La seguridad inteligente
L. CIGES: "Hijo... Me respetarás, ¿no?".
A. RESINES: "Padre, ¿qué cosas tiene?".
L. CIGES: "Un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama".
"Amanece que no es poco", brutal película del tal Cuerda que viene a colación a pesar de que no todos pensamos, como él, que el que no es de nuestra cuerda es un imbécil, pero, bueno, la película es simplemente genial).
Queridos amigos,
suscribo al cien por cien lo que dice Rafael Reig en su blog, que muchas veces les he recomendado y que hoy insisto: "Ahora viajar es la forma más popular de hacer penitencia y someterse a humillaciones: registros, prohibiciones de todo tipo, esperas, colas, gastos, instrucciones de seguridad, retrasos sin explicación, disciplina severa, música estridente, comportamiento de jardín de infancia (sin fumar, sin beber, pidiendo permiso para ir al baño)... ¡y encima todo lo hacen por nuestro bien!¡A ellos les duele más que a nosotros!".
Y es más, se lo voy a decir con un pesimismo que es muy poco propio de mí, la cosa sólo puede ir a peor. Es lo que los yanquis llaman la "seguridad inteligente". Fíjense que yo siempre había pensado que la "seguridad inteligente" es la que existe sin que se note, sin que sea una molestia, sin que sea un abuso. Para ellos no. Para ellos la seguridad inteligente es aquella en que te cachean, te obligan a sacar los calzoncillos sucios de la maleta, te tumban en el suelo mientras un perro te gulusmea como si fueras una olla de arroz NO PORQUE TÚ SEAS SOSPECHOSO DE NADA... Noooooo... Si no como espectáculo público para tranquilidad del respetable: la administración George W. Bush cuida de su seguridad de forma inteligente. ¡Bájese los pantalones y esté tranquilo que es por su bien! ¡JA!
Yo no sé ustedes, pero a mí, particularmente, ver en las esquinas de la Plaza Central de Danli, Honduras, a dos huevones vestidos de militarote con un M16 en la mano no me reconforta ni me da sensación de seguridad. Muy al contrario, me intranquiliza y mucho porque si están es por alguna razón y porque, en el fondo, un becerro con un pistolón es como un hombre en la cama (de ahí la cita del tal Cuerda, de la cuerda de los sine baculo).
No les voy a contar las mil vicisitudes que pasamos en el aeropuerto internacional de Miami, ni el enfrentamiento verbal que sostuve con un hispano hijo de puta con placa y pistola (sí, Juan, pero sin quererlo ni beberlo), al que, al final de la discusión, con mucha mano izquierda, demostré todo mi desprecio por prepotente y por cabrón (sin que, por cierto, me detuvieran).
Lo que les quiero contar es que si ustedes van a volar a un país de América y pueden evitar la escala en Estados Unidos, ni lo piensen. Hoy, con el plan de seguridad inteligente de Bush, les obligan a entrar en el país y a pasar aduana. Les puede suceder que, de forma completamente arbitraria, les seleccionen para el cuartito del guantecito de látex, lo que le hará perder su conexión, como casi, casi le pasa a una compañera de viaje que fue directa al cuartito porque al tipo de la aduana le pareció que "sus apellidos eran demasiado corrientes".
Si usted se apellida Pérez, ni lo piense: NO VAYA A ESTADOS UNIDOS. No les gustan los Pérez allí. Son peligrosos. María de las Cruces... Montse... Haced como el Ratoncito Pérez, que ya no lleva monedas a los niños americanos.
El trato no es ya inhumano: es vejatorio. Recuerda a las colas de las listas de la muerte de los campos nazis, así de monstruoso es. Estás en la fila, inocente viajero que ni siquiera pretende entrar en Estados Unidos, sino ir a Managua, y no dejas de pensar en la posibilidad de que te toque la china. La seguridad inteligente de Bush es bananera, un indudable paso atrás, algo que vendrá a Europa si no lo evitamos nosotros.
Yo he ido a Estados Unidos cuatro veces, ninguna de ellas con intención de matar al presidente de Estados Unidos (aunque si me pusieran una casilla preguntándome si "Tengo intención de cagarme en su puta madre", diría que SÍ sin dudarlo). Me han hecho toda clase preguntas idiotas en plan interrogatorio incómodo, me han obligado casi desnudarme y así, descalzo, sin chaqueta ni cinturón, me han cacheado sin miramientos, me han tomado las huellas dactilares, me han fichado, me han roto una maleta, me han insultado y todo esto por mi seguridad.
Cuando el lunes recogí mi maleta de la cinta de la T4, comprobé que me la habían abierto en Miami. ¿Por qué? ¿Con qué derecho? YO NO HE IDO A ESTADOS UNIDOS. Era un pasajero en tránsito de Tegucigalpa a Madrid. Ya es la segunda vez. La primera vez sí que fui a Nueva York. Me rompieron la maleta, directamente, y me encontré dentro una papela del Transport Security Administration, que conservo y cuya lectura les recomiendo. No tiene desperdicio, pero el tercer párrafo es sencillamente el sumum de la conculcación de derechos. Encima tienes que leer la divisa "Smart security saves time" ("La seguridad inteligente ahorra tiempo"). Hay que joderse... Siempre y cuando no estés en tránsito, ya que las posibilidades de perder el enlace son muy altas.
Yo llevaba casi cincuenta puros en la maleta, regalos de Padrón y de Flor de Selva. Son puros hondureños y nicaragüenses. Si hubieran sido cubanos, me los habrían quitado... ¿Por qué? Yo no iba a Estados Unidos.
Estados Unidos es un gran país con grandes cosas, entre las que no se cuenta la paranoia en que les ha sumido la administración Bush.
X. Bea-Murguía (perdonen el rollo de hoy)
A. RESINES: "Padre, ¿qué cosas tiene?".
L. CIGES: "Un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama".
"Amanece que no es poco", brutal película del tal Cuerda que viene a colación a pesar de que no todos pensamos, como él, que el que no es de nuestra cuerda es un imbécil, pero, bueno, la película es simplemente genial).
Queridos amigos,
suscribo al cien por cien lo que dice Rafael Reig en su blog, que muchas veces les he recomendado y que hoy insisto: "Ahora viajar es la forma más popular de hacer penitencia y someterse a humillaciones: registros, prohibiciones de todo tipo, esperas, colas, gastos, instrucciones de seguridad, retrasos sin explicación, disciplina severa, música estridente, comportamiento de jardín de infancia (sin fumar, sin beber, pidiendo permiso para ir al baño)... ¡y encima todo lo hacen por nuestro bien!¡A ellos les duele más que a nosotros!".
Y es más, se lo voy a decir con un pesimismo que es muy poco propio de mí, la cosa sólo puede ir a peor. Es lo que los yanquis llaman la "seguridad inteligente". Fíjense que yo siempre había pensado que la "seguridad inteligente" es la que existe sin que se note, sin que sea una molestia, sin que sea un abuso. Para ellos no. Para ellos la seguridad inteligente es aquella en que te cachean, te obligan a sacar los calzoncillos sucios de la maleta, te tumban en el suelo mientras un perro te gulusmea como si fueras una olla de arroz NO PORQUE TÚ SEAS SOSPECHOSO DE NADA... Noooooo... Si no como espectáculo público para tranquilidad del respetable: la administración George W. Bush cuida de su seguridad de forma inteligente. ¡Bájese los pantalones y esté tranquilo que es por su bien! ¡JA!
Yo no sé ustedes, pero a mí, particularmente, ver en las esquinas de la Plaza Central de Danli, Honduras, a dos huevones vestidos de militarote con un M16 en la mano no me reconforta ni me da sensación de seguridad. Muy al contrario, me intranquiliza y mucho porque si están es por alguna razón y porque, en el fondo, un becerro con un pistolón es como un hombre en la cama (de ahí la cita del tal Cuerda, de la cuerda de los sine baculo).
No les voy a contar las mil vicisitudes que pasamos en el aeropuerto internacional de Miami, ni el enfrentamiento verbal que sostuve con un hispano hijo de puta con placa y pistola (sí, Juan, pero sin quererlo ni beberlo), al que, al final de la discusión, con mucha mano izquierda, demostré todo mi desprecio por prepotente y por cabrón (sin que, por cierto, me detuvieran).
Lo que les quiero contar es que si ustedes van a volar a un país de América y pueden evitar la escala en Estados Unidos, ni lo piensen. Hoy, con el plan de seguridad inteligente de Bush, les obligan a entrar en el país y a pasar aduana. Les puede suceder que, de forma completamente arbitraria, les seleccionen para el cuartito del guantecito de látex, lo que le hará perder su conexión, como casi, casi le pasa a una compañera de viaje que fue directa al cuartito porque al tipo de la aduana le pareció que "sus apellidos eran demasiado corrientes".
Si usted se apellida Pérez, ni lo piense: NO VAYA A ESTADOS UNIDOS. No les gustan los Pérez allí. Son peligrosos. María de las Cruces... Montse... Haced como el Ratoncito Pérez, que ya no lleva monedas a los niños americanos.
El trato no es ya inhumano: es vejatorio. Recuerda a las colas de las listas de la muerte de los campos nazis, así de monstruoso es. Estás en la fila, inocente viajero que ni siquiera pretende entrar en Estados Unidos, sino ir a Managua, y no dejas de pensar en la posibilidad de que te toque la china. La seguridad inteligente de Bush es bananera, un indudable paso atrás, algo que vendrá a Europa si no lo evitamos nosotros.
Yo he ido a Estados Unidos cuatro veces, ninguna de ellas con intención de matar al presidente de Estados Unidos (aunque si me pusieran una casilla preguntándome si "Tengo intención de cagarme en su puta madre", diría que SÍ sin dudarlo). Me han hecho toda clase preguntas idiotas en plan interrogatorio incómodo, me han obligado casi desnudarme y así, descalzo, sin chaqueta ni cinturón, me han cacheado sin miramientos, me han tomado las huellas dactilares, me han fichado, me han roto una maleta, me han insultado y todo esto por mi seguridad.
Cuando el lunes recogí mi maleta de la cinta de la T4, comprobé que me la habían abierto en Miami. ¿Por qué? ¿Con qué derecho? YO NO HE IDO A ESTADOS UNIDOS. Era un pasajero en tránsito de Tegucigalpa a Madrid. Ya es la segunda vez. La primera vez sí que fui a Nueva York. Me rompieron la maleta, directamente, y me encontré dentro una papela del Transport Security Administration, que conservo y cuya lectura les recomiendo. No tiene desperdicio, pero el tercer párrafo es sencillamente el sumum de la conculcación de derechos. Encima tienes que leer la divisa "Smart security saves time" ("La seguridad inteligente ahorra tiempo"). Hay que joderse... Siempre y cuando no estés en tránsito, ya que las posibilidades de perder el enlace son muy altas.Yo llevaba casi cincuenta puros en la maleta, regalos de Padrón y de Flor de Selva. Son puros hondureños y nicaragüenses. Si hubieran sido cubanos, me los habrían quitado... ¿Por qué? Yo no iba a Estados Unidos.
Estados Unidos es un gran país con grandes cosas, entre las que no se cuenta la paranoia en que les ha sumido la administración Bush.
X. Bea-Murguía (perdonen el rollo de hoy)
Etiquetas: Honduras, Miami, Nicaragua, Rafael Reig, Viajes




