viernes, octubre 24, 2008

¿Quién dijo que la química no puede ser una "materia poética"?

Los físicos y los químicos tienen por objeto de estudio algo tan poco poético como la materia. Los físicos analizan los estados en los que se presenta y los cambios que experimentan con la energía, mientras que los químicos se ocupan de las transformaciones que sufre al reaccionar entre sí o con las diferentes fuentes de la energía.

La materia está constituida por átomos -que etimológicamente, significa sin partes, es decir, indivisibles-, nunca la etimología engañó tanto porque éstos, a su vez, están formados por protones y neutrones (en el núcleo) y electrones (fuera del núcleo). El número de protones (Z) es la propiedad más importante de la materia.

En realidad, lo que diferencia unos elementos químicos de otros es el número de protones, neutrones y electrones. Así, si introducimos mercurio (Hg, Z=80) en un acelerador de partículas y hacemos que su núcleo emita (pierda) un neutrón junto con otras partículas podríamos obtener oro (Au, Z=79): el gran sueño de los alquimistas de todos los tiempos; aunque utilizar un acelerador de partículas, con el gasto de energía que hace falta para utilizarlo, no resulta un método demasiado rentable para producir oro, al menos en la actualidad...

Cuentan los físicos y los astrónomos, que justo después de formarse el Universo, justo tras el Big-Bang, prácticamente el único elemento que había en el Universo, y sigue siendo con mucho el más abundante, era el hidrógeno (H, Z=1). El más sencillo de los elementos químicos, con un solo electrón girando alrededor de su núcleo.

Debido a la gravedad, la materia se fue condensando en grandes masas, que se fueron compactando cada vez más hasta formar estrellas, donde, debido a la enorme presión de la inmensa cantidad de materia que hay en ellas, se iniciaron los fenómenos físico-químicos que producen la energía del sol, una estrella más en el universo, las reacciones nucleares de fusión que van convirtiendo el hidrógeno en helio (He, Z=2).

El sol, dentro de muchos millones de años, agotará su hidrógeno y morirá, sencillamente se convertirá en una gigante roja y se apagará. Pero las estrellas más grandes del universo, debido a que la presión de la materia es aún mayor, mantienen las reacciones de fusión cuando el hidrógeno se ha agotado, generándose otros elementos más complejos como: carbono (C, Z=6), nitrógeno (N, Z=7), oxígeno (O, Z=8), calcio (Ca, Z=20) y hierro (Fe, Z=26).

Finalmente, las reacciones son tan violentas que la estrella -si fuera suficientemente masiva, suficientemente grande- se colapsa y estalla, en lo que se llama una nova o supernova, esparciendo la materia transformada por el universo. Esa materia más pesada se reunió a su vez dando lugar a la formación de los planetas, entre ellos, la Tierra y originando, transcurridos muchos millones de años, la vida, es decir, a nosotros.

Los físicos y los químicos cuentan que la materia-energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma y que todos los átomos de los que estamos hechos, el calcio de nuestros huesos, el carbono de nuestra piel o el hierro de nuestra sangre, esos mismos átomos, se formaron, hace millones de años en las estrellas. Por lo tanto podemos decir que, en realidad, todos nosotros estamos hechos de polvo de estrellas.

Luis Blanco Urgoiti

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viernes, febrero 01, 2008

Que veo: "El mundo en portada"


Queridos amigos,

ante todo, hoy es el cumpleaños de mi hermano Luis, 37 faros ya, así que procedan a felicitarle al hombre y a darle aliento, que últimamente anda corriendo de un lado a otro, más ocupado que el baño de un prostático. Muchas felicidades, Lutxo. Besos.

Aunque de sobra saben que soy ceporro y me voy a la cama con Casimiro (o sin ella), la mayor parte de los días, cuando ya he repartido la morfina entre la tropilla y estoy tranquilo, me gusta ver "El mundo en portada", programa que mucho les recomiendo, en Veo TV (la tele de "El Mundo") que lleva con impresionante buena mano mi amigo Rafael Martínez Simancas.

Es un completo repaso a la actualidad del día, aderezado con una tertulia ecuánime, variada y llena de opiniones de todos los colores, que Rafa administra a la perfección apagando cualquier conato de discurso encendido: retira y distribuye la palabra como un croupier del debate. Lo hace francamente bien. Eso sin contar el mohín presumidote que lanza cuando da paso a la publicidad. Es bueno Rafa y, además, da bien en cámara. Un punto más para "El Mundo".

El programa es de lunes a viernes, a partir de las 22.00 horas, en Veo Tv. Yo procuro verlo, aunque confieso que, en ocasiones, el cansancio me puede (madrugo mucho) y sucumbo para, después, despertarme hecho una madeja ora con el impresionante anuncio del Jes Extender, aparato de tortura medieval que, aplicado al pene, te convierte la panetela en una julieta nº2 (lo alarga y engorda), ora con un culebrón sudamericano que es igual de malo que el resto de su clase, oígame Luis Alfredo, pero en este sobreactúan de mala manera haciendo como que follan con musiquilla de ascensor de fondo, ella desnuda y en éxtasis, él con los calcetines puestos. Es precioso. En ese momento, aturdido, pensando que no debe de haber nada en el mundo más doloroso que un éxtasis orgásmico ininterrumpido durante más de media hora, sin más sensibilidad en el cuerpo que para el dolor de espalda, me voy al colecho.

La semana pasada, o hace dos, el programa parecía una extensión de H.Wells & X.Bea-Murguía: Rafa, David Torres, Antonio Miguel Carmona y, cuando entra la sección en la que se habla de tráfico, me aparece un total del Frutero hablando (demostrando que es capaz de hacerlo en serio) de algo que no era la II Guerra Mundial. Me descojoné de risa. Es bueno el Frutero. Muy bueno. Un besamanos para él.

Casualidad, o no, comí con Rafa, Torres y Carmona al día siguiente. Nos fumamos un Ramón Allones Specially Selected que estaba delicioso y, con mucho cariño, les señalé que, según mi modesta forma de verlo, en un plató de televisión uno no puede repanchingarse en el sillón ni cruzar las piernas si se llevan puestas unas botas de monte y unos calcetines de ascender al Nanga Parbat, porque la gente no le toma en serio por muy sesudas y bien fundamentadas que sean las opiniones de uno. Y no es que yo sea el gran Gatsby, ni mucho menos, pero hay ocasiones en las que hay obligación de esmerarse en el aspecto y la forma de vestir para que ese envoltorio, y es así por desgracia, dote de mayor solidez a las opiniones y a la mucha ciencia que atesoran mis amigos.

Me dieron la razón. Claro. La tengo. El hábito, para los demás, sí hace al fraile.

Nada más reincorporarme al trabajo del permiso de paternidad, aparecí un miércoles en mi trabajo con pantalones holgados de pernera recogida, camiseta amarilla de frikie del buceo, jersey pelotillero de cremallera, calcetines de rayas naranjas y azules y esas zapatillas negras que todo el que me conoce cree que son las únicas que tengo, porque voy tan cómodo con ellas que no me pongo otra cosa.

-- Vamos -me dijo mi jefe.
-- ¿Adónde? -pregunté en fuera de juego.
-- Tenemos una reunión.
-- Joder -pensé.

Reunión al más alto nivel que no estaba apuntada en mi PDA y, por tanto, no existía.

-- No te preocupes por tus pintas -me tranquilizó-. Pareces un creativo guarrete de una agencia de publicidad. Hasta nos viene bien.

Iba disfrazado de pordiosero para pedir en la puerta de la Iglesia y me sentí incómodo, sojuzgado, toda la reunión, como si hubiera acudido a ella vestido o, lo que es peor, como si se me hubieran caído los pantalones evidenciando mi Jes Extender recién estrenado. Entiéndanme: a mí me importa tres narices cómo vista la peña, pero sé que a aquellos yuppies del marketing, del target y del product management assistant deputy con los que me reuní no piensan igual que yo.
Usted ¿con qué atuendo va al curro? ¿Cree que es importante o no? ¿Cómo se sentiría si fuera, por ejemplo, con jersey a una cena de trabajo y resultara que todos los demás van encorbatados? Hagamos terapia de grupo.
X. Bea-Murguía (tenía un par de anécdotas que contar, pero me las dejaré para otro día).

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lunes, octubre 29, 2007

La Paff

Queridos amigos:

hace un par de semanas que tengo la intención de recomendarles un libro, para que no todo en este blog sean gilipolleces. Sin embargo hoy no va a ser el día. No iba a serlo, de ninguna manera, porque resulta que hoy hace 41 años que mis padres se casaron. Tiene mérito, ¿verdad? Felicidades Luis, Begoña y muchos años más. ¡41 años! ¡Tela! Felicítenles, coño, no se corten. Y denle ánimos a mi madre, además, que se ha roto el hombro la pobre mujer practicando endurance y salto de gato hidráulico. O, más bien, NO salto de gato de hidráulico.

La vida es extrañamente circular (y un poco transparente, pero al estilo de Bergson, ¿no les parece?). Muy a mi pesar, como lo leen, hoy me he acordado de las bodas de plata de mis padres, que celebramos con el incomparable decorado de fondo del edificio de traumatología del hospital La Paz porque a mi hermano Luis le dio por quedarse tetrapléjico. De esa celebración familiar, probablemente más sincera y cálida que si hubiera habido reboda y rebanquete, recuerdo sobre todo la amargura disimulada entre forzados ánimos. Estábamos todos bien jodidos, sobre todo Luis, claro, al que los médicos le había practicado un agujero en cada sien con un taladro de forma que pudieran colocarle una polea y colgarle de la chola unos cuantos kilos para desencajarle las cervicales que se le habían empotrado unas en otras como en una colisión múltiple de autopista de dibujos animados. Con la cabeza que tiene mi hermano, se pueden imaginar, anduvieron como locos buscando pesas de entre 30 y 40 kilos (¡somos de Bilbao o de dónde somos, Lutxo!). Si hubiera podido mover el cuello, Luis habría imitado a Frankenstein cultivando el esternocleidomastoideo en un gimnasio.

Hoy, fumándome mi último Lucky bajo la ventana donde celebramos aquellas bodas de plata, lo he recordado todo. Ya ven. ¿Es bergsoniano o no? ¿Por qué cojones en La Paz no hay un puto sitio donde comprar tabaco? Mis padres nos regalaron una cruz de oro a cada hermano con la inscripción "Begoña-Luis 29 X 91". Llevo su fe colgada del cuello desde entonces. Después se produjo el milagro del diagnóstico erróneo (o quizá fuera antes, no lo sé). Mi padre le hizo cosquillas en los pies y Luis dijo que lo había notado. Habría dado yo mis dos piernas por ver sus caras en ese instante. Mi hermano ha vuelto a andar... Al fútbol, juega como Julio Pamplinas, pero camina, curra, hace una vida normal (si acaso a practicar la abogacía en Bilbao se le puede llamar hacer una vida normal), tiene una hija preciosa (mi sobrina Paula). Nos damos con un canto en los dientes: no había sección de médula, aunque, al principio, sí se la diagnosticaran. De todas formas, unos meses paralizado de cuello para abajo y haciéndote a la idea de que te vas a quedar para siempre postrado en la cama es un trago que mi hermano se comió él solito. Es fuerte el tío: no le dio ni medio argumento a Amenábar para otro bodrio.

Fui un poco cobardica en todo este asunto. Lo reconozco. Soy fácilmente impresionable. Te quiero, Luis.

¿Qué hacía yo en La Paz ayer fumándome un Lucky? Pues que mi mujer, Beatriz, embarazada como está de 31 semanas, estuvo ayer en IFEMA todo el día supuestamente currando, pero yo creo que anduvo montando en el toro mecánico, porque se fue de piños al suelo y la tuvieron que llevar en ambulancia a La Paz (La Paff) con el brazo derecho colgando inerte como si sólo fuera un pellejo sin relleno. Una preciosa luxación de codo que, en la víspera del aniversario de boda de mis padres, me ha llevado a traumatología de La Paz a sentir empatía por su gesto dolorido (no puede tomar calmantes), por la media hora larga regada de gemidos sordos que nos han tenido esperando de pie hasta que una celadora se ha apiadado de ella, por el grito inhumano que ha salido de la consulta 2 como la onda expansiva del dolor cuando le han puesto el brazo en su sitio. Se me han saltado las lágrimas.

Estamos bien todos. Inundados de recuerdos, pero bien. A Ana, mi hija por llegar, no le ha pasado nada. Es más, parece que tenía ganas de cachondeo. Ahora estoy hecho polvo, reflexionando sobre si debemos o no demandar a la ginecóloga por incompetente: nadie nos había dicho que las embarazadas no pueden montar en el toro mecánico.

Un putadón de narices. Riámosnos.

X. Bea-Murguía (¡qué cuento tienen las embarazadas, coño!).

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miércoles, septiembre 19, 2007

Dios no ha muerto: será juzgado en rebeldía

Queridos amigos,

aquí le ven: se llama Ernie Chambers y, aunque tiene pinta de profeta negro del Midwest en la Consagración, es miembro del senado de Nebraska, Estados Unidos, desde 1970. ¡De Nebraska! ¡Nada menos! Mil pavos al que me diga ya, sin mirarlo en Google, la capital de Nebraska... Mitxu, Luis, los petetes no pueden jugar. Esto es un concurso para gente normal, personas que a los 14 años optaban por el "Interviú" o el "Superpop" y descartaban pasar la tarde estudiándose el atlas mundial.

Si buscan en Google "Historia de Nebraska", comprobarán que el ordenador responde: "¿A quién coño le interesa?". Para que vean que Nebraska es, probablemente, el lugar más anodino de la tierra: una preciosa llanura para el estudio de la reproducción senil de los búfalos o para un suicidio colectivo. Dice Wikipedia "También cabe destacar que unos (SIC) de los eslogan de este estado es "The Good Life" (La Buena Vida) refiriéndose a ser (SIC) un lugar donde los principios es (SIC) la familia y el entretenimiento sanos (SIC)". Tantos errores sólo cabe achacarlos a la desgana con que se escribe sobre Nebraska. ¿Y a qué se referirá con entretenimientos sanos? ¿A echar la tarde mirando por la ventana? ¿A estudiarse el atlas mundial? Cuando la gente de Nebraska quiere algo de diversión, lo que hacen es irse de Nebraska.

Seguramente ahora puedan llegar a entender por qué Ernie Chambers, miembro del senado de Nebraska desde 1970, ha decidido demandar a Dios: la razón es que se aburre. Esto es fe y lo demás son cuentos. Casi cuarenta años en el Senado de Nebraska es algo que imprime carácter. Y este tipo que se sube al estrado en camiseta Ferry no es el peor. No, señor. En Nebraska hay alguien que está mucho más aburrido que Chambers, porque un juez, cuyo nombre no ha trascendido, pero que podría ser, ¿por qué no?, Jacky Nietzsche, ha admitido a trámite la demanda. Dios no ha muerto: será juzgado en rebeldía porque, claro, Dios es omnipresente, ubicuo, está en todas partes excepto en Nebraska, de donde se fue porque es un coñazo de sitio. Ya lo dijo Carlo Levi: "Dios se paró en Iowa".

Hoy, como quiere demostrar Chambers, y este dato que he ocultado hasta ahora demuestra que no es ningún orate, en Estados Unidos se puede demandar a cualquiera: que se vayan preparando Papa Noel, el Rantoncito Pérez, el Hombre del Saco, el Coco, Bin Laden y todos los demás personajes imaginarios que existen porque Santo Tomás de Aquino se empeñó en demostrar su existencia.

X. Bea-Murguía (La capital de Nebraska es Lincoln y como ustedes no saben si lo he mirado en Google o soy tan petete como mis hermanos, mil pavos para mí. Ahora se los pido a mi señora, que es la tesorera de la casa).

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viernes, septiembre 14, 2007

Uno que se pone en las fotos

Queridos amigos,

aquí les dejo este testimonio aterrador, este documento morboso, esta prueba documental que atestigua que, efectivamente, como pueden ver, mi hermana mayor fue Caperucita Bética y mi hermano mayor, un payaso. Lo siento Luis, Bego, no me debéis dinero ni nada por el estilo, pero es justo que la verdad salga a la luz. La gente, vuestros hijos, maridos y mujeres, vuestros amigos, vuestros compañeros de trabajo y vuestra familia política, tiene derecho a saber la verdad, cruda, desnuda (vestida de payaso o de Caperucita), que, de todas maneras, siempre acaba saliendo.

El de la boina es un extra que pasaba por allí y con todo su morro, se colocó en la foto, ¡será chupacámaras! Nada tiene nada que ver con mi familia. No sabemos quién es. De hecho, si alguien lo conociera, que nos diga cómo podemos mandarle una copia de este dramático documento a sus conocidos para que sepan con qué clase de tipo se están jugando los cuartos.

Miradle, ¿cómo va a ser de nuestra familia? Con esas piernicas que tiene en forma de equis y esas bambas Victoria, que parecen una venganza materna más que el calzado que es propio de los leones. ¿Y qué me dicen de los pantalones? ¡Si parece Cachuli o Alfonso el de las Televisiones! No sé quién le vestiría así, pobre criatura, pero parece que hubieran querido tapar el escudo del Athletic por vergüenza. ¡Ay si mi abuela Mari, la "Elegante de Bilbao", lo viera!

Dos cosas positivas veo: lo de la obesidad infantil es una gilipollez como la copa de un pino, que la gordura es hermosura, salud y crecimiento y que se dejen de monsergas que se ve que el niño es orondo, rollizo, saludable y feliz. Y la txapela... ¡Ay la txapela! Hay que reconocer que el crío asomaba maneras de llevar la txapela como ha de llevarse: de medio lado, con clase, señorío y distinción.

¿Cómo será este tío 30 años después? Pues igual, pero con un puro en la mano (digo yo). Si ven por la calle a un treintañero gordo, vestido del Athletic, con la boina a medio lado y los pantalones subidos hasta las cejas, no dejen de decirle que pase por el blog a recoger este segundo detenido de feliz infancia en Murguía.

X. Bea-Murguía (y para que vean que el chaval reincide, dos platos... ¿Cómo haría la madre para meterlo en esos pantalones? Parecen los hermanos esos que cantan rumbas de Hospitalet de Llobregat, los Estepona esos).

Gonzalo, tengo una sopa caliente para ti. Hoy, sin falta, te llamo. Un abrazo.

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