lunes, agosto 04, 2008

Una cuestión de valores


Queridos amigos,

la cantante norteamericana Alicia Keys (bueno, creo que es americana, pero no lo pienso comprobar) ha exigido la retirada del patrocinio de una marca de cigarrillos de su concierto en Yakarta, Indonesia, porque, ha dicho, está totalmente en contra del tabaco. Sin duda, una actitud respetable y digna de una persona con valores: no le gustan los cigarrillos, no quiere que la gente fume y, por tanto, no quiere que una tabaquera patrocine su concierto en Indonesia. Hasta aquí todo es correcto.

Se trata de una profunda cuestión de valores, de convicciones, de enseñar a nuestros jóvenes a llevar una vida sana y, por supuesto, insisto, es muy respetable que esta mujer, Alicia Keys, no quiera ganar dinero con las tabaqueras.


En la última de James Bond, personaje que ha perdido totalmente el glamour de los 70 y de los 80 y que se ha convertido en una especie Jackie Chan con flema, pajarita y cara de Putin, mueren como moscas. Hay violencia para todos los gustos, con disparos, explosiones, tortas de todos los colores, cuellos rotos... Esto garantiza el éxito, pero también un poco de sexo, decente, pero sexo al fin y al cabo, con un punto políticamente incorrecto de actitud machista (no tan machista como falista, yo diría) y otro muy claro de alcoholismo, además justo antes de conducir un Ashton Martin a todo meter o de pilotar un helicóptero robado o un tanque ruso que arrasa por las calles de Moscú todo a su paso. Anda que si le paran los de verde con el globo, mucho 007 pero se queda sin puntos en el carnet... Conducción temeraria, positivo en el control de alcoholemia, no lleva los chalecos reflectantes, ni los triángulos, el seguro del tanque no está al corriente de pago... Bufff... Madre mía. Ni un punto le van a dejar.

Eso sí: fumar no fuma, porque, como se justificó en su momento la productora de la serie, el famoso espía dejó los cigarrillos para no dar mal ejemplo a los jóvenes.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJA
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJA

No son partidarios de la muerte lenta, ¿qué le vamos a hacer? Es una cuestión de valores.

El 00 que hay antes del 7, recuerdo, le otorga licencia para matar, pero no para fumar. Quizá habría que ponerle dos o tres ceros más al nombre clave para que le dejen al hombre echarse el pitillito de después.

Pues este James Bond, Daniel Craig, que bebe y conduce y mata, pero no fuma, acaba de estrenar peli o está a puntito. Perdonen, no recuerdo el título. Es complicado. Tampoco lo voy a buscar. Estoy en plan vago. Yo no voy a ir a verla, ya lo adelanto, entre otras razones porque la banda sonora original es de Alicia Keys.

Es una cuestión de valores.

X. Bea-Murguía (fumador que está en contra de la violencia, no como Alicia Keys).

Y no me fumen que es malo.

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martes, enero 15, 2008

Muslo o pechuga

Queridos amigos,

Javier Bardem, ese actor que cada día se parece más a su madre, va a ser la quintaesencia del maniqueísmo sectario español, estando, como está, en la frontera de la demostración fehaciente, una vez más, de que nadie es profeta en su tierra y es que en España no hemos aún pillado la medianil de nada: somos un país de zanja y trinchera, de blanco o negro, de carne o pescado, de Madrid o Barça, muslo o pechuga, de por delante o por detrás (pis pas).

Parece ser que se le ha allanado mucho el camino al Oscar, aunque en estas cosas de la farándula nunca se sabe, gracias a su papel de asesino remalo en "No country for oldmen", de los Coen, y la opinión pública ya se ha dividido en los dos grupos de siempre: los calvos y los que gastan doble peluca, los que prefieren muslo y los que se decatan por la pechuga.

El primer error es el clásico del papanatismo hispano, ese eterno complejo de inferioridad que adorna a muchos, que parece que es obligatorio alegrarse de que un compatriota triunfe en el extranjero. ¿Por qué? Porque es español, lo que, en principio, no parece ser mérito suficiente para nada especial.

La segundo, más grave, es la de aquellos que no saben separar el ideario político o la actitud personal de alguien de su obra o de su trabajo.

Con todo lo que usted pueda pensar del actor, que se lo tiene más o menos ganado, sobre todo, por ese deje de soberbia del que ha hecho gala cuando ha expresado sus posiciones políticas, por el desprecio que ha demostrado a la posición contraria y, en muchos aspectos, por ser un campeón lamentable de la corrección política (como cuando dijo, cara a la galería, que para interpretar a ese malo psicópata se había inspirado en George Bush), Bardem es un actorazo. Punto.

Yo no he visto "No country for oldmen", pero, por lo que he leído, el tío lo borda: como malo de película, lo han comparado con Darth Vader (pero sin máscara). Su actuación como Sampedro en la prescindible, torticera, infantil y lamentable "Mar adentro", de Alejandro Imitábar, era lo único bueno de la película. En "Antes que anochezca", película tremenda contra el castrismo y muy, muy recomendable, era genial haciendo del poeta Reinaldo Arenas... Y suma y sigue...

El Globo de Oro se da a actores, no a políticos. Usted puede no estar de acuerdo políticamente con Bardem, pero es un actor como la copa de un pino y si le dan el Oscar, Pepe Blanco no tendrá nada que ver.

En esto del desprecio a intelectuales y artistas por sus ideas políticas, que es una de las formas en que se manifiesta el sectarismo en España, somos unos campeones, aunque desconozco cómo funciona en otros países. Probablemente uno de los tipos más sectarios es Javier Bardem: no sea como él.

Enhorabuena por ese Globo de Oro merecido.

X. Bea-Murguía ( yo, por cierto, soy de muslo...)

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miércoles, mayo 16, 2007

El pincho de oreja o el botellín de Mahou

Para Alberto Marugán

Queridos amigos:

no me pregunten por qué, pero el insomnio de estos días de abstinencia me ha dado bastante de sí en cuanto a culminación de tareas pendientes. Los fines de semana, al final, se cuentan por eso mismo que, por cierto, da tanta satisfacción, tareas pendientes despachadas. A saber: ordenar los libros... Bueno, esto sigue pendiente, pero cuando lo haga, ¡me va a dar un gustoooo!... Comprar esa bombilla especial para la lámpara especial de la cocina que es tanto como pagar por dejar de pensar cada mañana, al entrar en la cocina, en que tienes que comprar esa bombilla especial para la puta lamparita especial de la puta cocina de los cojones porque o iluminas toda la estancia como si fuera Nueva York o te pones el café a oscuras... Me he explicado, ¿no?

Una tarea pendiente clásica: ver por fin ese DVD que hace tiempo te espera en la pila de películas junto a la tele, muerto de asco entre "Toy story", "Toy Story II" y "Toy hasta los cojones de tanto dibujo animao". En mi caso, he vuelto a ver "Blade runner". Y, claro, me he acordado de los amigos. De un amigo en concreto.

Me he acordado de él, por el parlamento final de Roy Batty.

Si no fuera porque conozco a su madre y a sus hermanos, podría llegar a pensar que él mismo es un replicante; si no fuera porque no tiene el pelo rubio oxigenado (de hecho, apenas tiene pelo de color alguno), podría llegar a decir que se parece a Roy Batty, pero en mucho más listo, listo como pocas personas que yo conozca; si fuera un replicante, sería un Nexus 7, una versión mejorada que sabe hablar del realismo ruso y que se esconde bajo el nombre de un héroe de la II Guerra Mundial (¡y qué héroe!); y sí, es verdad, el parlamento final de Batty es sobrecogedor, es lo mejor de esa película, pero Rudge Hauer tenía que haber visto a mi amigo recitarlo... ¡No hay comparación posible! Sustituyan el pelo mojado de Batty y su mirada azul por un botellín de Mahou y un pincho de oreja prensada y verán cómo el monólogo se viste de un dramatismo mucho más real y, por supuesto, mucho más cercano:

"Yo he visto cosas que vosotros jamás creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tanhaüser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir".

Y sin embargo, este anuncio de resignación ante la muerte, no es la mejor frase de la película. Viene precedida de otra, la inmediatamente anterior, en la que Harrison Ford, que es como un tonto de pueblo bajo la lluvia, está colgando de la azotea y Roy Batty le dice: "Toda una experiencia vivir con miedo, ¿eh?. Eso es lo que significa ser esclavo". Si Batty hubiera sido como mi amigo, Deckard se podía dar por espachurrado ¿qué sueltas para agarrar a un puto cazador de bonificaciones? ¿El pincho de oreja o el botellín?

"Blade runner" es una gran película. Yo no sé qué pensarán ustedes, pero para mí el fallo fundamental es que no acaba en esa azotea bajo la lluvia que es su final legítimo. Yo tenía que haberlo recordado (pero hacía mucho que no la veía), tenía que haber apagado el vídeo en ese momento "...es hora de morir" porque, para mi gusto, el resto no se justifica ni con un polvete.

X. Bea-Murguía (y mañana, a Estocolmo)

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miércoles, abril 11, 2007

La llave de A. Huberman


Queridos amigos:

he tratado de documentarme seriamente antes de hablar de "La llave de A. Huberman" y la cosa es más complicada de lo que parece, un mecanismo intrincado de filosofía de la Red que no está a mi alcance (Bárbara, me lo explique) ni siquiera a estas horas tan lúcidas de la mañana, cuando las neuronas, aireadas de los problemas del día anterior, están en perfecta forma para ponerse en funcionamiento y tocar aquí el piano, tomando mi cafecito y fumando mi(s) cigarrito(s), se hace más sencillo, más lubricado.

Como título para un blog (o bitácora, como prefieran), acordarán conmigo en que "La llave de A.Huberman" es cojonudo. Hagan CLIC aquí, entren y lean.

Su autora, Bárbara, amiga y hermana (o hermana y amiga), es un dechado de virtudes y de defectos perfectamente maravillosos, entre los que se encuentran que saben un "buevo" de cine (virtud), porque es periodista (defecto) dedicada profesionalmente a ello (¿virtud?), que une un excelente criterio (virtud) a una manera de contarlo cercana y fluida, para nada engolada, para nada elitista (definitivamente virtud) a la que sólo se le puede echar en cara que haya tardado tanto en animarse (defecto).

El blog, recientemente inaugurado, bien merece su visita. Hagan la prueba que les va a enganchar. Y hoy soy así de breve para que le dediquen mis cinco minutos a "La llave de A. Huberman". No se arrepentirán.

X. Bea-Murguía

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miércoles, abril 04, 2007

El último rey de Cuba


Queridos amigos:

heme aquí, robando horas al sueño, aún bajo la profunda impresión que me ha causado "El último rey de Escocia" y el magnífico Forest Whitaker. Véanla. Es una orden.

Había escrito un largo boceto de algo que me guardaré para el lunes, a la espera de los resultados finales de la campaña especial de tráfico para la Semana Santa. Paro, porque no me quiero precipitar, y espero mi momento, como un buitre posado sobre un cartel de la autopista.

Además, hay dos temas de actualidad sobre los que me gustaría opinar. Es mi opinión, ojo. Tan buena o tan mala como la de ustedes. Primero, si ETA dice que su nueva política es no atentar contra nadie del PSOE, entiendo que es una decisión tomada unilateralmente por los asesinos y exonero completamente a los socialistas de cualquier culpa. Creo que ellos han sufrido lo suficiente en Euskadi como para contar con toda mi solidaridad en este terreno. Además, me niego a pensar que, como sí hiciera Carod-Rovira, Zapatero haya podido negociar semejante aberración. Por poco que me guste ZP, estoy convencido de que él condena firmemente que ETA haya decidido matar sólo a gente del PP, del Foro de Ermua, de Basta Ya...

Con todo, haya negociación o no, de nuevo le hacen un flaco favor a la política del Gobierno. Estos de ETA, además de asesinos hijos de puta, son idiotas: ¿a quién han puesto en su objetivo? A quienes le hacen daño.

Según apago el DVD esta noche, me topo de morros con el programa-debate de actualidad de Buruaga, un señor al que le he puesto más cruces que a una quiniela, en Telemadrid. Hay que decir que el programa es muy plural: lleva espantajos de todo pelo (y a alguna gente buena).

Entre ellos, entre los espantajos, Felipe Alcaraz, de IU, que me obliga mirar de reojo mi vaso de agua para asegurarme de que no me he bebido el Mistol por error o por si encuentro restos de psicotropos.

Dice Felipe Alcaraz: "Cuba es una democracia". Y lo peor es que se lo cree.

Reflexiono sobre las declaraciones de Alcaraz y me doy cuenta de que tiene razón. El nuestro es un problema de concepto. No se solivianten que me explico. España es una democracia, seguramente muy mejorable, pero democracia en el sentido más amplio del término. Cuba, por el contrario, es una dictadura de mierda, ejercida por un dictador, Fidel Castro, que como Idi Amin, se cree inmortal. Lo que demuestra Alcaraz con su frasecita es que en Izquierda Unida no saben lo que es la democracia. Ellos de verdad se creen que democracia es lo que ejerce el último rey de Cuba.

Votantes de Izquierda Unida, sepan que el modelo de democracia por el que aboga el partido al que ustedes dan su apoyo es la democracia castrista, la de la República Democrática Alemana, y con esta información, vayan a votar. Como España es una democracia, una idea tan idiota, tan mema y tan deplorable como ésa se puede decir en la tele y se puede presentar a las elecciones (no como en Cuba, por cierto, donde no hay elecciones y no es culpa del embargo) y si obtiene apoyo suficiente, incluso, se puede implementar.

Ahora bien, no se olviden de hacerse una foto metiendo la papeleta en la urna. Si ganara IU y su modelo cubano de democracia, les valdrá para contarles a sus nietos lo emocionante que fue la última vez que votaron.

Vean "El último rey de Escocia", recuerden aquella entrada sobre Idi Amin que colgamos en este su blog hace más de un año y voten en conciencia.

X. Bea-Murguía (echa de menos a Anguita).

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viernes, marzo 02, 2007

El Bollywood ese (I)



Papichulos:

La receta es sencilla: Se pilla a tres tipos de un suburbio de Bombay o de Delhi con cierto pasado chapero y se pilla a tres tipas de casta superior de barrios bien de las mismas ciudades con ganas de ser estrellas y hacer todo por la fama, y no estoy hablando de OT,sino de las comedias romanticonas conocidas como Bollywood,aunque durante mucho tiempo tuve la idea de que el término era para designar al cine promovido por un personaje querido por los editores de esta casa:Evo Morales y el cine de Bolivia

Lo del Bollywood, que en ciertos ambientes snob llega con temporadas de retraso a esa Barcelona que vive el drama de la deslocalización y el desempleo o a ese ombligo del mundo que es Madriz(el de periferia,no el chamberilero),son una serie de films que alcanzan records de recaudación y popularidad inimaginables para un Alejandrito Amenábar o para un no-me-ducho y hago la misma peli 333 veces Fernado León de Aranoa.

La temática oscila entre el amor entre castas,en un intento de superar ideas medievales muy profundas entre los amantes del Curry y del Tandori Chicken, y la divina juventud que baila en calles sin alcantarillado,que juega al Cricket sin saber las reglas y que planea ataques nucleares a sus vecinos los Paquis:el país con mas Franciscos/as por metro cuadrado.

Ver un Bollywood supone un viaje a otras percepciones del Universo,eso me comentan,yo por supuesto no tengo ningun interés en ver este tipo de creaciones artísticas y demuestro una vez más que a uno le puede desagradar tomarse un bote de lejía sin el conocimiento empírico previo.

No obstante picado por Ingel, que es una fanática que encuentra curioso que haya gente que vaya sin chaqueta por la calle y que no viva en una isla alejada de la civilización he dedicado unos minutos a contemplar ciertas creaciones Bollywoodienses de corte ejemplar.

Yo no se a Ustedes que les parecerá,pero esto es una mezcla de Chiquito,Camela,los gitis del mercadillo de Tetuán con la cabra y me parece una muestra significativa del género.No tiene desperdicio.Lo de Kolimar suena a Inmobilaria prevaricadora.

Killer...Killer... .En la foto una conocida artista Bollywoodiense.Penélope no tiene nada que hacer por allí.




Hormon Wells
Desde L'Affiche

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miércoles, febrero 28, 2007

Toroya qué turuño jorroñas que jorroñas


Queridos amigos:

el cine es capaz de ofrecer grandes satisfacciones, incluso en ocasiones en las que uno no se lo espera, pero, al mismo tiempo, puede provocar picores severos en el hipotálamo, lo cual es una putada porque a ver cómo se rasca uno el hipotálamo. Las referencias que tenía yo de esta película no era excepcionales, desde luego, porque venían de un par de amigos con los que, generalmente, no coincido. Lo que a mí me parece bueno, a ellos les duerme y después solemos discutir durante horas alrededor del tema "Sobre gustos no hay nada escrito". Para mí, esto es una falacia. Nunca el bien y el mal estuvo tan nítidamente separado que en cuestiones de gusto y "Troya" es una película de un mal gusto manifiesto. Muy mala. Malísima. ¿Qué director de cine puede tener tan mal gusto aparte de Almodóvar? Si Almodovar hubiera dirigido "Troya", el caballo habría sido de colores chillones; Troya, un lupanar y Helena la putita que hace striptease; Héctor, el portero; Menelao y Agamenón, dos matones; Ayax, la señora de la limpieza; Criseida, un travestí; Ulises, un yonqui iluminado y Aquiles y Patroclo, los maricas del barrio (y aquí, de coña, pero acertaría) y, como esencia de una película de griegos desubicada, habría sodomía a tutiplén y Chus Lampreave haciendo de la vieja del anuncio del yogur griego de Danone: "Jorroñas que jorroñas".

Me callo porque no quiero dar ideas.

Desde luego, no es que yo estuviera esperando una reproducción exacta de la Ilíada cuando, el viernes por la noche, por fin, pude ver "Troya". No creo que haya que ser un purista, ni buscar en una película el desarrollo exacto de un libro, hexámetro por hexámetro. Si, de un libro bueno, hacen una buena película, aunque nada o poco tenga que ver con el original, el resultado son dos satisfacciones distintas sacadas de una misma historia. Pero, "Troya"...

¡Madre mía!

¡Qué payásida!

¡Qué versión para memos!

¡Qué fraude!

¡Qué idiotez!

¡Qué cantidad de dinero derrochado sólo para que Brad Pitt salga con el torrrrso descubierto haciendo posturitas en la lucha a espadas! A ver, tú, el rubito, que esto no es una película de kung-fú, que es una de griegos, que no te enteras.

Para adaptaciones clásicas con guapo de moda, mucho mejor "O brother" de los Cohen, que es una versión libre de la Odisea con un George Clooney que no se dedica toda la peli a posar. Es más, da hasta asquillo, con la redecilla esa del pelo que se pone. Y no es que yo le tenga manía a Pitt, ni mucho menos. "El club de la lucha" (con San Edward Norton), "Seven" o "Doce monos" son películas que me gustaron mucho en su día y que no explotan comercialmente la faceta de guapo del actor, porque cuando lo ponen de maniquí, en plan "Siete años en el cine", es insoportable, es el equivalente a una película protagonizada por Pamela Anderson, que ninguna mujer dirá nunca que es buena actriz... Bueno, ni ningún hombre, aunque nosotros sí podemos apreciar en ella una, digamos, tensión dramática plausible. Yo se lo recomiendo, eso sí, con el volumen a cero.

X. Bea-Murguía

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sábado, febrero 03, 2007

Hicieron un desierto


Queridos amigos:

ha sido este un fin de semana poco agitado del que tengo poco que contar, salvo, quizá, los azulejos del cuarto de baño. Lo más reseñable es que estuve ayer en un cumpleaños de una niña de cuatro años, Claudia, que sigue a su padre en la siguiente cadena lógica:

EL PADRE: Mira, Claudia, esto es un cocido.
CLAUDIA: Cocido.
EL PADRE: El cocido es de Madrid, así que es madrileño.
CLAUDIA: Es madrileño.
EL PADRE: Así que, si tú eres de Madrid, tú eres...
CLAUDIA: Requeteguapísima.

Y, claro, la niña tiene razón. La niña ha adelantado a su padre pasando del silogismo al entimema: si el cocido y Claudia son madrileños y el primero es algo requeteguapísimo...

Estuve en el cine viendo la película "Bobby", que a mi señora le gustó, pero que a mí me pareció un episodio demasiado largo de la serie "Hotel". ¿Se acuerdan de aquella variante decadente de "Vacaciones en el mar" en la el principal defecto es que no contaba en su reparto con un negro sonriente con mostacho de Emiliano Zapata? En "Bobby" muchas historias comunes desembocan en un sólo hecho extraordinario: el asesinato de Robert F. Kennedy en el Hotel Ambassador de Los Ángeles. Esta estructura de película es la misma que la de grandes clásicos del cine de catástrofes: "El coloso en llamas", "Aeropuerto", "Avalancha"... Igualito. Al final, estás deseando que se lo carguen de una vez y cuando ves al futuro asesino, que se le reconoce perfectamente porque tiene cara de loco y de muy malo y porque suena una música de loco y de malo cuando, por fin, aparece, que tú piensas, porque se te ha pasado el efecto del Fortasec: "¡Dios! ¡Por fin se lo van a cargar! ¡Tengo que ir al cuarto de baño!".

Efectivamente, se lo cargan. Perdonen que les cuente el final de la película. Uno, cuando se enfrenta a este tipo de historias con final predeterminado, siempre espera que el director lo cambie, le dé un giro sorpresa al final. Pero, no. El malo, que hace un papelón, se acerca a él en las cocinas del hotel y le dice: "Kennedy, hijo de puta" y bang, bang, bang, le endiña una ensalada de tiros que lo manda para el otro barrio, que es el único momento de la película en que el tipo que está sentado a tu lado en el cine deja de oír tus borborigmos estomacales.

Después, mientras se acaban de coser las historias hilvanadas durante la preparación del asesinato, protagonizadas por rutilantes estrellas del nivel de Anthony Hopkins, Helen Hunt, Martin Sheen, Demi Moore, Sharon Stone, Emilio Estevez, Laurence Fishburne, Frodo Bolsom... Digo, perdón, Elijah Wood... (en lo único en que verdaderamente la película supera a un capítulo de la serie "Hotel" es el reparto y en el tiempo de duración)... suena de fondo un discurso de Bobby absolutamente maravilloso, sobre el sueño americano, el carácter compasivo de Estados Unidos, la igualdad, la hermandad de razas y, claro, la bandera. Si hubiera sonado el himno en ese momento, no habría tenido más remedio que levantarme con el puño en el pecho lo cual, en cierto estado estomacal, habría sido bastante arriesgado: podría haber perdido el control del esfinter duodenal. Aunque siempre le podía haber dicho al de al lado:

-- Perdona, hombre. Es por la emoción.

Lo único bueno, bueno de la película de verdad de la buena es que citan una frase de Tácito al principio que da que pensar y que se puede, incluso, aplicar al momento político actual: "Hicieron un desierto y lo llamaron paz".

X. Bea-Murguía (ahora ya, mucho mejor, por cierto, gracias).

Es que, por no hacer, ni te explican por qué se lo cargaron. ¿Alguien lo sabe o lo miro en Google?

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