viernes, diciembre 12, 2008

Donde otros se divierten



Queridos amigos,

mi amigo José Manuel, el rey del Cristasol de la avenida de San Luis, me dice a menudo que envidia mi trabajo, pero, claro, él conoce la parte llamativa, la que cuento cuando estamos entre amigos, porque de la oscura labor diaria, del menudeo de marrones, de los cierres desesperados, de las comidas con sapos que nunca se convierten en princesas... De esto, no sabe nada. De lo desagradable que es comer en el mejor restaurante del mundo cuando la compañía es mala no se habla.

Y es verdad que tengo un buen curro lleno de inconvenientes y que estoy contento y satisfecho, y a veces cansando, que me gusta mucho el mundo del tabaco... Del cigarro... El del cigarrillo, no tanto. Y que está muy bien esto de organizar catas de puros, ir a comidas, cenas, actos varios, tomarme un whisky con alguien por trabajo. Es divertido, por supuesto, aunque hay veces que no tiene ninguna gracia.

Soy consciente de que soy un privilegiado en muchos aspectos, que hay zanjas mucho más ingratas, tajos duros donde no se da cabida a una alegría, obras al aire libre con un frío helador y jefes gilipollas que no conceden un respiro (los míos no lo son), pero, como digo, mi trabajo también tiene sus peros. Al fin y al cabo, es un trabajo, algo a lo que me dedico porque tengo que hacerlo.

A Jose, cuando alucina con el compendio de restaurantes donde como y ceno o con los viajes que hago (que es la parte que más me gusta), siempre le digo lo mismo:

-- La de mariscadas que me tengo que comer para llevar unas lentejas a casa.
-- Joder, macho.

Él se descojona, pero es cierto, es amargamente cierto que, como el chiste del ginecólogo, yo trabajo donde muchos se divierten. Tal vez por eso les resulte a los demás tan atractivo, tal vez por eso levante envidias. No han sido pocas las veces que yo mismo he pensado que el trabajo de otros es divertido, sobre todo, cuando es alguien que curra en algo a lo que yo soy aficionado: el culmen de todo currante, lo ideal, sería poder ganarte la vida haciendo aquello que más te gusta, ¿no? Por ejemplo, el buceo. Pienso en mi amiga Isabel López Insausti, que es bióloga (como Ana Obregón ¡Jojojojoojojo! Acabo de perder a una amiga), pero que se dedica profesionalmente al buceo...

Qué guay, ¿verdad? Todo el día dedicada a algo que es tan divertido. Pero...

Cuando haya pasado una noche de perros, cuando se encuentra mal por la razón que sea, cuando los alumnos son una panda de gilipollas... Ese día frío y lluvioso en que le apetezca meterse en el agua lo mismo que olerle el culo a un luchador de sumo sudoroso, Isabel se calza el neopreno y para abajo. Al gorgo. Es una profesional (y muy buena, por cierto).

Eso ya no da tanta envidia. ¿Y el tío del centro de buceo que, por narices, tiene que hacerse todos los días cuatro inmersiones? Estará deseando llegar a su casa y que le hablen de cualquier otra cosa.

Ayer mismo, en el restaurante Alboran de Madrid y en compañía de unos amigos (fallaron dos personas a última hora que es una de las partes más desagradables de organizar un acto), catamos nada menos que un Montecristo Sublime Edición Limitada 2008. No les voy a aburrir con el puro, pero ha levantado muchas expectativas su próximo lanzamiento y no va a defraudar a nadie. Es un cigarro con una capa carmelita, colorada, espectacular que parece la de Superman y con una potencia fuera de serie, no recomendado para no iniciados pero que va a hacer las delicias del buen aficionado. Eso, seguro. Lo mejor que ha venido de Cuba desde el Magnum 50 de H.Upmann.

Ayer mismo, decía, ante un Montecristo Sublime Edición Limitada 2008, esa joya cubana, ese regalo de los dioses de las Vegas de San Luis, Vuelta Abajo, con su aspecto sedoso y rojo como una condena y yo...

Yo con un resfriado de cojones.

Y fúmatelo, majo.

Menos mal que la compañía era buena. El rodaballo, no, pero la compañía era superior.



X.Bea-Murguía (toses pa'tos)

Voy a echarme un cigarrito a ver si consigo sacar el hígado por la boca.

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jueves, noviembre 20, 2008

Diez estrellas, michelín.

Queridos amigos,

no se crean que me he vuelto a ir de vacaciones, ni mucho menos. Todo lo contrario. Varias circunstancias se han juntado para esta pequeña ausencia, que se resumen, en verdad, en una sola: no he tenido tiempo para nada.

Lo primero, porque mi Ana ha estado malita, con fiebre y eso, que la llevo Beatriz a urgencias y todo, pero para nada. Yo le podía haber dicho lo mismo que el pediatra y no porque sea muy listo. Una máquina expendedora de diagnósticos, le podría haber dicho lo mismo: "Es un virus. Apiretal".

También es verdad que si te lo dice un pediatra se queda uno mucho más tranquilo, pero, vamos, estaba clarito.

Al no dormir de noche y al madrugón con la niña en brazos, que no es que imposibilite, pero impide un poco escribir el blog... La postura es chunga... Hay que sumarle que me estoy haciendo una tourné por la España de Dios dando ruedas de prensa... Ya saben... Tabaco y eso. Con Olga Rubio de compañera de tren y de caminatas, ordenadores, cañones, pantallas y periodistas para arriba y para abajo, he estado esta semana en Zaragoza, Toledo y Valladolid. La semana que viene toca Santiago y Sevilla y fin. Y vale, que menuda paliza llevo.

Como ven, mi vuelta de vacaciones no ha podido ser más movida. No es que quiera hablar de tabaco, que no, pero no me resisto a contar un dato significativo de lo que son las encuestas... El 94% de los castellanoleoneses (la leche la de veces que me he atascado en directo con el gentilicio de los cojones... Cosas que pasan) afirma conocer los efectos perniciosos que el tabaco produce en su salud. El restante 6%... Les voy a dar a elegir:

a) NSNC.
b) No sabe leer.
c) Ahorra en ojos y por no leer no leen ni el "empujar" de las puertas, como para ponerse a gastar pupila en las advertencias sanitarias de las cajetillas.
d) Vive en una aldea aislada de los montes de León, tirando p'arriba, a dos días de camino en burra desde Villablino.

Es increíble. Olga y yo tiramos prontito por la mañana y para la hora de comer, más o menos, ya estamos en Madrid con la tarea hecha. Para esto sí que vale el AVE. Para viajar es una mierda, pero para esto es cojonudo. Lo admito.

Después de este largo, largo prolegómeno, no sé qué lío hay con las Estrellas Michelín que es de esas cosas que uno no acaba de entender. Lo primero, si un restaurante tiene una, dos o tres Estrellas Michelín lo único que garantiza es que te las van a clavar en cuanto pidas la cuenta. Pides la adición y aparece un ninja con un sable y unas estrellas de esas con pinchos y te clavan como a Jesucristo en el Gólgota.

Después te preguntan que si el señor ha comido bien.

-- ¡Nos ha jodido! A 150 euros el cubierto -es decir, 150 por el cuchillo, 150 por el tenedor y 150 por la cucharita del postre y no pidan pescado que los cubiertos son otros dos más- que encima esté malo.

¡Sería la leche! Porque bueno, lo que se dice bueno, está todo muy rico. Es verdad. Yo, ¿quién se lo iba a decir a mi madre, con lo que peleó la mujer para que comiera?, me he hecho tripero y lo encuentro todo muy rico. Eso sí, en estos sitios... Escasito. Dicen que lo bueno, si breve, dos veces buenos, pero en algunos restaurantes cuando ya te has comido cinco platos te dan ganas de preguntar cuándo acaba el aperitivo. A esto lo llaman la propuesta, porque uno se propone comer, pero no lo consigue. Es otra cosa. Ya saben lo que se dice, que el Bulli no es un restaurante: es un concepto.

Esto me lleva a una reflexión profunda, como todas las mías, entre el estreñimiento y la embolia: ¿por qué lo llamarán Estrellas Michelín si con lo poco que se come en esos sitios es imposible que a uno le crezca el michelín? Porque el mío, desde luego, no es de comer en el Club Allard (uno de los mejores restaurantes de Madrid, sin duda) ni en el Bulli. El mío es de las dos fabadas que me endiñé hace tres semanas en San Román de Candamo, Asturias.

¡Vaya fabada! Diez estrellas michelín o quince. Las que quieran. ¡Puxa Asturies, oh! ¡La de Dios! Y de postre... Solomillo. Sí, lo admito, me zampé un solomillo crudo. Y, después, arroz con leche, que no soy yo mucho de tomar dulce, pero, ¡ay les vaques asturianes que dan la leche ya con el arroz y la canela! De muerte, abuela. Eso son unes vaques con treinta estrelles michelín, oh.

A mí, seré un palurdo que no entiende las bondades del sifoneo, amigos, pero ¿qué quieren que les diga? El restaurante que me gusta, y no es barato ni tradicional, porque se come de vicio, sale un saciado (y cinco puntos por encima de saciado) es Viridiana, en Madrid.

Y no tiene más estrellas michelín que las roscas que asoman generosas por debajo del mandil de Abraham Garcia, un hombre que se nota que disfruta cocinando, comiendo y dando bien de comer. Pura pasión.

¡Abajo el yogur de lentejas deconstruido y light!

¡Viva la fabada, los judiones de La Granja, las lentejas, las alubias de Tolosa y las de Guernica, las pochas y el cocido de Abraham! ¡Viva! Diez estrellas para la cuchara y el michelín, para mí.

X. Bea-Murguia (y a comer, coño, el bacalao al pil pil del Sortziko de Bilbao, que es de otro planeta).

Si ya lo dice mi amigo Jesús Llano: "No hay gordos de milagro. Son todos de comer".

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jueves, octubre 23, 2008

En una oscuridad desconocida

Queridos amigos,

fíjense si seré idiota, cabeza-buque... Más no se puede ser.

Paro en una gasolinera de estas de prepago por necesidad perentoria (del coche) y por los pelos no me piro sin repostar, pero con la gasolina pagada. ¿Qué les parece? Estoy empezando a preocuparme. Voy, prepago la gasolina, digo mis gilipolleces de turno, arranco, avanzo y sólo una mirada instintiva al manómetro del depósito me hace darme cuenta de que he pagado pero he echado la sopa.

Menos mal que no se me pegó la impaciencia de nadie al culo. Si no, problema. Matata, que dicen en Kenia. Matata sana. Eché marcha atrás y reposté.

Iba a Toledo, a la inauguración del Club Tristán, de mi amigo Pedro Pablo Gamero, un bolo, rebolo, chapeau. Otro día les digo por qué. El plan era dormir allí. El año pasado, volviendo de un acto de fumadores de puros, organizado también por Pedro, tuve una mala experiencia en la carretera. La conté aquí, si lo recuerdan.

"Toledo-Madrid"



Recordando aquello, decidí dormir en Toledo y fresco, bien madrugado (que no, que a mí no me cuesta nada madrugar), poner ruta a mi casa. La idea era llegar en torno a las 8:00 horas a Tres Cantos.

Me puede la obligación, qué quieren que les diga y no me estoy poniendo una medalla, ni mucho menos. Me duele tener que dormir fuera de mi casa, donde me siento tan necesario, sobre todo por las mañanas, cuando actúo de desayunero oficial. Herencia de padre, ¿qué le vamos a hacer?

Así que dije que no al copeo posterior al acto. Era medianoche cuando me acosté. Los amigos, Fran, Alberto, Juanjo, Eduardo... Pedro mismo... Se iban a quemar la noche toledana (nochecita toledana que fue...). Yo opté por la partenidad. No es desinteresado, no se crean. Esperaba la recompensa de mi mujer. Esperaba su gesto de sorpresa al levantarse y encontrarme allí, haciéndole el desayuno, exprimiendo naranjas, batiendo biberones y dándole vueltas al nesquick como si hubiera dormido, una noche más, a su lado. Esperaba su sonrisa cálida. Esperaba el tacto de sus manos, pintadas por el Greco, en mi espalda.

Dije que no a la juerga y los oí llegar a las cinco y pico de la mañana al hotel. (Coño, ya me he chivado). Había sido de las buenas. No es que me arrepintiera. El arrepentimiento es inherente a toda decisión, pero mi objetivo era más alto y más satisfactorio: sorprender a mi mujer, decirle sin palabras lo mucho que pienso en ella, lo duro que es dormir en un hotel en una oscuridad desconocida.

A las seis de la mañana, me levanté animoso. Sé que parece raro pero, insisto, no me cuesta madrugar. A las cinco había oído llegar a la patrulla nocturna porque andaba en duermevela, nervioso, alterado, con miedo a no oír el despertador, a dormirme y no llegar a tiempo de mi sorpresa en casa. La única ventaja de dormir fuera de casa, por trabajo, es precisamente esa: poder descansar, pero yo ni me fui de juerga con los amigos, ni descansé. Dormí seis alteradas horas pendiente del móvil, de que sonara su martillo musical en mis oídos con fuerza suficiente para despertarme y darme tiempo de llegar a mi casa.

Me duché y me fui del hotel sin tomar siquiera un mal café. No había nada que echarse al coleto a esas horas y no me importó fumar en ayunas, mientras escudriñaba la carretera, con picor de ojos, bajo una lluvia intensa, en la oscuridad tenebrosa de un día que aún no se había atrevido a asomar.

El trecho entre Toledo y Madrid se me hizo eterno. Iba mirando el reloj y calculando mentalmente: a este ritmo, a las siete y media estaré en casa. Es perfecto. A esa hora, hasta me da tiempo a tomarme un café con tranquilidad antes de que empiece la actividad matutina de mi familia.

Pero Madrid es un atasco. Un atasco enorme y gusano, una tumba para las prisas, un panorama desolador de luces rojas que se suceden hasta la desesperación. Llegué, porque al final llegué pese a que en algún momento de la mañana pensé que no lo conseguiría, y eran más de las nueve. Mi mujer notó que la llave rascaba la puerta y me abrió.

-- ¡Hola! -me dijo-. ¡No te esperaba! ¡Qué bien me vienes!

Ya ven que es un claro caso de hagas lo que hagas, te arrepentirás (incluso sin necesidad de unirte a Worren Sánchez). Al final, no me fui de copas con los amigos, no descansé y no llegué a tiempo de ser útil en casa como esperaba y todo el esfuerzo de la mañana quedó esparcido en el tiempo muerto inacabable y desesperante del atasco de la M-30. Y, sin embargo, qué momento más dulce es el encuentro inesperado.

¿Verdad?

X. Bea-Murguía (bonitos túneles los de la M-30, Gallardón. ¿Para qué dices que sirven?)

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lunes, agosto 04, 2008

Una cuestión de valores


Queridos amigos,

la cantante norteamericana Alicia Keys (bueno, creo que es americana, pero no lo pienso comprobar) ha exigido la retirada del patrocinio de una marca de cigarrillos de su concierto en Yakarta, Indonesia, porque, ha dicho, está totalmente en contra del tabaco. Sin duda, una actitud respetable y digna de una persona con valores: no le gustan los cigarrillos, no quiere que la gente fume y, por tanto, no quiere que una tabaquera patrocine su concierto en Indonesia. Hasta aquí todo es correcto.

Se trata de una profunda cuestión de valores, de convicciones, de enseñar a nuestros jóvenes a llevar una vida sana y, por supuesto, insisto, es muy respetable que esta mujer, Alicia Keys, no quiera ganar dinero con las tabaqueras.


En la última de James Bond, personaje que ha perdido totalmente el glamour de los 70 y de los 80 y que se ha convertido en una especie Jackie Chan con flema, pajarita y cara de Putin, mueren como moscas. Hay violencia para todos los gustos, con disparos, explosiones, tortas de todos los colores, cuellos rotos... Esto garantiza el éxito, pero también un poco de sexo, decente, pero sexo al fin y al cabo, con un punto políticamente incorrecto de actitud machista (no tan machista como falista, yo diría) y otro muy claro de alcoholismo, además justo antes de conducir un Ashton Martin a todo meter o de pilotar un helicóptero robado o un tanque ruso que arrasa por las calles de Moscú todo a su paso. Anda que si le paran los de verde con el globo, mucho 007 pero se queda sin puntos en el carnet... Conducción temeraria, positivo en el control de alcoholemia, no lleva los chalecos reflectantes, ni los triángulos, el seguro del tanque no está al corriente de pago... Bufff... Madre mía. Ni un punto le van a dejar.

Eso sí: fumar no fuma, porque, como se justificó en su momento la productora de la serie, el famoso espía dejó los cigarrillos para no dar mal ejemplo a los jóvenes.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJA
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJA

No son partidarios de la muerte lenta, ¿qué le vamos a hacer? Es una cuestión de valores.

El 00 que hay antes del 7, recuerdo, le otorga licencia para matar, pero no para fumar. Quizá habría que ponerle dos o tres ceros más al nombre clave para que le dejen al hombre echarse el pitillito de después.

Pues este James Bond, Daniel Craig, que bebe y conduce y mata, pero no fuma, acaba de estrenar peli o está a puntito. Perdonen, no recuerdo el título. Es complicado. Tampoco lo voy a buscar. Estoy en plan vago. Yo no voy a ir a verla, ya lo adelanto, entre otras razones porque la banda sonora original es de Alicia Keys.

Es una cuestión de valores.

X. Bea-Murguía (fumador que está en contra de la violencia, no como Alicia Keys).

Y no me fumen que es malo.

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jueves, julio 17, 2008

O Tabaco que sae son unos ruidos



Chusma:

Eramos pocos y parió la abuela.Bruselas decide subir el tabaco un 18% en España y con ello pretende reducir su consumo aproximadamente en un 7%.Se trata de una cruzada intolerante que impone gravar un bien de consumo en un 63% lo que significa nada más y nada menos que cada vez que Usted,hombre de su tiempo que porta un iphone 3G y gusta de fumar en esas terrazas de la Costa Polvoranca,le dará gratuitamente al Estado un montón de dinero sencillamente porque el Estado quiere velar por su salud.

Al menos es lo que confiesa Laszlo Kovacs, prohombre,comisario europeo de fiscalidad que afirma "la fiscalidad forma parte de la política sanitaria". Todo se basa en ahorrar y generar beneficios.Si usted da mucho la brasa a la hora de morirse, el Estado planea deshacerse de Usted para evitar sufrimientos mayores,nada de un drama gallego a lo Amenábar,no hombre, el Estado habrá intentado que Usted no fume para que no tenga que llegar a un trance semejante basándose en su poder adquisitivo.Que fume el rico que para eso puede, y el rico tiene derecho a pillar un cáncer de pulmón por supuesto.

Debo contactar con Bea-Murguía porque deberíamos dedicar algún esfuerzo a descubrir que secta del nuevo milenio esta detrás de esta caza de brujas del fumador de cigarrillos.Creo que podríamos hacer alguna colecta e incluso luego , con lo que sobre, retirarnos a algún paraíso fiscal o pedir un préstamo al Gobierno ,porque esto se lleva entre las inmobiliarias y va a ser un éxito del próximo Otoño-Invierno.

O tabaco que sae son unos ruidos.


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viernes, mayo 23, 2008

Pregunta primero al médico dónde ha sido el congreso

El inicio de hoy me recuerda al tiempo interminable que, lleno de sopor, distanciaba el "una palabra tuya bastará para sanarme" y el "podéis ir en paz. Demos gracias... Adiós". En la parroquía a la que me llevaban mis padres había tanta actividad complementaria que al cura se le alargaba un buen rato la ceremonia sólo con decir dos palabras de cada una de ellas antes del "Ite misa". ¡Y aún había que esperar a que el cura se retirara del altar antes de abandonar la penumbra de una iglesia que frecuentaban los ricos, antes de poder salir a respirar luz al sol donde se tostaban los mendigos! La inminencia de lo ansiado (huir de allí ya), pero que no acaba de llegar como si cada nuevo asunto parroquial fuera la cima que no es el final sino que oculta la siguiente montaña, generaba estrés, ganas de mear con la bragueta encasquillada ante la puerta cerrada del baño. Yo me situaba de medio lado, con mis rodillas asomando por esos pantalones cortos que odiaba, con los oídos alerta al "Podéis ir en paz" y la mirada fija en la puerta enmarcada por la luz de la calle, iluminada en un halo de aparición como si la propia divinidad me estuviera mostrando la salida de emergencia.

Pensaba dedicar toda la semana a Holanda, pero dejo pendientes dos entradas más sobre las peripecias holandesas: el agradecimiento a la familia (que se me saltan las lágrimas de pensar en mi familia) y una pequeña lección de holandés básico. Sine die.

Aún, antes del "Ite misa", y me temo que hoy me alargaré más de lo que me gusta, aunque no sé muy bien como interpretarlo, estoy especialmente satisfecho de que hayan hecho esta referencia a H.Wells & X.Bea-Murguía en ABC... Yo no soy caníbal, quizá Hormon Wells sí lo sea (a mí nunca me ha intentado lanzar un bocado de perro), pero estoy muy contento de que nos hayan incluido en una terna de gente a la que admiro. Eso me gusta mucho. Leedla, por favor.

CLIC

La diferencia fundamental entre el final de la misa y este blog es que el cura se alargaba lo suyo antes de la salida mientras que yo lo hago antes de la entrada...

Ahora sí: "Podéis leer en paz".

Queridos amigos,

hoy es viernes, llueve y huele a victoria. Una victoría fatal, en verdad, porque ganar así es triste, pero es una victoria al fin y al cabo.

Hoy hablamos de NO TABACO. Lo siento. No puedo evitarlo.

Perciban la ironía.

Champix es la octava maravilla del mundo: una pastillita mágica para dejar de fumar como por ensalmo. La comercializa la multinacional-ONG Pfizer, una empresa que NO busca el beneficio comercial ni ofrecer réditos a sus accionistas, sino el buen rollo, la salud, el final de la enfermedad, que se pueda vacunar a todos los niños del Tercer Mundo, el triunfo de la humanidad sobre la muerte.

Champix es un medicamento ético, es decir, no publicitario. El acuerdo deontológico de Farmaindustria impide a Pfizer, esa ONG, hacer publicidad de este producto maravilloso y es una pena, porque ¡ayudaría a tanta gente desesperada! ¡Salvaría tantas vidas! Es increíble que no regalen Champix en la puerta de los colegios (pagado por el Estado, claro).

Pero Pfizer tiene un empeño especial en salvarnos la vida. Como sea. A toda costa. Pfizer es una ONG cuyo objetivo es curarte quieras o no y, por eso, con tan beatífica intención, aunque le duela hacerlo, Pfizer se pasa la ética por el forro de las píldoras. Si el fin es bueno, los medios no dicen más que tonterías.

Así que, como no puede anunciar Champix, esa buena nueva que han enviado para redimir a los fumadores, en noviembre pone en marcha, CA SUAL MEN TE coincidiendo con el lanzamiento de Champix en España, la campaña buenrollista "Rompe con el tabaco", cuya web pueden ver aquí.

CLIC

Como Pfizer es una ONG, se gasta millones de euros (pero qué es el dinero si no un instrumento de la bondad) en promocionar la campaña "Rompe con el tabaco" en autobuses, marquesinas, cartelería, webs, farmacias, prensa escrita (ni tele ni radio, eso sí)... Un pastón por el bien del mundo.

¿Cuál es la idea de Pfizer, esa ONG?

Fácil: si tú quieres dejar de fumar, habla con tu médico. ¡¡¡Si quieres dejar el tabaco, habla con tu médico!!! Hazlo que el médico te va a ayudar.

Pero... Espera, espera... No vayas todavía. Es mejor que vayas la semana que viene a hablar con él, porque ahora mismo le pillas en un congreso sobre tabaquismo en Fiji, al que le hemos mandado con su cónyuge (opcional), para que vaya pillando bien cuál es el mecanismo de Champix.

En cuanto vuelva, habla con él... Y tú vas allí, te confiesas fumador, te golpeas el pecho tres veces, te arrepientes con ese arrepentiemiento tan paulista que nos distingue y haces propósito de enmienda y, no te preocupes, que te da la (ab)solución: ¿qué te va a recetar el médico cuando vuelva bien formado y morenazo del congreso de Fiji?

A ver. ¿Qué os va a recetar, niñooooos?

CHAMPIX, la píldora milagrosa: usted deja de pecar y su médico se pega un viaje de puta madre, todo por el mismo precio.



Bonito, ¿verdad?

Pues aquí se acaba el cuento:

Un fármaco para dejar de fumar, relacionado con graves problemas para la salud

Total, nada. Si no te apetece leer la noticia entera, te pongo dos párrafos significativos a continuación:

"El pasado año se produjeron 988 episodios graves relacionados con vareniclina [Champix]. Entre otras reacciones se dieron accidentes y caídas, alteraciones de la frecuencia cardiaca potencialmente letales, infartos de miocardio, convulsiones y diabetes.

Pero no queda ahí sus efectos. Parece que vareniclina también se ha visto asociada con graves alteraciones de la salud mental. Desde mayo de 2006 a diciembre de 2007 se registraron 227 casos de intentos de suicidio o suicidios, 397 trastornos de psicosis y 525 conductas de hostilidad o agresión. Dentro de los informes de suicidio se registraron además 41 menciones de pensamientos homicidas, 60 casos de paranoias y 55 de alucinaciones".

Y, digo yo, ¿no es casi mejor seguir fumando, aunque sea la pipa de la paz? Y si se pone uno ya a tirar al váter la salud de uno pacífica y tranquilamente, ¿no es mucho mejor hacerse acompañar de un whisky o dos? De buen rollo. Más alegre esto que 41 menciones de pensamientos homocidas, ¿no?

-- Anda, Manolito, ¡qué bien, macho! ¡Has dejado de fumar!
-- Sí, pero como me vuelvas a llamar Manolito materializo este que es mi cuarto pensamiento homicida del día.

Pues nada. Tomen Champix, que es muy bueno.

Por cierto, ni todas las compañías farmacéuticas hacen esto ni todos los médicos lo aceptan, pero sí la mayoría de los que salen en televisión y otros medios predicando los siete dolores del tabaco y su coste social y sanitario.

X.Bea-Murguía (al contrario que Champix, el tabaco es amistad)

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viernes, abril 25, 2008

Fiesta de Montecristo



Queridos amigos,

No son horas, pero ayer, finalmente, fui a la fiesta de Montecristo y anduve por ahí, trabajando duramente (soy un ginecólogo del tabaco: trabajo donde otros se divierten). Me fui a casa excitado y satisfecho, aunque ahora estoy cansado, porque créanme cuando les digo que saludé a no menos de 200 personas, por decir una cifra, que no sé si fueron 100 ó 400. Un montonazo de gente, que me dolía ya el brazo de dar la mano y tenía los labios secos de besar. Pero lo importante no fue el número, sino el cariño y la simpatía que la mayoría de ellos me demostraron.

Quizá fuera una impresión mía, quizá me haya engañado a mí mismo, pero qué felicidad hay en la ignorancia, ¿verdad? Fue la gratísima sensación de estar en mi casa, que es el mundo del tabaco. Gracias a todos, amigos.



Fue un fiestón del que no sé ni qué contar, aunque ya he contado lo fundamental: que me pasé la mayor parte del tiempo dando la mano y repartiendo abrazos y besos (y, lo que es más importante, siendo besado) y recordando a gente con la que, en una o en otra ocasión, he compartido un buen rato, un viaje, una entrevista, un cigarro, una confesión...

El tabaco es amistad. ¡Qué coño! ¡A fumar todos!



Buen fin de semana a todos.

X. Bea-Murguía (el de la foto es mi jefe, Álvaro Garrido)

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miércoles, marzo 05, 2008

En pago debido a un hombre honrado


Queridos amigos,

había quedado para comer con David Torres, que últimamente está difícil porque anda de gira con las caravanas electorales, siguiendo a Ojos Mecánicos y a Cara de Hormigón Armadoy escribiendo para El Mundo. Les he colgado a continuación su "Z3PO: que la fuerza te acompañe" para que sepan lo que es muy bueno. Se lo recomiendo.

Total que había quedado con él y pensé, como siempre, en zampar rebien y en agasajarle como se merece con un H.Upmann Magnum 50, recién caído en mis manos, y cogí, para mí, para agasajarme como me merezco, un Hoyo de Monterrey Epicures Especiales, que se me antojó tan celestial como el pecado, una recompensa justa para un hombre honrado. Un momento antes de salir de la oficina, me aturullé, como acostumbro, porque estaba hablando por teléfono con mi hermana Uxía sosteniendo el móvil en la oreja con el hombro mientras trataba de rematar un correo electrónico urgente al mismo tiempo que me ponía el abrigo y con la izquierda buscaba una purera para no llevar los cigarros en la manita no se me fueran a romper y todo esto sin dejar de hacer repaso de lo que se me olvidaba porque algo se me olvida siempre con este melón que tengo sobre los hombros y de lo que no me olvidaba y tengo que olvidarme y no hay manera y dónde he dejado las llaves y esto lo dejo aquí para acordarme cuando vuelva y ¡ay cojones! que no he respondido a este tío y al final voy a llegar tarde... Y, sobre todo, no me gusta llegar tarde.

Al final, con los puros en la manita derecha, sujetos con dos dedicos y sin dejar de vigilarlos como un monaguillo sacando el cáliz del sagrario, y con el móvil pegado a la oreja, salí corriendo de la oficina y, sin dejar de hablar con mi hermana, me decidí por coger un taxi. No quería llegar tarde. Eso no.

-- Lléveme a tal sitio, por favor -le dije al taxista, que tenía un parecido increíble con Tonino, incluso en esa manera de hablar irónica, lenta y sentenciosa.

Yo siempre hablo con los taxistas. No me sale ir media hora en un coche con un extraño, mirando meditabundo por la ventanilla: a uno le puede dar por pensar y es mucho peor, créanme. Con Tonino, además, como voy a contar, no tuve más remedio, porque nada más colgar el teléfono me di cuenta de que una de las cosas que había olvidado, qué cabeza la mía (gorda y hueca), había sido detenerme en un cajero automático. Iba casi sin un duro: era seguro que no tenía suficiente para pagarle la carrera.

Cuando se lo dije al taxista, no pegó un frenazo ni me hizo bajar, simplemente me contestó con un cáustico, cadencioso y singular "No voy a matar a nadie por siete euros. Me parece más digno dejarte ir sin pagarme".

-- No, hombre, me paras en un cajero -el tuteo lo había comenzado él- y me esperas un minuto. Puedes fiarte de mí. Te garantizo que soy un tío honrado.
-- Eso dicen todos -dijo sin abandonar el soniquete agrio de la broma que es en serio-. Sobre todo los que no lo son.

Esto último me hizo mucha gracia, pero pensé que si no me había hecho bajar ya del taxi es que se fiaba de mí. Aún así, como la esposa del César (no Mesalina, claro, ni Agripina, más bien Octavia), insistí.

-- Te dejo el DNI, si quieres.
-- Mejor deja los puros -me contestó.

Así que Tonino, el taxista, era fumador, no de puros, sino de habanos. Nos pasamos el resto del trayecto hablando de Cohiba (le gustaba mucho el Robusto), de Montecristo del 4 y del 898 de Partagás, que le habían defraudado, aunque yo le dije que venía muy buenos otra vez y que lo volviera a intentar. Romeo y Julieta no le iba mucho, pero H.Upmann sí, aunque el Magnum 50 no lo conocía. En formatos grandes, prefería Partagás Lusitanias y Hoyo de Monterrey Double Corona, pero, dijo, "se han puesto muy caros y ya no hay manera". Actualmente, estaba encantado con San Cristóbal de la Habana. Yo le sugerí que probara Ramón Allones Specially Selected, el robusto, y por si quería probar otra cosa, le conté que Padrón, nicaragüense, es un purazo de aquí te espero.

Cuando llegamos a mi destino, apuntó todo lo que le había dicho, me prometió que probaría el Ramon Allones y el Padrón, le dije mi nombre, me maldije por no llevar las tarjetas de visita grapadas a la memoria, le di el poco dinero que llevaba en el bolsillo (que no llegaba, ni de lejos, a pagar la carrera) y le regalé el Hoyo de Monterrey.

-- Me gusta mucho el Epicure del 1 -me dijo sin dejar de admirar el cigarro, sostenido con dos dedos ante el estricto juicio de su mirada-. Este no lo conozco. ¿Está bueno?
-- Acaba de llegar de La Habana -le garanticé-. Yo no lo he probado, pero tiene pinta de ser de los que reparten en el cielo a las almas honradas. Espérame un segundo, que voy a ese cajero y te pago el resto.
-- ¡No, hombre, no! -me contestó ofreciéndome la mano-. ¡Sólo faltaba! Me has regalado el puro y, con eso, ya me has demostrado que eres un hombre honrado.

Le estreché la mano y me marché maravillado, una vez más, de lo fácil que es hacer amigos cuando anda el tabaco de por medio.

X. Bea-Murguía (hoy me voy a fumar un purazo de aquí te espero. Se lo garantizo).


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miércoles, enero 09, 2008

La cursilería al poder

Queridos amigos,

ayer me las vi y me las desee para argumentar frente a un médico gilipollas del ala dura. El mundo está lleno de gente dispuesta a decir cualquier barbaridad para tener razón, a hacer demagogia de la manera más rastrera ¿qué se le puede decir? Nada. Es mejor que se desacrediten solos. Esto fue en Zaragoza, esa ciudad por la que parece que ha pasado Gallardón (pero no, es Belloch y la Expo), participando en un programa de la tele, el enésimo sobre el mismo tema y ya son tantos que el día que alguien aporte un argumento nuevo, distinto y original, aunque resulte extravagante, yo me rindo y le doy la razón.

[Gonzalo, te llamé dos veces, pero, de todas formas, no estuve en tu pueblo más que tres horas que se fueron en ave, taxi, tele, taxi y ave].

En el fondo, y disculpen que les hable de esto, el debate del tabaco (o del alcohol o de cualquier costumbre insalubre) no es otro que el de la mayoría de edad de la población y la manía de los gobiernos de tutelar a los ciudadanos como si fueran niños de teta. El tal doctor, en la línea apestosa e inmoral de todos los de su calaña, se atrevió a sacar encima de la mesa, no a los muertos, sino a los hijos pequeños que nunca llegarán a conocer a sus padres muertos, que no podrán estudiar en la universidad, que tendrán que vivir debajo de un puente, que no podrán mantener su granja (lo juro, dijo esto) por culpa del tabaco...

Menos mal que me dijeron que era un debate educado y de guante blanco... Me tuve que reprimir para no decirle: "no, mire, por culpa del tabaco no. Si usted decide ahora pegarse un tiro, y no me extrañaría porque se le ve que es infeliz, no me diga después que ha sido culpa de la pistola".

El tabaco mata. ¿Quién lo duda? Es desesperante encontrarse con gente que está pidiendo a gritos que el gobierno escriba una ley que le descargue de su responsabilidad de adulto: como no soy capaz de dejar de fumar, que hagan una ley que me lo prohíba...

Me viene de perlas el asunto para comentarles que el otro día vi un peliculón de los que hacen época: "Demolition man", con Sylvester "Caracaca" Stallone, ese gran actor que siempre parece que está a punto de merendarse una hez de un sólo mordisco, Sandra Bullock en el papel de cursi y reprimida sexual a punto de desmelenarse (que le va al pelo, no me digan) y Wesley Snipes, en el papel del negro malo que ha hecho el anuncio de Farmatint con Carmen Sevilla.

La película, que yo les recomiendo ver, es una mierda como las que se come Stallone y su argumento se resume en "meten a un tío cachas en el micro-ondas para descongelarlo y sale de mala hostia", pero tiene un fondo de profecía futurista que, para mi gusto, se acerca mucho a lo que va a ser la realidad en unos años: un mundo feliz en el que la gente no se toca, folla con mando a distancia, no fuma, no bebe, sólo come dietético, no hace nada inmoral, ni malo, ni violento, por no hacer no se dicen ni tacos... Es el mundo que quieren los cursis que hoy nos gobiernan: los pedorros al poder, este médico de Zaragoza para presidente y todos menores de edad tutelados por el gobierno.

Es significativo que la chica se llame Lenina Huxley, aunque ya quisiera este guión parecerse mínimamente a "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, pero se le ve la intención.

La conclusión es la de siempre, pero hoy se la voy a dejar a ustedes: ¿qué pasaría en el utópico caso de que se consiguiera erradicar todo el mal del mundo?

X. Bea-Murguía (yo creo que no es casualidad que los uniformes de la poli de este mundo del futuro sean tan hitlerianos).

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miércoles, noviembre 21, 2007

El placer fue mío

Queridos amigos,

hay días en que mi trabajo me exige una serie de sacrificios que, aunque soy una persona fiel y bastante entregada a mi tarea, no sé si debería pedir algún plus de peligrosidad laboral o de riesgo evidente para mi salud en el ejercicio de mis funciones o, incluso, de manejo de material potencialmente agresivo contra mi integridad física. Seguro que en la ley se dice algo de todo esto. Luis, majo, échale un vistazo, guapo, y me dices.

A mediodía me vi obligado a comerme un trozo enorme de carne roja tan en su punto que a punto estuve de pedir una pajita. Y menos mal que lo engullí todo, porque un poco más tarde asistí a una cata de maridajes de cigarros y destilados en el Club Puro Placer, que les voy a intentar resumir.

Yo en esto no soy, en absoluto, experto, pero fumamos un Epicure de H.Upmann y un soberbio Vegas Robaina Maestro y la cuestión era encontrar el equilibrio de sabores entres los cigarros y una serie de destilados. Sentados a la mesa, además de Ángel García Muñoz, gran conocedor y aficionado a los puros, dos señores dedicados a la hostelería muy puestos en destilados, y un periodista joven, o no tanto, de nombre Javi que, nada más sentarse, pidió una escupidera y que era capaz de encontrar minerales en el fondo del whisky y sabor a desván en el armagnac que, digo yo, estaría la copa sucia. Bromas aparte, el pavo sabía de lo que hablaba, pero a mí me entraba la risa cada vez que le veía asirse a la escupidera. Me dieron ganas reales de decirle:

-- ¿Por qué no lo tragas?

Y es que era un pena. El ron jamaicano Plantation es, probablemente, lo más delicioso que he probado en mi vida y este chico se lo metía en la boca, se enjuagaba como si se tratara de un puto colutorio, agarraba la escupidera, metía el jetuño en ella y ZASCA, a tomar por saco. Después decía:

-- Es magnífico. Caña pura. Tiene un retrogusto a miel absolutamente equilibrado y no es nada agresivo en boca, sin aristas de sabor...

Y yo miraba a Ángel y me entraba la risa. No lo podía evitar. ¡Será capullo! ¿Pues no lo ha escupido con lo bueno que está? Vamos, no lo escupo yo ni de coña. Jesús Bernad, amigo, dime que tú no haces esto. ¡Miénteme! Es un desperdicio.

Al armagnac Castarede Napoleon le encontramos un retrogusto a desván alto, digamos sexto... ¡No! Séptimo piso... Eso, séptimo... Que no nos convenció. ¡ZASCA, a tomar por culo el armagnac! Con tanto enjuague, las caries del chaval estaban ya en coma etílico. El armagnac, a lo mejor, ya puestos, lo habría escupido yo también, pero no lo hice porque las escupideras, como los orinales y los pericos, son algo un poco personal. De todas formas, le pedí que lo pusiera en la esquina, a tres metros de distancia, para hacer un campeonato de escupitajo. Se lo tomó a broma, pero yo lo decía totalmente en serio.

-- Lo hacemos como en el oeste: escupiendo entre los dientes- le dije.

El whisky de malta Benromach Organic, ZASCA, a escupirlo, era excepcional, de una complejidad y originalidad maravillosa y con un intenso aroma a zapato de tacón abandonado bajo el sofá del lupanar del puerto de Aberdeen... Del calvados Coeur de Lion V.S.O.P. no sé decirles mucho, porque era la primera vez en mi vida que probaba un calvados y no estuve atento a la sentencia que viene detrás del ZASCA.

Tanto el profesional del morapio, como Ángel y yo, y esto es algo por lo que me sentí ciertamente honrado, coincidimos en dar premio especial al cognac Pierre Ferrand Reserve... ¡Pepe Aguirre! ¡Corre a una tienda a comprar una botella! Creo que lo venden en fruterías porque es, verdaderamente, como dar un mordisco a una pieza de fruta fresca (y este hombre lo escupió, ZASCA, que me estaba poniendo negro); y, sin duda, para mi gusto, lo mejor de todo el whisky de malta Caol Ila del que, además, el lapos dijo una cosa muy bonita (justo después del ZASCA):

-- Este whisky tan yodado se lo debemos al viento de Escocia.

Es de la isla de Islay, como el Lagavulin, donde, al parecer, el fuerte viento lleva agua de mar a la turba, lo que le da un sabor muy especial. Será eso, pero estaba cojonudo.

Al final, nos ofrecieron un gintonic de Citadelle que yo rechacé porque no era plan. Me encanta esa ginebra y cada vez la veo en más sitios, pero ya me veía mintiendo al Guardia Civil:

-- Es que soy catador profesional... Traígame una escupidera, o déjeme su tricornio, y se lo demuestro. ¡ZASCA!

X. Bea-Murguía (trabajo arriesgado el mío, ¿verdad?).

Por cierto, ésta es la entrada 600 de Wells & Bea-Murguía... ¡600! Se dice pronto. Ya que la cosa va hoy de empinar el codo, brindo por esto.

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miércoles, octubre 10, 2007

Democracia partidista

Queridos amigos,

me van a perdonar, pero anoche estuve hablando en una radio a las 2.45 horas AM y, claro, todo no se puede. Cosas del estrellato mediático que me caracteriza, ya saben. A veces estoy un poco cansado de decir siempre lo mismo, lo que ustedes pueden comprender perfectamente bien, porque, en el fondo, soy parte de una gran cadena de montaje y mi cometido es ajustar la misma tuerca una y otra vez en coches distintos, pero iguales, hasta que se me disloque la muñeca.

Así que no he tenido tiempo esta mañana de escribir mi chorradilla, pero como veo que hay mucha gente que se está animando a entrar, casi me siento obligado a ofrecerles esta explicación.

Una de las cosas que suelo decir en la radio, digamos que forma parte del mismo giro de muñeca para ajustar la misma tuerca, es que me sorprende lo lejos que están nuestros representantes de la realidad, que parece que viven en una verdad distinta, más elevada, que no toca el suelo, que no se enfanga, que no percibe los problemas reales de las personas que les han elegido y para las que legislan.

Me sorprendió el otro día un diputado socialista, bastante conocido, con quien tuve la suerte de compartir un ron y un cigarrillo en un estanco y que no sabía, no tenía ni idea, que la ley que han aprobado en el Parlamento prohíbe fumar en los estancos...

-- ¡Ah! ¿Sí? –preguntó muy extrañado, como quien dice “pues menuda gilipollez”. El estanquero, que es mi estanquero de cabezazo (de lo que me río con él), le dijo que él se iba a fumar al restaurante de enfrente y el dueño del restaurante, a comer al estanco.
-- Pues sí -le contesté yo, tratando de aguantarme la risa-, y muchas otras cosas sin sentido.
-- Mientras no me hagáis una foto –respondió antes de dar una profunda calada a un Marlboro.
-- Tentado estoy –le dije. Pero, por supuesto, yo no hago ese tipo de guarradas a la gente-. Pero las leyes son para todos y, en primer lugar, para quien las aprueba-. Claro que yo, tan delincuente como él, estaba apurando la toba de un delicioso Romeo y Julieta Escudos.

Así es el sistema. Este señor, que me representa da su voto para la aprobación de una ley que ni siquiera se ha leído. Y el problema no es exclusivamente de este hombre que, por otro lado, estuvo más majo que las pesetas, que allí se dieron nombres de políticos de primerísima fila del PP, del PSOE y de algún otro partido más pequeño, pero que formaba parte de la Comisión de Sanidad del Congreso (lo que es más grave), que tampoco tenían ni idea de lo que estaba prohibido y de lo que no.

No piensen que el tema de hoy es el tabaco. No lo es. El tema es el sistema. Lo que sucede con esta ley, pasa con todas las demás, con otras mucho más importantes. Conclusión: la democracia partidista no es una verdadera democracia... ¿No creen? ¿Ustedes votan a partidos, a ideas, a programas electorales o a partidos?

X. Bea-Murguía (hoy he quedado con Rafael Reig, así que, supongo, mañana tendré tema del bueno, bueno para contar).

Aquí les dejo un temita pastelón de la apestosa serie "Anatomía de Grey", que le dedico a mi señora.

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viernes, junio 08, 2007

Hay una casita blanca muy bonita en Ciempozuelos


Queridos amigos:

ayer triunfé, una vez más con rotundidad y lluvia de sostenes, en Antena 3 de Televisión Basura, en un programa ciertamente lamentable, del que estuve a puntito de huir, que considera como...

-- Y ahora... ¡UNA FANTÁSTICA NOTICIA! El niño Yeremi Vargas...

...y parece que va a decir que lo han encontrado vivo, pero no. La fantástica noticia es que un capullo aburrido ha hecho una página web sobre el niño para... No sé... ¿Para qué? Para nada de nada. La línea del programa, que lleva el nombre de "Los más buscados", en A3TVB, producido por Paco Lobatón, es amarillismo disfrazado de ONG-Servicio Público. La peor clase.

Así que triunfé, como les he dicho, como triunfaría una gogó en un geriátrico, y después me llevaron a la oficina en un Peugeot 407 SW exactamente igual (salvo porque tenía el volante al lado correcto del coche y lo de correcto lo digo conscientemente), hasta del mismo color, que el que alquilamos en mi viaje por Escocia, con Rodrigo y con Cristóbal, en marzo. Una sonrisa beatífica y zapateril se apoderó de mi boca cuando entré en el coche y me pareció ver el paisaje de Escocia pegado en las ventanillas. Tuve que refrenarme, porque el conductor no habría entendido que le dijera: "Cuidado con el bordillo, que vamos por el pasto, esto no es Nascar, a la derecha y por la izquierda, vamos al castillo de Torrelodones..."

Este precioso flashback se vio interrumpido por el ferretero, un señor que fue al programa a denunciar que "una señorita, y perdonen que yo no hago distingos de género, pero era del género femenino, me robó un cazo aprovechando su fisiología". La primera vez que el ferretero lo dijo, en la entrevista previa al programa, el presentador, Albert Castillón, le preguntó:

-- ¿Sería un cazo grande?
-- O unas tetas pequeñas -dije yo, aunque nadie me había dado pie. Sin duda, Albert estaba proyectando un destete prematuro. Esto también lo dije. Lo que no dije es que "aprovechando su fisiología" lo entendía yo como que había ido al baño a esconderse el cazo en las tetas. Luego el ferretero lo soltó asín, tal cual, en directo. Albert le podría haber corregido el lapsus, pero no. Da más audiencia que el ferretero no sepa distinguir fisiología de fisionomía.

Entonces estaba yo rememorando Escocia cuando entró el ferretero en el coche a joderme el flashback y a contarme un montón de cosas muy mareantes, sin una biodramina a mano ni nada, todo a raíz de que mi intervención le había gustado mucho y que él fumaba en la tienda y "que me denuncien si tienen huevos" que él era supercampeón de pesca submarina y su abuela tiene una moto y muchas más cosas que jamás pensé que una persona fuera capaz de meter en un discurso de menos de un cuarto de hora. Sorprendente capacidad.

En la entrada de la M30 por la N-I, yo llevaba diez minutos mirándole a la gafas de sol (que no se quitó para hablar conmigo), pero sin escucharle, pensando en el castillo de Eilean-Donan, como una cobra encantada por el hilo de su áspero tono de voz, cuando dijo...

-- ...nos siguen.
-- ¿Quién nos sigue? -pregunté sacudiéndome el ensalmo.
-- La Guardia Civil.

Miré atrás pero no vi a nadie. Se ve que la Guardia Civil es muy discreta siguiendo a ferreteros.

-- ¿Por qué nos sigue la Guardia Civil?
-- Coño, por lo que te he dicho -que yo no había escuchado-. Porque estoy amenazado por esos tolerantes.
-- ¿Qué tolerantes? ¿Los del Leroy Merlin?

Esto le hizo mucha gracia, pero se refería a ETA, lo que, al principio, no me hizo gracia a mí. ¿Qué coño hago yo en un coche con un tío amenazado por ETA? Volví a mirar atrás y no vi nada y si había Guardia Civil, el conductor del Peugeot estaba haciendo lo posible por perderlos. Después miré bien al ferretero y pensé: "¡Pobre hombre!" y se me pasó el susto.

-- ¿Dónde les dejo? -nos preguntó el conductor.
-- A mí por Avenida de América -le contesté-. Y a este señor me lo lleva a Cienpozuelos, a una casita que hay allí muy bonita donde le van a tratar a cuerpo de rey y va a estar a salvo de los malos que le persiguen.

X. Bea-Murguía en viernes.

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jueves, mayo 31, 2007

Día Mundial Sin Tabaco

Queridos amigos:

ustedes sabrán disculparme en un día como hoy, que ando escuchando tonterías por la radio de gente que tiene intereses creados y que, encima, tengo que morderme la lengua...

Mi pregunta es...

¿Cuándo instaurarán, la OMS, la ONU, la UE, la OTAN, la SEATO o quien sea competente en la materia, el Día Mundial sin Pesados que me digan lo que tengo que hacer con mi vida?

Reflexionen.

Estoy muy ocupado.

X. Bea-Murguía (FUMADOR)

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jueves, mayo 24, 2007

Descalzo por Estocolmo con mi cuñao


Queridos amigos:

si van a Estocolmo, háganme caso, lleven calcetines nuevos. Nada de tomates a lo Paul Wolfowitz que les pueden sacar los colores. Los suecos tienen por costumbre descalzarse al llegar a una casa, propia o ajena. Dejan los zapatos en la puerta, bajo el perchero, con toda la normalidad del mundo, como si lo llevaran haciendo siglos (probablemente eso es lo que pasa) y entran sin hacer ruido.

Ahora entiendo que los extranjeros se descalcen por todas partes. En España, no tenemos esta costumbre, que podría no ser bien recibida, además, en según qué casa, pero, por supuesto, hay tantas maneras como países y yo no pretendo decir que lo nuestro es mejor. Ni mucho menos. Digo que es distinto y que estas cosas a mí me llaman la atención. En Estocolmo he asumido que estoy en casa ajena y me he comportado como si fuera sueco de toda la vida, como un Alfredo Landa enamorado de las suecas, y mis zapatos se han desprendido del pie con la facilidad de los zuecos, lo que, por cierto, como trataré de contar, casi me cuesta un buen resfriado. En Estocolmo, en definitiva, he desayunado Kaviar y me he hecho el sueco.

Aunque en Suecia en las bodas no se reparten puros, le dije a Peter, el novio, y él se mostró completamente de acuerdo, que toda buena costumbre tuvo una primera vez. Así que llevé una caja de puros, muy ricos, muy sanos, para la boda. Me tocó, encantado, asumir otra costumbre sueca: la de los discursos en las bodas. Fui invitado por el hermano del novio, Thomas, a hablar de los puros o a decir lo que quisiera, así que me puse de pie (aún no estaba descalzo, que conste, que las costumbres suecas se asumen pero de una en una) y solté mi discurso, en inglés, breve e improvisado, dedicado a Peter y a Charlotta, y que provocó en los invitados la habitual reacción de lluvia de ropa interior femenina. Es mi natural charm. Cuando me senté en mi sitio, como mi hijo Rodrigo había visto que la gente se había reído con mi discurso, vino y me soltó un...

-- Papá, ¿ya has estado diciendo tonterías?
-- Sí, hijo, ya sabes.

Entre las tonterías que improvisé (nada de valor ni técnico sobre puros, no se vayan a pensar que me hice el listo... De eso nada), les dije que había traído aquellos puros, pero que eran muy malos para la salud, que no se los recomendaba. Esto hizo mucha gracia, porque, claro, en ese momento yo no caí en lo malo para la salud que, verdaderamente, puede llegar a ser fumar un puro en una boda sueca por la noche... en la calle.

Los suecos son, por lo menos los que yo he conocido, gente tan absolutamente amable y cordial como lo fue Sofía, la encantadora editora y modelo que me sentaron al lado en la boda (desde aquí siento su envidia y no me extraña: es para tenerla) que me tradujo los discursos y las canciones. Lo digo porque no hubo un solo fumador de puros que, en la solidaridad del frío nocturno, obviara acercarse a mí y decirme: "Buen discurso. Buen puro".

Entre los que se acercaron a alabar el puro, Jonas, un sueco enamorado de Cuba y de los habanos que estaba sentado en mi mesa. Esto ya se lo contaré, porque no es una casualidad.

La fiesta terminó a la una de la madrugada y tanto mi cuñado Diego como yo estabamos más por seguirla que por irnos a la cama, como era intención de nuestras mujeres (la mía se había marchado a la cama hacía un par de horas), así que, aunque estábamos dispuestos a conocer Estocolmo de noche por nuestra cuenta si fuera necesario, pedimos voluntarios para seguir la juerga.

Sería un poco largo explicarlo y no aportaría mucho a la historia: fuimos invitados a casa de Jonas a seguir la fiesta. Encantados. Llevamos a la suegra de Peter, a mi cuñada Wenneke y los regalos a casa, donde todo llegó intacto... jeje... Bueno... Todo, todo, no. Cogimos un taxi, que conducía un argentino, y nos plantamos en casa de Jonas.

Al entrar, nos descalzamos. Yo tenía un tomate en el calcetín, pero en la planta del pie, donde no se ve (menos mal). Eran más de las dos de la mañana. Estaba empezando a clarear la noche. Amanecería en poco más de una hora. Jonas nos ofreció un manhattan.

-- ¿Qué es un manhattan?- además de una isla, claro.
-- Un whisky con Martini Rosso y angostura... Está muy bueno. ¿Quieres probarlo?
-- Vale -le dije y me acordé del martini seco de Buñuel-. Pero pónmelo sin angostura y sin Martini Rosso- y, luego, ante la cara de asombro de Jonas y las risas de los demás, añadí-. Es una broma- y traté de explicarlo, pero fue inútil: no sabían quién era Buñuel... Sólo conocían a Pedro Almorrana. Nadie es perfecto.

Aún más amable todavía, Jonas me honró con un Montecristo nº2 que casi me arranco y le doy un beso en la calva. Fui a encendérmelo, pero en Estocolmo, a las dos y media de la mañana, se fuma uno un Montecristo del dos en la terraza... Así... Descalcito... Con mi tomatito en la planta del pie... No estaba ni en mi casa ni en mi país y, por supuesto, acepté la amable invitación de Jonas y me salí a fumar con él, hasta que ya no pude aguantar la quemazón fría de las baldosas de la terraza en los pies (sobre todo en el circulito del tomate). Eran las tres y media de la mañana y ya era de día.

Yo tenía los pies helados y Diego, hipo, así que, después de un discurso contra Gaudí (con el que yo no me mostré de acuerdo) decidimos irnos. Dimos las gracias al anfitrión y Jesper y Cecilia se ofrecieron a llevarnos a casa. Además, Diego andaba agobiado porque su truco infalible contra el hipo no le había funcionado y, ya se sabe, eso da mal rollo.

-- Te parecerá raro -me dijo mientras se llenaba la boca de líquido, doblaba el tronco, como si quisiera tocarse los pies descalzos con la punta de la nariz, y tragaba - pero a mí se me pasa así.
-- Raro, no, lo que me parece es que podría llegar a ser peligroso para tu integridad que te entrara hipo según dónde estés... Pero, vamos, por lo demás, creo que deberías intentarlo con agua en vez de con un manhattan.

X. Bea-Stockholm (HIP... HIP... HIP...)

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viernes, mayo 04, 2007

De ciencia fricción


Queridos amigos:

perdonen que les hable de tabaco. No es mi tema preferido para este blog, ya lo saben, pero me da pie a una reflexión profunda que me gustaría hacer (intentaré sujetarme el esfínter). Hay otros temas con los que podría rellenar tratados y tratados del mal gusto, como las listas de HB o la pelea por la foto de la T4... ¡Qué ignorantes! Si la T4 es tan grande que caben todos los egos (excepto si van Luis María Anson de la Real Academia o Sánchez Drayó). No pelearse, que es poco fino. Podría escribir sobre la patraña que se sacó de debajo del peluquín Anson y que ha dado la vuelta al mundo en Internet, pero no pienso decir más que esto: pfffffffffffffffffffffffffffffffff (es una ventosidad de mi flor). Bueno, y también quiero señalar que me ha llamado mucho la atención lo bien que maneja la terminología franquista. De maravilla. Como si fuera el inspirador de la propaganda... Hablando de propaganda, otro tema bueno sería el programa especial que ayer presentó Gabil-hondo en Cuatro, inspirador del buen rollo político y la convivencia, bajo el título: "Juicio del 11-M: la derrota de los embusteros". Luego dicen que el que crispa es el PP.

Hoy, tabaco. Lo siento.

Ustedes, los que no fuman, no lo entienden, pero desde que esta puta ley entró en vigor, quedarse sin tabaco a las doce de la noche es una faena, porque como están tratando de impedir que los menores compren cigarrillos, ya no se vende en casi ningún sitio. Han hecho lo único que saben hacer: prohibir. ¿Dónde han quedado las proclamas imaginativas de mayo del 68? En las inspiraciones hediondas de los azulejos de los váteres públicos. Ahí aún se puede leer: "La imaginación al poder".

No les vale con lo del mandito de las máquinas que, para qué engañarnos, es el chocolate del loro. Cuando el local está hasta la bandera, el camarero, ni mira. Yo, como soy así de puñetero, me pongo el DNI en la boca para pedir que me activen la máquina. Siempre me dicen:

-- ¡No hace falta, hombre!

A lo que yo contesto:

-- ¿N0 me estará usted poniendo años? Siempre me han dicho que aparento 16.

Las gasolineras, que eran el recurso fetén, ahora son cardiosaludables. Dan ganas de ir allí a respirar aire puro. Ni alcohol ni tabaco... ¡Eso es salud! Pero los fumadores, que tenemos un noséqué atávico, algo que nos tira al error, aún acudimos como con flores a María con la esperanza de encontrar...

Cajones vacíos.

Perdón, no. Vacíos lo que se dice vacíos no están, que ahora el sitio que antes ocupaba el tabaco, como si las gasolineras le quisieran hacer la competencia a los bazares chinos, se ha llenado de toda clase de porquerías fraudulentas, linternas autorecargables, pilas, barajas de cartas y... y... ¿Y eso qué es? ¿"Competencia anal 2"? ¿"Lamerte tenía un precio"? ¿"El sí lento de las corderas"?

¡AH NIMALITO! ¡Películas de ciencia fricción! En serio: ¿alguno de ustedes compraría una peli porno en la gasolinera? Es algo que, si se piensa fríamente, hace pedazos el mito de los profilácticos en la farmacia del barrio. ¿Cómo sería?

-- Hola. 40 euros de diésel en la seis... Estos chicles... Una linterna autorecargable y... dameunadesas.
-- ¿Una baraja?
-- No... No... Eh... A la derecha -y, mientras, detrás de ti, la cola se va haciendo más grande (quiero decir la fila).

Entiéndanme. No tengo nada contra el porno, aunque no es de mi gusto creo en su función de lenitivo social. A mí, en cuestiones de erotismo, una sútil insinuación me parece mucho mejor que cualquier ejercicio gimnástico explícito que resulta agotador y más cansino que un primer plano de la vitrina de una charcutería. En cuestiones sexuales, casi prefiero los documenales de La 2, a los que mi tío Carlos Urgoiti (que hoy, precisamente hoy, cumpliría años) llamaba "Los animalitos follando".

Un ejercicio de observación atenta que cualquier político podría hacer (y no hace): ¿a cuántos menores de edad ha impedido esta ley que compren tabaco? Nuestra democracia empieza a ser así de mierdera en estas cuestiones que, en principio, no nos parecen importantes, pero que denotan el alto grado de esquizofrenia política que nuestros gobernantes están alcanzando: su alejamiento de la realidad en dirección a una verdad paralela e inexistente es estalinismo puro. Hay por qué preocuparse. Por lo menos, yo estoy preocupado.

X. Bea-Murguía (venga, a hacernos la foto en la T4... Pero fumando)

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miércoles, enero 24, 2007

Cada cosa por su nombre

Queridos amigos:

me han pedido que dé mi opinión sobre la proliferación de bandas... Perdón, que no me acordaba de que no se les puede llamar banda, que es despectivo, como tampoco se puede decir que son pandilleros. Esto es incorrecto... Déjenme que reflexione un poco más sobre el asunto...

No puedo. Me ha salido un grano en el culo que me parece que voy a pedir la baja. ¡No encuentro postura, coño! ¿De qué se ríen? ¿A ustedes no les ha pasado nunca? ¿Se dan cuenta? Un grano en el culo nunca sale en un sitio que no moleste. El mío es un estratega, el muy cabrón. El Napoleón de los forúnculos, el Zorro del Desierto de mis posaderas, que se ha emboscado en mi carrillo derecho, a escasos centímetros de la cesura que me divide en dos como un romance, y me tiene rodeado. Está creciendo aún. Anoche, al acostarme, me pidió que le remetiera las mantas. Me parece que me voy a rendir...

Decía que me han pedido que opine sobre la proliferación de ese grano en el culo social que son las... las... ¿Cuchipandis? ¿Es correcto denominarlas cuchipandis? Pues eso, Cuchipandis de Latin Kings. Y lo cierto es que no tengo una opinión muy definida. Todos en la juventud hemos sido rebeldes sin causa, hemos vestido de forma estrafalaria para nuestros mayores... Bueno, yo no, pero ¡en mi instituto había cada uno!. En principio, me parece que llevar esa ropa bruñida y de coloricos, un poco crecedera, como si la acabaran de heredar de su hermano mayor, es una horterada mayúscula. Es una opinión muy subjetiva, claro, porque todas las horteradas merecen el mismo respeto, sin tener en cuenta el estrato social. Por ejemplo, ¿qué son los Beckham? Un par de horteras con American Express Platinium.

Esta rebeldía sin causa se manifiesta, como fenómeno puramente adolescente que es, metiendo cuatro cuchilladas a un tío. ¿Quién de ustedes, en su adolescencia, sumida en el torbellino atrapador de una tribu urbana, no le ha metido cinco o seis cuchilladas a alguien? Si es que somos unos hipócritas. El que esté libre de pecado, que pegue la primera navajada.

Encuentro que es una contradicción bastante común en nuestra Españñññña lo mucho que criticamos a Estados Unidos mientras que, por el otro lado, aceptamos y tratamos de absorber lo peor de allí. A mí, particularmente, cuando me cruzo en mi pueblo con dos pavos vestidos de malotes del Bronx (por aquí hay algunos que van disfrazados de Latin King y no todos son iberoamericanos) me entra la risa. Creo que ya lo dije una vez, pero lo repito: esa indumentaria, propia de una raza urbana norteamericana, me choca como le extrañaría a un neoyorquino ver a unos negros de Harlem vestidos de lagarterana. Pero, en fin, esto es ad libitum.

Puede que alguno de ustedes se sienta ofendido por lo que me dispongo a decir, pero lo voy a soltar igualmente por dos razones: en este blog todo el mundo dice lo que le da la gana porque hay derecho total de réplica y mi intención, al expresar mis opiniones, nunca es, en ningún caso, ofender a nadie.

Ahí va.

Si aceptan ustedes que el hip-hop es música,
si aceptan ustedes que los Latin King son una asociación cultural,
por la misma regla de tres,
acepten que mi pene es el obelisco de la Place de la Concorde.

Por otro lado, la teoría de la circularidad de la información reza que un fenómeno social se alimenta y engorda gracias a la difusión mediática de sus proezas. Los Latin Kings son en función de que se hable de ellos en los medios. No estoy proponiendo un acto de autocensura, ni mucho menos, pero arrancar ese halo heroíco de rebeldía adolescente que rezuma de las informaciones que se dan sobre ellos, hablar de los Latin Kings como lo que son, delincuentes juveniles, mafiosos, navajeros y traficantes de medio pelo, ayudaría más a erradicar el fenómeno que declararlos Asociación Cultural y Deportiva de los Reyes Latinos.

Creo que dar a cada cosa su nombre exacto ayuda a localizar, diagnosticar, tratar y curar una enfermedad social que es como un grano en el culo. Aunque a lo mejor me equivoco. A lo mejor es más práctico aprender a sentarte apartando el glúteo derecho para no acordarte de que tienes un grano en el culo.

X.Bea-Murguía (a partir de ahora, me podéis llamar Obélix)

PEQUEÑO EPÍLOGO DRAMATIZADO AÑADIDO A LAS 9.00 AM

En atención primaria.

BEA-MURGUíA: Buenas.
DRA. Sch: Buenas. A ver. ¿Qué le pasa?
BM: Verá... Me ha salido un algo en cierta parte.
DSch: ¡Ah! ¿Ha pensado en montarle una asociación cultural?
BM: Pues no, la verdad. No se me había ocurrido. (Y para sí) Asociación Cultural del Grano del Culo. No suena mal.
DSch: ¿Fuma?
BM: Sí.
DSch: Muy mal. Deje de fumar. ¡SIGUIENTE!

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