto a mi mujer rellenar la botella de agua cerca de la puerta de la nevera. Ahora todos estos momentos se perderán, como Cliff Richards Eurovisión. Es hora de irme a currar".

X. Bea-Murguía (¿qué has visto tú que yo no creería?)

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lunes, abril 14, 2008

14 de abril

Queridos amigos,

no es casualidad, sino conexión, que Hormon Wells y yo hablemos del mismo tema. Yo ya tenía pensado lo que iba a escribir cuando he visto "Preguntas tricolores", así que voy a abundar en lo mismo, aportando más datos, más realidades, más sesudas conclusiones... La otra opción era hablar del gobierno, pero de esto sólo quiero decir que a lo de ZP se le llama contumacia, incidencia en el error.

Sin embargo, la idea del republicanismo en España se parece mucho a la política del PSOE: es una postura que se adopta por lo que dice a los demás de uno mismo, como quien se pone un gorro o una camiseta con mensaje o como quien presume de tener amigos homosexuales. Esto de ser republicano o antimonárquico, actualmente, es guay y se proclama a los cuatro vientos, pero no por qué se piense, no por qué detrás haya habido horas de lectura y reflexión, sino porque viste.

Por supuesto, no quiero decir que TODOS los republicanos sean así. No soy tan necio. Pero la masa republicana, muchos de ellos, no resisten ni dos minutos de discusión política "Rey o República" sin acabar argumentando, una y otra vez, si es que se le puede llamar argumento a esta proclama, que "¿Por qué tengo yo que pagar a ese tío al que no he elegido la vidorra se pega?". Que uno piensa: ¿está hablando del rey, de los ministros, de los secretarios de Estado, de los directores generales, de los miembros del CGPJ, de los magistrados del Constitucional, de los presidentes de empresas públicas o de quién? ¿Cuánta gente hay en democracia a la que nadie elige y vive de puta madre? ¿Vamos a argumentar lo mismo para todos?

La gran equivocación, para mi gusto, es la idea general que hay en España de que el republicanismo es de izquierdas. Falso. Totalmente falso. En Estados Unidos, que es una república federal, sólo hay partidos de derechas; en Francia, gobierna la derecha; en Alemania, gobierna la derecha... La república sólo es una manera distinta de democracia donde caben todas las ideas, porque sino por lo que estamos abogando es por la Republica Popular, que sí es de izquierdas, donde es mejor no tener ideas, porque la única idea que cabe es la muerte de todas las ideas (y la familia paga la bala).

Pero existen más equivocaciones. La monarquía parlamentaria no es más cara que la república. Al revés, es más barata. Al rey y a su familia se les mantiene vía presupuesto, pero el futuro presidente de la república, salvo que haya leído a Platón, no va a ser un venerable anciano, cagapoco y follamenos, asceta, místico y austero. Habrá que darle sustento, a él y a toda su familia, una casa oficial y coches y vacaciones y no se va a ir a Benidorm. Todo esto sale del mismo presupuesto anual, con el añadido de que hay que elegirle y que, para eso, hay que hacer campaña... Venga, ¿quién paga las campañas electorales? El rey, no las paga. Eso seguro.

Puedo seguir, pero se me ha hecho tarde, así que cedo la palabra a Eclipse Mountain y a mi hermano Luis. Si no se lo han respondido aún, como pueden ver, yo soy de Juancar, cuyo principal defecto es que fue nombrado por Franco, es verdad, pero refrendamos los españoles cuando se aprobó la Constitución. Para mí, él es el motor de estos 30 años de democracia que está siendo la época de nuestra historia de mayor progreso económico y social.

Viendo la gestión que han hecho de su propio partido aquellos que se dicen los más republicanos, casi es mejor no dejarles que gestionen nada más.

X. Bea-Murguía (en el primer aniversario de la boda de Bárbara y Javier)

Y una canción para Beatriz.

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martes, febrero 06, 2007

El precio del chocolate


Queridos amigos:

hace tiempo ya que les relaté la historia de "Chasca, rechasca y requetechasca", que quizá ustedes ya no recuerden pero que versaba sobre el enfrentamiento culinario de un hombre del antiguo régimen con la nouvelle cuisine del sifonismo desestructurado más in. Si no lo recuerdan, y les apetece y tienen tiempo, ahí les he colocado el enlace. Creo que ver a un ex ministro de Franco comiendo algas caramelizadas es una experiencia en la vida que merece ser contada.

Ayer volví a comer con este hombre, cuya trayectoria profesional, archivo personal y memoria merecen, desde cualquier punto de vista, respeto y admiración, por lo menos, por mi parte. Él perteneció al gobierno del almirante Carrero Blanco, aquellos que llamaban los Tecnócratas, que modernizaron la España caduca y maltrecha que quedó como resultado de la Guerra Civil y de los años de represión dura del Franquismo, cosa que digo usando la cabeza y no el corazón: no estoy tratando de dar carta de naturaleza a ningún régimen autoritario, que detesto, sino constatando una realidad histórica comprobable.

Y, ¡Qué coño! No quiero justificar lo que digo. Que cada cual piense lo que le dé la gana.

Bueno, imaginen la situación, que me enredo. S.E. el Jefe del Estado (en adelante, El Muerto), despachando con los ministros a principios de los 70, final de los 60. Tenía el hombre ya cerca de 80 años y empezaba a oler un poco a 20N, era un corrupio encogido y la voz se le había esmerilado del todo hasta la categoría de regatillo silvestre.

Los ministros, que en sus respectivos ministerios serían gallos, en la mesa de madera noble de El Pardo no pasaban de polluelos. Todo esto, por supuesto, es aportación mía y no tiene por qué ser cierto, pero me gusta imaginar que lo único que se ve de Franco, al final de la larga mesa, es una cabeza blanquecina y dos manitas arrugadas pero firmes, lo suficiente como para no temblar en el desayuno ante sentencias de muerte, aferradas al canto, golpeando con el dedo índice la madera al ritmo de los latidos de sus colaboradores. Estos, tiesos, encorbatados o con todas sus medallas, con el culo más cerrado que el Club Social Barajas y los huevos encogidos, esperan su vez para dar el informe semanal.

Llega el turno de Laureano López Rodó, que aún no era ministro de Exteriores, sino comisario de Desarrollo, aunque con categoría de ministro. El hombre se había preparado un detalladísimo informe sobre el IPC del mes anterior, mucho más preciso que los actuales, lleno de datos, como le gustaban a S.E. el Muerto, rematado por un descomunal rosario de productos e incrementos porcentuales

-- ... las patatas han subido un 0'25%; el pan, un 0'16%; la leche, un 0'1%; el pollo, un 0'3%; la ternera, un 0'24%... - y, así, cien bienes de consumo más.

Cuando termina, satisfecho, cierra su carpetilla y se queda mirando al Muerto. Hay un silencio en el eco del consejo que se podría calificar de sepulcral. Todos los ministros están esperando a que la cabecita del final de la mesa haga su breve y tradicional comentario. Cualquiera diría que está hecho un viejo chocho, que no se entera de nada, pero saben que no, son conscientes de que él está enterado de todo.

-- ¿Y el chocolate? -suena la voz de silbato
-- Disculpe, Su Excelencia... -contesta López Rodó.
-- El chocolate... Que cuánto ha subido el chocolate.
-- ¿El chocolate? Sí, claro, claro... El chocolate -abre la carpetilla y empieza a repasar la larga lista, chupándose el dedo, escuchando los amagos de risa de sus detractores-. Chocolate... Chocolate... -dan ganas de decir: molinillo, corre,corre que te pillo- Chocolate... -pasa una hoja y otra y otra y el chocolate que no, que no está-. Disculpe, Su Excelencia, pero ahora mismo no... No lo sé, pero si quiere voy un momento a llamar...
-- Vaya, vaya.

Y López Rodó visiblemente apurado, intrigado y asustado, temiendo la visita inminente del motorista que llevaba los ceses desde El Pardo, sale del consejo a preguntar por el precio del chocolate, sin blasfemar, claro, por razones obvias, pero realmente fastidiado. ¿A quién coño le importa el chocolate?

Residencia oficial de los Franco. Esa misma mañana. Hora del desayuno.

El ayuda de cámara del Generalísimo Franco le lleva unos papeles para que firme mientras se toma el café. Carmen Polo unta mantequilla en la tostada y habla con su marido de algo que a él no le interesa. Está tratando de concentrarse en unas sentencias de muerte que tiene que firmar y su nieta no para de bailar alrededor de la mesa. (Soy consciente del anacronismo, pero reconozcan que tiene su gracia).

-- ¡Te quieres estar quieta, niña!
-- ¡Jo, abuelito! Es que quiero ser bailarina.
-- ¿Bailarina? ¡Carmen! ¿Quién le mete esas ideas a la niña en la cabeza?
-- No sé, Paco, pero no sabes cómo se ha puesto todo. Tienes que hacer algo...
-- A ver...-Franco deja de escuchar a su mujer y trata de concentrarse en la sentencia que tiene delante-. ¿Qué ha hecho este pieza? ¡Huy madre mía! Nada, nada. A muerte.
-- ...el café, la leche... ¡Todo! -tratando de que su marido le escuche, al final, grita-. ¡EL CHOCOLATE!
-- ¿Chocolate? -contesta Franco saliendo de su ensimismamiento.
-- Sí, el chocolate... El chocolate... Se ha puesto por las nubes.

X. Bea-Murguía

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