Viaje con Iberia, viaje.. Trip, trip...
Queridos amigos:¡qué tarde es hoy también! Ustedes me van a perdonar, pero mi vida ha cambiado un poco en las últimas semanas y ayer, solo ante la TV, con mis criaturas durmiendo desde bien prontito, me enganché a ver una película que no recordaba haber visto (aunque sí), con Gene Hackman y Will Smith, que versa sobre el interesante binomio seguridad-libertad... La libertad sin seguridad es muchísimo más sabrosa. "Enemigo público" se llama. No es que sea una maravilla, pero es, como digo, interesante ver cómo los americanos, de nuevo, se nos adelantan, en esta ocasión, Esperanzadoramente (¿les he dicho ya que voy a votar a Esperanza? Sí, sí).
Como decíamos ayer...
Zaragoza, desde el aire, está precioso, que todo hay que decirlo, y el Ebro me lleva agua para un par de riadas más. Este es un debate fangoso en el que NO me pienso mojar. Ante la falta de explicaciones de Iberia (nor in Inglis or Espanis), toda laya de posibilidades "Y-si" se pasean por el cerebro de uno... ¿Y si algún tipo de fallo mecánico nos obliga a un aterrizaje forzoso? Porque el tiempo no podía ser, el tiempo era sólo una excusa, algo dicho para mantener en calma al pasaje. ¿Y si el tiempo es perfecto pero el avión ha sido secuestrado por unos murcianos que reivindican el transvase del Ebro? ¡Coño! Sí que lleva agua el río... Y qué bajito volamos... ¿Y si se trata de un atentado, como el del 11-S pero contra la basílica del Pilar? ¿Y si el piloto es murciano y le ha dado un ataque maniaco-depresivo? ¿Y si le ha dejado su mujer, que, por cierto, se llama Pilar, por un maño? Y-si... Y-si... ¿Y si nos tienen aquí retenidos hasta las tantas? ¿Y si nos tenemos que quedar a dormir en Zaragoza? Son tantas las cosas que no te cuentan, que no dejas de hacerte preguntas Y-si... Y-si jet, desde luego, no trata así de mal a sus clientes.
Sin embargo, aterrizamos sin problema en Zaragoza a las ocho de la tarde, más o menos. El aeropuerto estaba despejado, quiero decir que no había espuma en la pista y que el tren de aterrizaje se desplegó sin mayor contratiempo (descartamos fallo mecánico) y, también, que la azotea del edificio de la terminal no parecía estar tomada por los GEOS (descartamos secuestro murciano). Además, la azafata nos dijo por la megafonía, una vez que el avión se detuvo, que podíamos usar nuestros teléfonos móviles ("yu can yus yor founs")... Muy listos. Ya nos encargamos nosotros de informar a nuestros impacientes familiares y de sosegar, así, a nuestra costa, cualquier posible motín en Barajas.
Allí, paraditos... Sin saber ná... Hasta las once de la noche... Que digo yo que nos podían haber desembarcado, para poder estirar las piernas... O para cenar, ya que ellos no nos dieron de cenar... No nos dieron nada de nada... Bueno, no, miento. Nos dieron un vaso de agua y nosotros, que estábamos en la fila 17 A, B y C tuvimos mucha suerte: a los de la 17 D, E y F les dijeron que si les importaba compartir el vaso, que no tenían suficientes... ¡LO JURO! (¡Ai suer!).
Le dijimos a la azafata que el niño tenía hambre y que si le podía traer un bocadillo y nos dijo, con todo su aplomo, que NO TENÍAN NADA... ¿Cómo es posible? Bueno, perdón, vuelvo a mentir, nos dijo que no tenían nada, pero le trajeron un par de bolsas de cacahuetes... ¡Un banquete! Además, miente, porque a las cinco de la tarde pasaron un carrito lleno de viandas de pago... ¿Lo vendieron todo? A lo mejor sí, pero yo me preguntaba, en ese momento, ¿es posible que Iberia no tenga personal de tierra en el aeropuerto de Zaragoza? ¿No pueden traernos algo de cenar para un niño de seis años desde la terminal?
No quiero aburrirles. La tormenta no es culpa de Iberia, por supuesto, pero sí lo es que mi familia y yo entráramos en el avión a las 14.30 horas en Estocolmo y saliéramos, sin cenar, sin explicación, sin nada de nada 9 horas más tarde, con las piernecitas arrugaícas, al borde del trombo, y la revista Ronda Iberia incrustada en el cerebelo.
Y como ya he reclamado y, como las veces anteriores, no me van a hacer ni caso, les pido que de vez en cuando manden un email a
relacionesclientes@iberia.com
con la dirección del blog pegada.
Sólo por joder.
Ya dejo el tema.
Que huele ya.
X. Bea-Murguía (lo mejor es que el teléfono de Iberia de atención al cliente, para las reclamaciones y cagarrutas en las santas madres respectivas que de nada tienen culpa las pobres es el 91-581-67-90... Llamen, llamen... Es de coña)


