O uchi gari
¡miren la hora que es! Tiene una explicación: ayer pude leer en la cama. ¿Qué les parece? A mí me supo a vuelta a casa, a lluvía en una cálida noche de verano, a encuentro inesperado con alguien querido. Mis mujeres se han ido de pingo y nos quedamos solos los machotes de la casa, así que cenamos espagueti a la carbonara (que, no es por nada, pero me salen que ya quisieran los Carbonarios) y vimos "La guerra de las galaxias". A Rodrigo le encanta. De hecho, se lo sabe todo... Puede que demasiado... Es decir... Se me está yendo un poco de las manos... A veces pienso que... ¡He creado un monstruo! y que cualquier día se me disfraza de Darth Vader y se pira a un estreno ataviado de esa guisa. ¡Está hecho un friki!
-- Papá, ¿sabes que el bombardero TIE tiene dos compuertas, una arriba y una abajo que está siempre abierta para lanzar las bombas?
Hoy quería decir algo para que me llamaran facha y creo que lo podría conseguir casi sin esfuerzo, pero me da un perezónnnnnnnn.
Voy a ponerme un café y me lo pienso.
El primer día que lo hizo, a pesar de la diferencia de peso (en la que no me pienso recrear), mi hijo me barrió con la pierna derecha y me pegué un hostión que me quedé sentado y perplejo en la, menos mal, mullida alfombra roja de su cuarto.
-- Te he hecho un o uchi gari- me dijo sonriendo victorioso.
-- Me cago en tu padre, hijo, lo que me has hecho es un moretón en el culo.
Lo ha vuelto a intentar, pero no lo ha conseguido más veces, porque ahora estoy prevenido y peso dos o tres kilos más que él. Tal vez cuatro. No más de cinco. Aquella vez ni se me pasó por la cabeza que pudiera derribarme. Se puso su traje de judo y su cinturón blanco-amarillo y le dije:
-- Hazme una demostración- todo ufano y un poco soberbio. Y eso, que me la hizo pero bien.
Desde entonces, cuando le pido que me cuente lo que aprende en judo me refiero sólo a los nombres de las técnicas y a una breve explicación de en qué consisten. Nada de práctica. Sólo teoría.
-- La práctica -le sugiero- la dejamos para el tatami.
Me tiene que repetir todos los nombres porque no me quedo con ninguno ¡y lo intento! Pero no hay manera. ¡Qué complicaditos son estos japoneses para hablar! Podrían decir "Llave del copón de la baraja" o "Te voy a hacer un nudo", pero no, ellos llaman a las cosas como una metralleta atascada "Taka taka chin pun".
-- ¿Y cómo dices que se llama esta técnica, Rodrigo?
-- Takariro magashaki- lo digo por decir algo.
-- ¡Coño que miedo! Sólo diciendo su nombre ya parece que me estás masticando los huevos.
Hace un par de meses fuimos a ver una exhibición de judo a Retortijón de Ardor, al Parque Corredor, en la que participaba Rodrigo y unos cinco millones más de niños. Había tantos niños, y todos vestidos de blanco, que mi hermana Uxía, mi mujer y yo nos pasamos todo el tiempo jugando a "¿Donde está Wally?".
Al principio, le pusieron de pareja a un chaval bajito, cinturón blanco, y mi Rodrigón, sin esforzarse, una y otra y otra vez, el o soto toshi (esto me recuerda siempre a Cutu y Manolito) y el o uchi gari y el Tokio la nuit. Después, algún profesor se dio cuenta de lo abusón que estaba siendo Rodrigo y le puso con una chica de su tamaño, cinturón amarillo, y la cosa fue bien distinta. Yo le decía a mi mujer:
-- Se está dejando, por ser caballeroso.
-- ¡No seas machista!
-- Bueno, vale. Pues se está dejando para tocarle el culo.
Lo preocupante vino después. Cuando terminaron los chavales, dos de los monitores hicieron una exhibición espectacular de llaves, revueltas, nudos y hostiones variados, que yo no veo a mi Rodrigo en el futuro haciendo esas piruetas. Igual me equivoco, como me confundí el día en que me dejó sentado en la alfombra de su cuarto. El tiempo lo dirá.
Al final, mostraron técnicas para desarmar e inmovilizar a un atracador con navaja, cuchillo samurai, palo gordo y pistolón.
Esto ya no me gustó nada. Me acordé de la lección de artes marciales de Les Luthiers: "Recuerda: no hay nada como un buen revólver". Cuando acabó, me acerqué a mi hijo y le di, creo, un buen consejo:
-- Rodrigo, si te viene un tío armado, ni se te ocurra intentar un o uchi gari de esos. Tú le das la pasta y punto. Los o uchi garis los vamos a dejar para el tatami, ¿recuerdas? ¿Vale?
Como ven, es viernes y he preferido que no me llamen facha. Buen fin de semana de todos.
X. Bea-Murguía (aaaaaaaaaaaaaataka, atakatuketetokaati)
Etiquetas: Beatriz, judo, Les Luthiers, Rodrigo, Uxía






