viernes, abril 18, 2008

O uchi gari

Queridos amigos,

¡miren la hora que es! Tiene una explicación: ayer pude leer en la cama. ¿Qué les parece? A mí me supo a vuelta a casa, a lluvía en una cálida noche de verano, a encuentro inesperado con alguien querido. Mis mujeres se han ido de pingo y nos quedamos solos los machotes de la casa, así que cenamos espagueti a la carbonara (que, no es por nada, pero me salen que ya quisieran los Carbonarios) y vimos "La guerra de las galaxias". A Rodrigo le encanta. De hecho, se lo sabe todo... Puede que demasiado... Es decir... Se me está yendo un poco de las manos... A veces pienso que... ¡He creado un monstruo! y que cualquier día se me disfraza de Darth Vader y se pira a un estreno ataviado de esa guisa. ¡Está hecho un friki!

-- Papá, ¿sabes que el bombardero TIE tiene dos compuertas, una arriba y una abajo que está siempre abierta para lanzar las bombas?

Hoy quería decir algo para que me llamaran facha y creo que lo podría conseguir casi sin esfuerzo, pero me da un perezónnnnnnnn.

Voy a ponerme un café y me lo pienso.

El primer día que lo hizo, a pesar de la diferencia de peso (en la que no me pienso recrear), mi hijo me barrió con la pierna derecha y me pegué un hostión que me quedé sentado y perplejo en la, menos mal, mullida alfombra roja de su cuarto.

-- Te he hecho un o uchi gari- me dijo sonriendo victorioso.
-- Me cago en tu padre, hijo, lo que me has hecho es un moretón en el culo.

Lo ha vuelto a intentar, pero no lo ha conseguido más veces, porque ahora estoy prevenido y peso dos o tres kilos más que él. Tal vez cuatro. No más de cinco. Aquella vez ni se me pasó por la cabeza que pudiera derribarme. Se puso su traje de judo y su cinturón blanco-amarillo y le dije:

-- Hazme una demostración- todo ufano y un poco soberbio. Y eso, que me la hizo pero bien.

Desde entonces, cuando le pido que me cuente lo que aprende en judo me refiero sólo a los nombres de las técnicas y a una breve explicación de en qué consisten. Nada de práctica. Sólo teoría.

-- La práctica -le sugiero- la dejamos para el tatami.

Me tiene que repetir todos los nombres porque no me quedo con ninguno ¡y lo intento! Pero no hay manera. ¡Qué complicaditos son estos japoneses para hablar! Podrían decir "Llave del copón de la baraja" o "Te voy a hacer un nudo", pero no, ellos llaman a las cosas como una metralleta atascada "Taka taka chin pun".

-- ¿Y cómo dices que se llama esta técnica, Rodrigo?
-- Takariro magashaki- lo digo por decir algo.
-- ¡Coño que miedo! Sólo diciendo su nombre ya parece que me estás masticando los huevos.

Hace un par de meses fuimos a ver una exhibición de judo a Retortijón de Ardor, al Parque Corredor, en la que participaba Rodrigo y unos cinco millones más de niños. Había tantos niños, y todos vestidos de blanco, que mi hermana Uxía, mi mujer y yo nos pasamos todo el tiempo jugando a "¿Donde está Wally?".



Al principio, le pusieron de pareja a un chaval bajito, cinturón blanco, y mi Rodrigón, sin esforzarse, una y otra y otra vez, el o soto toshi (esto me recuerda siempre a Cutu y Manolito) y el o uchi gari y el Tokio la nuit. Después, algún profesor se dio cuenta de lo abusón que estaba siendo Rodrigo y le puso con una chica de su tamaño, cinturón amarillo, y la cosa fue bien distinta. Yo le decía a mi mujer:

-- Se está dejando, por ser caballeroso.
-- ¡No seas machista!
-- Bueno, vale. Pues se está dejando para tocarle el culo.

Lo preocupante vino después. Cuando terminaron los chavales, dos de los monitores hicieron una exhibición espectacular de llaves, revueltas, nudos y hostiones variados, que yo no veo a mi Rodrigo en el futuro haciendo esas piruetas. Igual me equivoco, como me confundí el día en que me dejó sentado en la alfombra de su cuarto. El tiempo lo dirá.

Al final, mostraron técnicas para desarmar e inmovilizar a un atracador con navaja, cuchillo samurai, palo gordo y pistolón.

Esto ya no me gustó nada. Me acordé de la lección de artes marciales de Les Luthiers: "Recuerda: no hay nada como un buen revólver". Cuando acabó, me acerqué a mi hijo y le di, creo, un buen consejo:

-- Rodrigo, si te viene un tío armado, ni se te ocurra intentar un o uchi gari de esos. Tú le das la pasta y punto. Los o uchi garis los vamos a dejar para el tatami, ¿recuerdas? ¿Vale?

Como ven, es viernes y he preferido que no me llamen facha. Buen fin de semana de todos.

X. Bea-Murguía (aaaaaaaaaaaaaataka, atakatuketetokaati)

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jueves, abril 03, 2008

Operación cachete

Queridos amigos,

fíjense bien en esta foto y a a ver si adivinan quién soy yo...



Les doy una pistilla: es el día de mi boda (y yo no iba de blanco, que ésa es Beatriz que, como pueden ver, iba preciosa). Exacto. Yo soy el de "¿Cómo están ustedes?". Este fue mi particular Efecto 2000. La crisis de fin de milenio, aquella catástrofe informática mundial que iba a suceder que se iba a colapsar todo y, prácticamente, íbamos a volver a las cavernas (de donde algunos aún no han salido), además de que parecía que se iba a inundar Madrid, que Jesús Gil y Gil ganaría las elecciones generales, que Almodóvar haría una nueva película (perdón, genialidad inmortal del séptimo arte)... Una catástrofe total.

Bueno, pues mi Efecto 2000 es que me casé. Eso dicen, porque yo sólo me acuerdo de esta otra imagen:


Se lo pedí doble al cura (al loro a mi suegro preguntándose si no le voy a dejar un poco). Después golpeé el copón vacío contra el altar y le dije al cura: "Ponme otro. Que sea doble también". No me arrepiento de haberme casado, que no van por ahí los tiros. Sencillamente es un tipo de protagonismo que yo odio y no me hubiera importado nada no ir a mi boda, casarme por poderes o que hubieran puesto un novio hinchable o un novio automático o algo así. Todos los que vinieron me dicen siempre que en mi boda se lo pasaron genial. Yo no. Fueron 90 invitados. Si tuviera que montarla hoy, seríamos 16 de familia. Como mucho, 20 personas. 25, no más.

Todo esto sucedió hace ocho años y unos 15 kilos. Más o menos. Pero voy a la noticia que quema, quema, quema... ¿Se acuerdan de esta entrada CLIC en que ponía en la picota a mi cuñado Miguel? Jejejejejeje... Juro que cuando la escribí no sabía nada. Es mi instinto periodístico que me hace adelantarme a la noticia. Prefiero pensar que el veredicto de la Galería del reciclismo fue "Muerte" y, miren qué cosas, resulta que Uxía y Miguel se casan.

JEJEJEJEJEJEEJJEJEEJEJEJE...

El chiki chiki mola mogollón, lo bailan en la China y también en José Luis.

Me encantan las bodas en las que me siento directa y emocionalmente implicado. Las otras no. Las de compromiso las odio. Pero las bodas de mis hermanos... JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA... Diré que de la boda de mi amiga Amaya Corral de los Yunquera de toda la vida, tengo guardadito en el mejor rincón de mi tierno corazoncito, que la novia, esa novia guapa, estilosa y con zapatos verdes, después de "abrir" con Metallica el baile con su Richi, vino a buscarme para bailar conmigo el "Fly me to the moon" de Sinatra. (Muchos besos, que sois muchas para repartir en casa).

Mírenlos que guapetes salen en la foto mi hermana y mi cuñado. ¡Qué jovencicos! 22 y 23 añitos sólo.

Ahora siento una doble presión, la verdad. En primer lugar porque tengo que poner en marcha la Operación Cachete: tengo que meterme en ese chaqué.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
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Tengo que meterme, sí, pero no sólo eso, sino que, además, tengo la obligación de que no se me olvide respirar, como dice mi amigo Sergio, durante todo el tiempo que esté dentro de ese chaqué. Estoy por ponerme una botella de 12 litros y un regulador porque si no, temo que no sobreviviré. De momento, ya les iré informando, estoy en la fase 1 de la Operación Cachete: concienciación y asunción de las risas de los amigos. La fase 2, que empezará en breve, será "Contratación de una consultoría externa para la elaboración de un BIA y de un análisis DAFO que ofrezcan una visión nítida sobre el escenario en que se debe desarrollar la Operación Cachete". Hay que hacer las cosas bien.

Este es el primer tipo de presión, que se convertirá en presión física cuando llegue el momento de abrocharme el pantalón del chaqué. La otra presión es mediática. Viene de la peña que, no sé por qué, está esperando a que yo monte el show en la boda. ¿Yo? ¿El show? Yo no he hecho nunca nada en las bodas. Soy más bien soso.

Han oído, pero no sé por qué son tan crédulos, que en la boda de mi hermano Mitxu, me empeñé en que un compañero suyo era Freddy Mercury (joder, era clavado) y que no paré hasta que el pincha-discos (que era Luis Enrique, el del Barça) puso una de Queen para cantarla con Freddy y que como el pincha-discos, no sé por qué, acabó hasta los huevos de mí y no quería poner ni Queen ni a los Rolling Stones, le pregunté que si su madre era Amunike (saqué la conclusión de que, efectivamente, lo era porque se enfadó y las verdades ofenden). Dicen, pero yo no lo he visto, que aparezco en todas las fotos (a ver si es que había algún fantasma que se pareciera a mí en el hotel). Y dicen, también, que cuando Luis Enrique (tu madre es Amunike) se decidió a pinchar una de los Rolling Stones, porque mi cuñada Ana (la novia) fue a pedírselo, me convertí en Mick Jagger y, al final, se me cayeron los pantalones (la Operación Cachete en la boda de mi hermano fue un fracaso porque no contratamos el análisis DAFO y, por tanto, llevaba el pantalón sin abrochar).

No se lo crean.

Todo esto es mentira.

Lo que buscan es acabar con mi muy buena fama.

Yo, al menos, no lo recuerdo. Bueno, no recuerdo casi nada.

En la boda de mi hermana Uxía lo único que pido es que el pincha-discos tenga esta canción que me pone las pilas. Eso y pasarlo bien bailando el chiki chiki, pero, tranquila hermana que, en principio, no tengo intención de dar la nota. En principio. Tú vigila que no me echen nada en el Vichy Catalán (que hay mucho capullo suelto).



¡Enhorabuena, chicos! Y que no falte el amor.

X. Bea-Murguía (Operación Cachete, fase 1).

Miguel, hasta después de la boda, no le toques ni un pelo a mi hermana que te parto la cara.

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miércoles, marzo 12, 2008

Galería del reciclismo (VI)

Queridos amigos,

les va a parecer extraño y alguno de ustedes va a pensar que soy un poquito cabrón... Lo soy, lo soy. Un poquito. Jeje. Hasta hoy, he cogido la colección de porquerías que adorna mi estantería, de cuya dimensión fui consciente el fin de semana que ordené mis libros, y la he expuesto aquí, como quien cuelga sus calzoncillos en la terraza, esperando su veredicto: amnistía o muerte.

Como soy un demócrata convencido (acepto ZP y acepto Chiki Chiki), he asumido la salvación de todas y cada una de las piezas de mi particular galería de los horrores, incluída la botella vacía de Talisker y, también, las piedras fálicas de Costa Ballena... Pueden ustedes volver a atrás y hacer el recuento, que es público. Admito que puede haber fallos, pero no mala fe. La decisión de salvarlo todo, por tanto, sería culposa, nunca dolosa.

Continuaré exponiendo aquí mis miserias y somentiéndolas a su determinación, amnistía o muerte, pero esta semana, previa a la Pasión, como si hubiera estado expuesto en mi estantería, quiero que ustedes se decanten, amnistía o muerte, por mi cuñado Miguel.

Este hermoso ejemplar que sale en la foto con mi hermana. Guapos, ¿verdad? Y el fotógrafo, que es un artista y eso también hace.



JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

¡Qué hijoputa soy, pero tengo salero! ¿Verdad?

Vamos allá, amigos y amigas, ¿amnistía o muerte?

Bueno, esperen, esperen... Les voy a dar argumentos...

Puede que esto sólo me haga gracia a mí, que tengo mejor humor de madrugada que de noche, pero me estoy descojonando. No puedo ni escribir. Mi hermana me va a matar. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

En el fondo, todos tenemos nuestros prejuicios. Quiero decir que, incluso aquellos que luchan denodadamente contra el prejuicio y que, quizá por eso, se pasan al campo justo contrario de aquello contra lo que combaten, en el fondo sólo han cambiado un prejuicio atávico por uno moderno y opuesto. Prejuicio no es más que una opinión previa al conocimiento y tampoco es algo para tirarse de los pelos, porque está en la naturaleza humana, que es racional (en algunas ocasiones). Los animales no tienen prejuicios, así que cuando hablan de los "prejuicios irracionales" en verdad están diciendo una chorrada como la copa de un pino. El prejuicio es un filtro útil, un mecanismo humano de autodefensa, un cedazo que debe tener su justa medida: ni cerrado a cal y canto ni abierto a canto y a cal. Una cosa intermedia, una lluvia fina.

¡Vaya sermón! Yo tengo mis prejuicios. A ver que suelto alguno... Alguna gilipollez, claro, que este blog no fue iniciado para darme mala prensa. Siempre me fijo en las manos de las personas, de forma que, aunque aún no he tachado a nadie por esto, de primeras una persona lo tiene más fácil conmigo dependiendo de si me gustan o no sus manos. Es una idiotez, sin duda, pero establece un filtro que se basa en mi experiencia y no pienso ahondar más en ello ni tampoco voy a decir de dónde me viene, porque no aporta nada al tema de hoy.

Mi hermana Uxía tiene un prejuicio: no se quiere casar. Yo no veo inmoralidad en su amancebamiento (o concubinato, jajajajajajajajaajaja), pero entiendo que, en los tiempos que corren, el matrimonio es ventajoso.

Mi cuñado Miguel, que oficialmente no es mi cuñado (pero, por supuesto, que es mi cuñado... Se lo ha ganado a pulso... Jajajajajajajajaja), amen de guapo y escultural (es, con perdón, miembro integrante de Isostármanos Anónimos), es buena persona, perseverante, trabajador, tiene sentido del humor, se ha sacado su oposición a bombero... ¡Es una joya! ¿Qué más quiere mi hermana? Hay que echarle el lazo ya, que hay mucha loba suelta. Es que me gusta hasta el nombre: ¡Miguel! Era el que iba a llevar mi hija Ana si hubiera sido niño. Sed Signifer Sanctus Michael (nunca mejor dicho).

Estoy en un dilema, porque como yo no quiero ningún mal a mi cuñado, porque cuanto he dicho de él lo creo firmemente, entiendo que él no se quiera casar, pero como a mi hermana la quiero mucho, no entiendo que no se haya casado ya... Por eso a quien pongo en la picota no es a mi hermana, sino a mi cuñado: ¿amnistía o muerte?

Ejem... Les dejo a ustedes que concluyan qué se corresponde con qué. Yo, como soy joyciano y de Cabrera Infante, entiendo que amnistía empieza por "a" como amancebar y muerte, por "m" como matrimonio o como mártir, es decir, testigo (que empieza por "t" como "Te voy a matar, Javier").

Voten, voten, pero tengan en cuenta que casi todo lo que he dicho es una gilipollez como un piano. A mí me importa tres cojones que se casen o no: lo que yo quiero es correrme una juerga de las de antaño y bailar el Chiki Chiki en la boda.

X. Bea-Murguía (puede que hoy me maten matao).

Para mi hermana Uxía, a modo de beso de Judas, el divino Otis cantándole a Miguel... ¡Ay, Miguel!

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miércoles, marzo 05, 2008

En pago debido a un hombre honrado


Queridos amigos,

había quedado para comer con David Torres, que últimamente está difícil porque anda de gira con las caravanas electorales, siguiendo a Ojos Mecánicos y a Cara de Hormigón Armadoy escribiendo para El Mundo. Les he colgado a continuación su "Z3PO: que la fuerza te acompañe" para que sepan lo que es muy bueno. Se lo recomiendo.

Total que había quedado con él y pensé, como siempre, en zampar rebien y en agasajarle como se merece con un H.Upmann Magnum 50, recién caído en mis manos, y cogí, para mí, para agasajarme como me merezco, un Hoyo de Monterrey Epicures Especiales, que se me antojó tan celestial como el pecado, una recompensa justa para un hombre honrado. Un momento antes de salir de la oficina, me aturullé, como acostumbro, porque estaba hablando por teléfono con mi hermana Uxía sosteniendo el móvil en la oreja con el hombro mientras trataba de rematar un correo electrónico urgente al mismo tiempo que me ponía el abrigo y con la izquierda buscaba una purera para no llevar los cigarros en la manita no se me fueran a romper y todo esto sin dejar de hacer repaso de lo que se me olvidaba porque algo se me olvida siempre con este melón que tengo sobre los hombros y de lo que no me olvidaba y tengo que olvidarme y no hay manera y dónde he dejado las llaves y esto lo dejo aquí para acordarme cuando vuelva y ¡ay cojones! que no he respondido a este tío y al final voy a llegar tarde... Y, sobre todo, no me gusta llegar tarde.

Al final, con los puros en la manita derecha, sujetos con dos dedicos y sin dejar de vigilarlos como un monaguillo sacando el cáliz del sagrario, y con el móvil pegado a la oreja, salí corriendo de la oficina y, sin dejar de hablar con mi hermana, me decidí por coger un taxi. No quería llegar tarde. Eso no.

-- Lléveme a tal sitio, por favor -le dije al taxista, que tenía un parecido increíble con Tonino, incluso en esa manera de hablar irónica, lenta y sentenciosa.

Yo siempre hablo con los taxistas. No me sale ir media hora en un coche con un extraño, mirando meditabundo por la ventanilla: a uno le puede dar por pensar y es mucho peor, créanme. Con Tonino, además, como voy a contar, no tuve más remedio, porque nada más colgar el teléfono me di cuenta de que una de las cosas que había olvidado, qué cabeza la mía (gorda y hueca), había sido detenerme en un cajero automático. Iba casi sin un duro: era seguro que no tenía suficiente para pagarle la carrera.

Cuando se lo dije al taxista, no pegó un frenazo ni me hizo bajar, simplemente me contestó con un cáustico, cadencioso y singular "No voy a matar a nadie por siete euros. Me parece más digno dejarte ir sin pagarme".

-- No, hombre, me paras en un cajero -el tuteo lo había comenzado él- y me esperas un minuto. Puedes fiarte de mí. Te garantizo que soy un tío honrado.
-- Eso dicen todos -dijo sin abandonar el soniquete agrio de la broma que es en serio-. Sobre todo los que no lo son.

Esto último me hizo mucha gracia, pero pensé que si no me había hecho bajar ya del taxi es que se fiaba de mí. Aún así, como la esposa del César (no Mesalina, claro, ni Agripina, más bien Octavia), insistí.

-- Te dejo el DNI, si quieres.
-- Mejor deja los puros -me contestó.

Así que Tonino, el taxista, era fumador, no de puros, sino de habanos. Nos pasamos el resto del trayecto hablando de Cohiba (le gustaba mucho el Robusto), de Montecristo del 4 y del 898 de Partagás, que le habían defraudado, aunque yo le dije que venía muy buenos otra vez y que lo volviera a intentar. Romeo y Julieta no le iba mucho, pero H.Upmann sí, aunque el Magnum 50 no lo conocía. En formatos grandes, prefería Partagás Lusitanias y Hoyo de Monterrey Double Corona, pero, dijo, "se han puesto muy caros y ya no hay manera". Actualmente, estaba encantado con San Cristóbal de la Habana. Yo le sugerí que probara Ramón Allones Specially Selected, el robusto, y por si quería probar otra cosa, le conté que Padrón, nicaragüense, es un purazo de aquí te espero.

Cuando llegamos a mi destino, apuntó todo lo que le había dicho, me prometió que probaría el Ramon Allones y el Padrón, le dije mi nombre, me maldije por no llevar las tarjetas de visita grapadas a la memoria, le di el poco dinero que llevaba en el bolsillo (que no llegaba, ni de lejos, a pagar la carrera) y le regalé el Hoyo de Monterrey.

-- Me gusta mucho el Epicure del 1 -me dijo sin dejar de admirar el cigarro, sostenido con dos dedos ante el estricto juicio de su mirada-. Este no lo conozco. ¿Está bueno?
-- Acaba de llegar de La Habana -le garanticé-. Yo no lo he probado, pero tiene pinta de ser de los que reparten en el cielo a las almas honradas. Espérame un segundo, que voy a ese cajero y te pago el resto.
-- ¡No, hombre, no! -me contestó ofreciéndome la mano-. ¡Sólo faltaba! Me has regalado el puro y, con eso, ya me has demostrado que eres un hombre honrado.

Le estreché la mano y me marché maravillado, una vez más, de lo fácil que es hacer amigos cuando anda el tabaco de por medio.

X. Bea-Murguía (hoy me voy a fumar un purazo de aquí te espero. Se lo garantizo).


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jueves, diciembre 27, 2007

La carretera del trueno

Queridos amigos,

no, no... Fíjense bien. El de la foto, aunque lo pudiera parecer (y que me perdonen las fans), no es Bruce Springsteen. Es Víctor Muñoz, campeón del mundo de prognatismo neardental, seguido de cerca por Arnold Sorsenaguer (o como cojones se escriba, que no pienso perder el tiempo buscándolo en San Google), Mr. Governor Nutcracker.

Bruce, en 1985, tenía este mismo aspecto, sólo que iba ataviado como un camionero de Wisconsin que hace guarradas con la lengua a las chatis que le adelantan en Cadillacs descapotables por la Rute 66. Ahora, con los años, el hombre se ha refinado mucho: ha leído a Steinbeck, ha podido aparcar en lo más profundo del cajón los calzoncillos de barras y estrella, ha logrado desterrar el mítico himno étnico "Born in the USA" para hacer la música comprometida, estilo Dylan, que siempre quiso hacer.

A mí me gusta, me gusta mucho, pero eso no quita para destacar que Bruce anda bastante bien provisto de mandíbula cascanueces y que, por eso, me recuerda a Víctor Muñoz. Lo que pasa es que Muñoz la usa para cagarse en la puta madre del árbitro y, sin embargo, en el Boss se me antoja imprescindible ese desencaje de piñata bajera para ejecutar "Cover me" como si de verdad se tratara de la última gran joya del rock urbano. ¿Qué puedo decir?

Dios bendiga América.



Me gustaba mucho más ese Bruce sin pulir, el que se desgañitaba con "Born to run", que el de ahora. Me encantaba lo de "huyamos de este pueblo del Ohio rural y profundo, donde el futuro que nos espera se puede leer en Faulkner" de "Thunder Road" o "la dejé preñada y tuve que currar en la construcción", porque me parece mucho más puro que el Bruce que denuncia la discriminación a enfermos de sida por la calles de Filadelfia que, además, es un queso deplorable. Lo siento, pero es que como tema de inspiración artística me parece facilón, algo digno de grandes cineastas españoles. El reto, lo chungo, es presentar al discrimador (que ya sabemos todos que es abogado y que es maaaloooo), como una buena persona empujada sin poder evitarlo, como todo el mundo, por sus prejuicios y al enfermo, como un cabrón resentido. Esto es lo difícil.

Sin embargo, me admira que haya gente que aún es capaz de pegarse el madrugón, de tragarse una cola de espanto con más frío que en la Antártida y más lluvia que en Bristol para sacarse unas entradas para un concierto (el que sea). El caso de mi hermana Uxía está completamente perdido: siempre ha sido muy sacrificada y generosa y quería darle la sorpresa a mi cuñado Miguel (por favor, no le digáis nada a Miguel. Guardadme el secreto). Entiendo, que el caso de mi amiga Isabel López Insausti es, sin embargo, una razón de endurance: no en vano se crió en un campamento hitleriano en Peguerinos, Ávila, donde se duchaban con una manguera de agua álgida a las seis de la mañana, al ritmo que marcaba un coro de voces en la megafonía militar, para hacer marchas de treinta kilómetos con mochilas llenas de piedras a la chepa.

Dos valientes, amigos y amigas. Dos chicas sacrificadas. Dos mujeres bravas que no se dieron cuenta de que por internet, ésta vez sí, no costaba sacar las entradas ni cinco minutos.

X. Bea-Murguía (no se lo digáis a Miguel, por favor).

Para Uxi e Isa, esta canción de Bruce Dylan...

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martes, septiembre 11, 2007

Peligrosa traficante de material dañino


Queridos amigos,

empieza a llegar el tiempo de hablar algún día de política. Nuestros representantes no hacen más que incitarme. Me provocan, pero me resisto. Estoy desganado, como si me hubiera entrado la sardina, y me da mucha, mucha pereza. Así que hoy, un día más, voy a contar mi vida. Espero que no les disguste.

Ayer, mi hijo Rodrigo recibió carta de su prima Amaia, la que vive en Holanda. El contenido de la misma, por supuesto, no va a ser desvelado aquí: pertenece a la tierna intimidad de la relación que mantienen estos dos en la distancia. Tampoco pienso contar la contestación que ha perpetrado mi hijo. Sólo diré que es tan cursi que cuando me la enseñó se me escaparon un ¡COÑO! y unas carcajadas. Ya verás, Bego, ya verás. Te vas a mear de risa. Es una carta muy completa, con infografías y todo.

De todas formas, mentiría si dijera que hace mucho que no veo nada más cursi. Esta clase de repolladas, en los niños, hacen gracia porque no pasan de parodia de la realidad adulta. Creo que la culpa es de mi hermana Uxía y verán que no fallo. Uxía, con 30 añitos recién cumplidos, periodista ella, seria, valorada en su trabajo, responsable, adulta, me confesó el otro día que se había vuelto loca buscando en Internet todos los capítulos de la serie de dibujos animados "Candy, Candy". ¿Se acuerdan ustedes de "Candy, Candy"? ¡Material dañino donde lo haya! Si no lo recuerdan es porque no tienen una hermana pequeña y torturadora: "Candy, Candy" era la serie de televisión más cursi de la parrilla, mucho más que la carta que ha escrito mi hijo a mi sobrina.

-- He quedado en Cuatro Caminos con una mujer que me vende todos los capítulos -me explicó.
-- ¿Que has quedado en Cuatro Caminos? -a mí la historia me parecía un poco rara.
-- Sí. Voy un poco acojonada, la verdad. Pero he pedido a Miguel (mi cuñado, el bombero) y a Willy (un amigo suyo que es policía) que me acompañen.
-- ¡Ah, bueno! -respiré aliviado.

Hizo bien. Hizo muy bien, ¡qué coño! ¡Toda precaución es poca! Yo también me habría asegurado una buena protección para ir a recoger semejante material subversivo a Cuatro Caminos. Supongo que tendrían alguna clase de clave secreta para reconocerse ella y la traficante, miembro (con perdón) de una peligrosa mafia internacional de tráfico de dibujos animados. Yo mismo se lo iba a aconsejar antes de que me dijera que llevaba de escoltas a Miguel y a Willy, supongo que con la pipa cargada y humeante, "la felicidad es una pistola caliente (yes it is)", por si acaso: ¿ustedes imaginan a alguien más peligroso que un traficante de capítulos de "Candy, Candy"? Yo no estoy muy puesto en leyes, pero ¿no debería haber algún artículo del Código Penal que castigara severamente el tráfico de este material cursi de cojones?

No te preocupes, mamá. Uxi ha vuelto sana y salva y con sus capítulos de "Candy, Candy" bajo el brazo. La operación fue un éxito. ¡Gracias Miguel! ¡Gracias Willy! A veces pienso que mi hermana, con sus ganas de vivir a tope, arriesga demasiado.

X. Bea-Murguía (¡pasé tan mal rato temiendo que a mi hermana pequeña le pudiera pasar algo relacionándose con esa banda internacional de peligrosos traficantes!)

PDT: Miguel, majo, te recomiendo que dobles las guardias, porque cuando llegues a tu hogar, ya sabes lo que te espera...

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martes, julio 10, 2007

Empapado

"Sabes mejor que yo que hasta los huesos sólo calan los besos que no has dado". Joaquín Sabina.

Queridos amigos:

ya sé que les dije que les dejaría en paz hasta septiembre, que no les iba a dar más la murga con mis rollos hasta después de las vacaciones, pero entiendan esta entrada como una de esas incursiones prometidas... Mejor no. Cambio de palabra. Prometí “incursiones esporádicas” y ahora prefiero decir “inmersiones esporádicas”.

Me ha pasado algo magnífico. A mí. Al muy cobarde de mí. Y estoy tan contento que quiero contártelo como si sólo estuviéramos tú y yo, imagínalo, recogidos en la intimidad cálida del sonido de nuestra respiración que reina sobre el silencio azul y profundo del mar.

Un mar que no recomienza nunca se mueve por debajo de mí, como un diminuto abismo luminoso, lleno de vida y, sobre mí, el cristal translúcido de la superficie me separa del ruido, filtra la violencia de un mundo que he dejado atrás. No es volar, porque el aire no te abraza ni te sostiene, ni nado ni corto ni atravieso el agua. Floto. Dejo que algo maneje mis hilos con una mano misteriosa y mis movimientos se ralentizan, pero se anticipan a mi pensamiento. Miro despacio a mi alrededor y me siento ajeno a mí mismo. La paz es un suspiro en un tiempo que avanza lánguido, lento pero cóncavo, porque, cuando te quieres dar cuenta, te has sumergido, has besado al mar y has salido, ha sido un instante, rápido pero despacio, como si me hubiera enamorado en el fondo.

Desde luego, algo me ha sucedido, no sé qué, que ahora le dedico cada pensamiento y lo tengo que soltar aquí o, mejor, dejarlo salir despacio de mi boca para que sus burbujas hormigueen ascendiendo por mi cara hasta susurrármelo al oído. Eso sí, que quede entre tú y yo, que nadie sepa que lo que dije en su día lo desdigo. Repito: no es valiente el que desprecia el peligro, sino el que, siendo cobarde, se enfrenta a sus miedos (ROBAR TIEMPO A LA MUERTE).

Y sólo me arrepiento de no haberlo hecho antes, de haberme perdido experiencias inolvidables por mi falta de valor. Tiene razón Sabina: sólo lo que no has hecho antes te empapa de verdad. Hagan como yo, que soy un cobarde y ahora sólo estoy pensando en esa soledad inmensa, pero compartida. Estoy empapado.

En la foto de arriba, mi persona bucea en postura "pofesional", ensayada delante del espejo durante toda la noche para salir bien en la foto (¡qué importante es esto en el buceo!). En esta otra foto, este fin de semana pasado, mi cuñado Miguel, el bombero, que, como pueden ver, está más o menos igual que la morsa que posa a su lado (sólo me falta un bigote como el de Aznar) que soy yo; a mi izquierda, un matrimonio, compañeros de curso, Cristina y Jose Ramón. Abajo, de negro mi hermana pequeña Uxía, a partir de hoy, emocioná, me llaman la emonicioná (cántese con la música de la bienpagá); a su lado Isa, esa instructora con trenzas de irreductible galo (¿cómo se las hará ella sola?), que te habla en diminutivo cuando ve que tienes cara de cacalila: "hay un poco de mar de fondillo" y luego bajas e intentas adoptar una postura medio pasable para hacer los ejercicios y no hay manera porque hay "corrientilla"; y Belén, mi compañera ahí abajo y qué importante es eso.

El año que viene, Bea y yo... Los reyes de la sima. ¿A que sí?

Javier Blanco Urgoiti (pongo mi nombre porque vuelvo a estar de vacaciones hasta el 3 de septiembre)

¡Gracias Isa!

La cita de Sabina, aunque no ilustra el tema muy bien, sirve para que mi hermana Uxía se dé cuenta de que, a veces, no conocemos ni a quien creemos conocer mejor. Te quiero, Uxi.

Hoy es San Cristóbal (¡felicidades!) y hay dos personas mayores que cumplen años, por Dios, y casi me olvido con lo importantes que son ambas: Mariví y Amaya. Muchos besos, amigas.

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